Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 11 de abril de 2017


LAZARO SALAZAR A 60 AÑOS

 

TERCERA PARTE

 

EL 25 de abril de 1957 me dirigí en la mañana a la Central Quirúrgica a donde habían llevado a Lázaro Salazar tras colapsarse en la caseta de los Diablos Rojos durante la séptima entrada en el juego que Sultanes de Monterrey terminó ganando. La Central Quirúrgica estaba muy cerca de Insurgentes en la colonia Roma Sur y cuando llegué al hospital observé como en los pasillos cercanos al cuarto donde atendían al gran manager estaban todos sus jugadores esperando noticias sobre su salud.

La preocupación en las caras de los jugadores reflejaba el problema grave que acompañaba a su manager y ya al preguntar la información era de que seguía en estado inconsciente después de lo que sucedió  la noche anterior.
 
 

Más adelante se supo que el doctor que veía a  Lázaro le había aconsejado no vivir en la ciudad de México ya que la altura de la ciudad podía afectar aun más  el problema que tenía con la presión alta.

Recordé que cuando la noche del 24 se llevaron en camilla y en la ambulancia a Salazar, le pregunté al gerente Carlos Viteri si en algún momento se había recuperado en el vestidor cerrado, a lo cual me dijo que en un momento dado llegó a preguntar cómo iba el partido.

Sin embargo no es fácil que ello haya sucedido ya que el reporte del hospital fue de que nunca se había recuperó del colapso.

Estuve un par de horas en el hospital, hablé con algunos jugadores y otros cronistas que iban llegando para enterarse de la situación. Finalmente era  la hora de comer y me marché a casa. Al poco rato supe la noticia de que Lázaro Salazar había fallecido por la tarde y que esa misma noche estaría en Funerales Gayosso que entonces tenía sus capillas en Puente de Alvarado, la continuación de San Cosme,  cerca del hoy Eje Central Lázaro Cárdenas.

En la noche de ese 25 de abril fui al velatorio y allí  estaban los jugadores y coaches del Diablos Rojos asì como todos los Sultanes de Monterrey, desde su manager Regino Otero. Varios jugadores de los regiomontanos  habían jugado para Lázaro Salazar y el coach  Luis Sansirena que había sido su brazo derecho por muchos, muchos años. Sansirena estaba inconsolable, también  todo el mundo del Béisbol
 

Un día después Salazar recibió cristiana sepultura en el panteón Jardín de la ciudad de México y cada uno de los jugadores fueron uniformados a darle el último adiós. Naturalmente se suspendieron los juegos por dos noches seguidas en el Parque del Seguro Social cuando Molinero Montes de Oca fue nombrado manager interino mientras llegaba Preston Gómez, quien estaba manejando a la sucursal de Fresnillo en la Liga Central y quien fue llevado a la organización escarlata por el mismo Salazar.

A los pocos días se colocó una placa afuera del vestidor recordando el trágico momento en que Lázaro Salazar se desmayó en el último juego que manejó y también fue colocada otra placa en la misma caseta.

Los Diablos Rojos de aquel 1957 estuvieron a punto de ganar su segundo campeonato seguido y llegaron al último día del calendario con posibilidad de terminar empatado en primer lugar. Pero en el último encuentro los Tigres manejados por Chuck Genovese le ganaron el juego a los Diablos con pitcheo del zurdo Alvin Jackson. A través de los años, ya cuando era buscador y se había retirado como manager en la organización de los Piratas de Pittsburgh, Chuck Genovese me dijo que Salazar había sido el mejor manager que vio en su vida, incluyendo los managers de Ligas Mayores: “Salazar en la primera entrada ya tenía  pensado lo que iba a hacer en la séptima. Fue un manager increiblemente fantástico.
 

Al paso de los años y  cuando nació el Salón de la Fama del  Beisbol Mexicano con la dirección  de Rafael Domínguez, cada 25 de abril nos invitaba a los cronistas para recordar al gran manager en la tumba de Lázaro Salazar aquella noche trágica, la más trágica en la historia  del Parque del Seguro Social. La viuda ya no asistió a esas reuniones ya que al ser todavía  joven, contrajo segundas  nupcias al paso de los meses. Los años han pasado y muchos cronistas jóvenes que no buscan en nuestro glorioso pasado del Béisbol prácticamente no lo nombran para nada. Pero los que vivimos en los tiempo que fue el rey de los managers en muchos circuitos, nunca lo olvidamos y nos gusta recordarlo en escritos como este precisamente para el nuevo aficionado sobre todo

FIN DE LA SERIE    

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