Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 10 de abril de 2017


 

 

LAZARO SALAZAR A 60 AÑOS

 

Segunda Parte

 


PARA el segundo juego de la serie contra Sultanes de Monterrey el  24 de abril de 1957 el famoso manager Lázaro Salazar puso el siguiente orden al bat que sería histórico  ya que sería el último que haría en su vida el timonel que más campeonatos ha ganado en el Beisbol de América Latina.

Los Diabos tojos tuvieron a

Natas García, 2b

Chero Mayer, ss

Mario Luna, rf

Alonso Perry, 1b

Bicho Pedrozo, lf

Burro Hernández, 3b

Vicky Ceballos, cf

Guillermo Frayde, c

Rafael Rivas, p

-o-

Por los Sultanes de Monterrey el manager lo era Regino  Otero, otro hombre famoso del beisbol cubano, quien había sido muy buen primera base defensivo y el manager por varios años de los primeros Sugar Kings de La Habana en la Liga Internacional, poniendo este orden al bat:

Roberto Montelongo, ss

Zacatillo Guerrero, 3b

Roy Williams,lf

Eddie Moore cf

Guillermo Vento, c

Daniel Howard, rf

Ray Garza, 1b

Allfredo Ríos, 3b

Eddie Locke, p

-o-

Salazar, el llamado Principe de Belén, había llevado a los Diablos Rojos a su primer campeonato el año anterior, habiendo ganado otros seis títulos como manejador en 1939 con los Cafeteros de Córdoba, en  1941 con el nuevo equipo Azules del Veracruz de Jorge Pasquel, en 1942, 47, 48 y 49 con los industriales de Monterrey que ya en los tiempos de Lázaro  los comenzaron a llamar los Sultanes.

-o-

 

Fue la séptima entrada del juego del 24 de abril de 1957 cuando Lázaro Salazar, el gran manager cubano y que estaba al frente de los Diablos Rojos del México, vio lo último de béisbol en su vida. El juego se mantenía 0-0 en el duelo de Rafael Rivas por los Diablos y Eddie Locke por los Sultanes cuando Monterrey atacó en la séptima entrada.

Locke estaba en primera base cuando Roberto  Montelongo, shortstop visitante, dio un batazo profundo por el left-centro y el joven jardinero Vicky Ceballos corrió todo lo que pudo pero la pelota lo venció, yéndose hasta la barda. Fue en el momento que la pelota picó  que Lázaro Salazar se desmayó, se colapsó en  la banca de los Diablos Rojos que aquella noche estaba por la tercera base. Todavía en aquel 1957 el equipo “home club” siempre estaba en la parte de la izquierda y el club visitante en la de la primera. Más adelante los Diablos siempre estuvieron del lado de la primera y los Tigres del lado de la antesala.
 
 

En ese juego estaba en el palco de prensa y como joven cronista me gustaba alternar con veteranos escritores de nuestro Béisbol  como el legendario Fray Kempis que escribía la historia de los juegos para  el diario Novedades, Raúl Mendoza de La Afición y algunos más. Entonces el palco de prensa estaba en las alturas del precioso parque inaugurado dos años antes, a un lado de la  cabina de transmisiones de radio y del cuarto del hombre de sonido local.

Fue después del batazo de Montelongo que precisamente el encargado del sonido local, entonces el Secre Segura, dijo al público presente que se necesitaba un doctor en la caseta de los Diablos Rojos. Eso me hizo pensar que algo malo estaba sucediendo y decidí bajar las escaleras y marchar hacia el doug out de los Diablos.
 

Cuando entré a la caseta pude vivir el drama que estaban viviendo los que allí estaban. El manager Lázaro Salazar fue levantado de las escaleras del doug out  y colocado en la larga banca que hizo las veces de cama. Curiosamente Chito García estaba en ese momento en el doug out vestido de civil y había ido a saludar a algunos de sus amigos ya fue parte del México Rojos en 1955. Y alcancé a ver como Chito le colocaba  un guante que no estaba siendo utilizado  como si fuera una almohada debajo de la cabeza de Salazar.

El masajista y doctor  del equipo, el doc Peláez, hermano del luego buen pitcher nudillero Mario “Toche”  Peláez, le acababa de poner una inyección de coramina  para tratar que reaccionara Salazar que seguía desmayado.

Finalmente el gerente Carlos Viteri en el mismo doug out dijo que había que llevarlo al vestidor. Fue  un pitcher grande y fuerte, Guarao Guerra, el que lo cargó él solo y estuvo cerca que la cabeza del gran manager golpeara en una de las fuertes vigas de acero del Parque del Seguro.

Mientras tanto el juego proseguía y es allí donde el ampayer principal o alguno de ellos deberían haber parado  el partido. Regino Otero, manager del  Sultanes, estaba en el cajón de coach de la tercera y miraba más hacia la caseta roja que al juego. Los infielders del México también se habían dado cuenta pero nadie pidió tiempo. Molinero Montes de Oca que era coach de Salazar quedó  como manager pero aquello era un caos. Lo importante no era el partido sino  salvar la vida de Salazar ya que indudablemente algo muy malo estaba pasando con el Príncipe de Belén.

Ya en el vestidor cerraron la puerta y pocos fueron los que quedaron adentro, entre ellos el gerente Carlos Viteri. Ya se había pedido una ambulancia de un sanatorio llamado Central Quirúrgica  cerca de estadio de Béisbol.

Me quedé cerca de la puerta, sin ver lo que estaba pasando en el terreno de juego, y había gritos del público, uno de ellos exigiendo a Salazar que cambiara de pitcher ya que los Sultanes estaban metidos en el rally. Me sentí muy impactado por lo que estaba sucediendo, con el manager Salazar muriéndose en el vestidor y un fanático diciéndole a gritos que removiera a su lanzador.

Al poco rato escuché el sonido aterrador de una ambulancia y los enfermeros llegaron por la puerta de las oficinas, cerca del vestidor de  la tercera base. Entraron con una camilla y a toda  prisa lo sacaron hacia la ambulancia. Es lo último que vi del gran Salazar.

Con todo lo que había visto regresé al palco de prensa para informar a los cronistas y al día siguiente vi la portada  del diario La Afición con la cabeza principal en letras grandes diciendo: ¡Lázaro Salazar muy grave!.

 

CONTINUARA

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