Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 28 de octubre de 2016

TOMMY AL BAT

LOS JUEGOS LARGOS







En la Serie Mundial de 1908, la última que han ganado los Cachorros de Chicago hasta ahora, se estableció  un record que me imagino va a durar para siempre y se trata del juego  más rápido de la historia y que duró solamente una hora con 25 minutos. En ese encuentro los Cachorros ganaron 2-0 a los Tigres de Detroit y fue exactamente el 14 de octubre de aquel año. ¿Se puede usted imaginar un juego que dure una hora con 25 minutos en la actualidad?. Es ciertamente imposible.
El primer partido de este clásico duró tres horas con 37 minutos y el segundo, aunque solo en nueve entradas y con un score de 5-1 se fue a cuatro horas con cuatro minutos bajo un frío inaguantable en Cleveland.
Fue hasta la Serie Mundial de 1979 que ganaron los  Piratas de Pittsburgh a los Orioles de Baltimore que por primera vez el promedio por juego fue de tres horas con cuatro minutos. En todas las series anteriores el average en tiempo fue debajo de las tres horas. Después hubo varias Series Mundiales con un promedio de tiempo debajo de las tres horas, pero desde 1990 cuando los Rojos de Cincinnati le ganaron al Atléticos de Oakland hasta nuestros días todas las series finales del Beisbol han tenido un promedio de tres horas y más. La del año 2000 que Yanquis le ganó al Mets en cinco juegos tuvo un promedio tan alto de tres horas con 47 minutos por encuentro.




Y ahora podríamos caer en una Serie Mundial con promedio de cuatro horas por juego ya que las llamadas al centro de operaciones en las protestas de los managers han alargado los partidos.
Todavía no encuentra las razones totales para que los juegos de ataño duraran dos horas y cacho y hasta menos que eso y los de la actualidad casi todos llegan por lo menos a las tres horas de duración. Se han implementado reglas para tratar de acortar los partidos pero en realidad no se ha logrado nada en ese sentido.
Naturalmente el exceso de relevistas que usan los managers retardan mucho los partidos ya que en los viejos tiempos los abridores solían terminar los nueve innings. Sigo pensando que para evitar que se alarguen tanto los juegos deberían eliminar los pitcheos de calentamiento de los relevistas que entran durante una entrada en proceso, pero no se atreven  a hacerlo porque  simplemente ha sido siempre parte del Beisbol.


COCO CRISP


Lo que ha aumentado considerablemente, más en Ligas Mayores que en nuestro Beisbol, son las visitas del cátcher a su pitcher en la lomita durante el transcurso de un inning. Es algo que deberían de prohibir ya que para eso están las señales que le hacen los catchers a los lanzadores antes de cada envío. Está bien que el coach de pitcheo pueda entrar una vez en cada inning pero el catcher no tiene nada que hacer con sus visitas paternales. Estas visitas de los catchers son generalmente abucheadas por el público cuando es el receptor de los visitantes el que hace una visita “de doctor” a su lanzador. Hay que acabar con esa costumbre de una vez por todas. 

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