Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 15 de diciembre de 2016

Hablando de Pelota


TOMAS HERRERA: UN REAL SARGENTO

Y TAMBIEN LLEGO A SER UN AMPAYER

Tomás Herrera terminó su servicio militar con el ejército americano con el grado de sargento y por ello muchos lo llamaron durante su larga carrera en el Beisbol “el sargento”. Y como estaba de moda un personaje cómico llamado el “sargento metralla”, le añadieron a Tommy lo de “metralla”. Me llegó a contar en una ocasión que al hacer su tiempo en el ejército americano lo mandaron por un tiempo a Berlín, Alemania, y que entonces estaba dividido entre los vencedores de la segunda guerra mundial. Eran los días que comenzaba larga “guerra fría” entre Estados Unidos y la Unión Soviética.


TOMAS HERRERA CON ISMAEL RUIZ


La primera vez que estuve cerca de Tomás Herrera fue en 1957 cuando estaba lanzando un juego para los Tecolotes de Nuevo Laredo contra los Diablos Rojos y el ampáyer principal  Juan “Negro”García, lo acababa de expulsar del partido por estar protestando el conteo de bolas y strikes.
Recuerdo que no se por qué, estaba en la puerta que daba a la  caseta de los Tecolotes por el lado de primera base y vi cuando Tomas Herrera, en el  camino del  montículo a la caseta, le tiró el guante al ampáyer principal en señal de la última protesta. Obviamente la manopla no llegó a su destino. Genio y figura para siempre. Tomás había comenzado desde que se hizo profesional su guerra contra los ampayers.


TOMMY EN CELEBRACION ROJA 

Sin embargo recuerdo que cuando debutó como manager de los Diablos en 1963 iba del vestidor de los Rojos por el lado de primera base al  vestidor de los ampayers, que estaba a unos pasos solamente, para preguntar por alguna jugada de regla que  no conocía. Y es que managers y jugadores no son expertos en las reglamentaciones totales que tiene el Beisbol y son los ampayers los que tienen la obligación de saberlas. Tanto managers como jugadores aprenden de las reglas no  muy conocidas sobre la marcha, cuando acaba de aplicarse una jugada rara. O sea que Tomás Herrera también fue amigo de varios de los ampayers que lo ayudaron a aprender todas las reglas que tiene el librito beisbolero.
La primera vez que hable largo  y tendido con Tommy Herrera fue durante la temporada de 1958 cuando los Tecolotes lo acababan de cambiar al Tigres junto a Ricardo Garza que hizo historia con el tim felino, el del corazón de tigre.


Lo encontré horas antes de un juego comiendo unos huevos estrellados con jamón en un restaurante que había frente al Parque del Seguro. Y en el tiempo que estuvo con los Tigres, aunque usted no lo crea, fue ampayer en un  partido de Liga Mexicana. Sucede que para un juego al final de la campaña de 1958 no llegaron a tiempo para el partido los ampayers que iban a trabajar en las bases y entonces los dos managers accedieron a jugar con solo el ampayer de home siendo de la Liga Mexicana, poniendo en primera y tercera a jugadores de cada  equipo. Y como en esa tarde Tomás Herrera no estaba lanzando, el manager Chuck Genovese lo puso de ampáyer de primera, en donde no tuvo problemas al cantar outs o seifes. Pero es un momento que la mayoría no conoce y fue cuando el terror de los ampayers fue uno de ellos. en un juego por lo menos.

EL SARGENTO

Para 1959 tuvo la suerte Tomás Herrera que lo cambiara el Tigres, equipo que perdió 104 juegos ese año para imponer record, a los Diablos Rojos en donde fue una pieza muy importante para que el México manejado por Memo Garibay ganara el play off y representara a la Liga Mexicana en la serie final contra el campeón de la Liga de Texas, los Senadores de Austin. En esa final, Tomá Herrera perdió un duelo de pitcheo y Austin terminó coronándose.
Con tantos años con los Diablos Rojos, de pitcher a manager exitoso, tuve muchas conversaciones con Tomás Herrera y aprendí bastante con las lecciones de estrategia que me daba el manager sobre ciertas jugadas que se dan en los partidos.
No olvido que yo creía mucho en la base intencional, sobre todo cuando la primera base estaba desocupada, y un día Tomás Herrera me dijo al respecto: “No creas que la base intencional es una solución mágica, ya que cuando llenas las bases el pitcher tiene que lanzar con más presión porque una base por bolas representa una carrera forzada. El pitcher lanza con más soltura cuando no tiene la casa llena y no le da ningún pitcheo gordo al bateador. Lo trabaja con más cuidado sabiendo que una base no representa una carrera.”

En otra ocasión le platicaré de otros momentos que viví con el que fuera gran manager y ejecutivo, el gran Tommy que se lo llevó el gran Dios el pasado miércoles.  

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