Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 26 de septiembre de 2016


Hablando de Pelota

IMPOSIBLE EVADIR EL DESTINO

A  José Fernández le tocaba lanzar el domingo frente a los Bravos, uno de los peores  equipos  de  este  año y que en el 2017 van a estrenar un estadio al igual que los Diablos Rojos del México. Sin embargo a última hora el manager Don Mattingly decidió darle un día extra de descanso para que abriera el juego del lunes contra Mets que es el líder de los segundos comodines, el último vagón para entrar a los play offs.

De haber estado programado para lanzar el domingo  José  Fernández no hubiera estado en el bote con sus dos amigos y en que los tres perdieron la vida. Pero así es el destino.
TANAKA IZQUIERDA Y  ZACATILLO GUERRERO
 

Nos  hizo recordar aquella final del Norte en que  Unión Laguna le ganó 1-0 a Saltillo con gran pitcheo del  zurdo Pete Bonfils. Ya eliminados el manager sarapero,  Andrés Tanaka,  fue en su  carro hacia su  casa en Palaú pero en el camino tuvo, desgraciadamente. un choque que le costó la vida. Tanaka era una persona muy querida en la Liga Mexicana desde su  época de jardinero ya que era muy atento y con la sonrisa en la boca para todo el que se le acercara. Lo tratamos mucho en sus años de coach de Tomás Herrera con los Diablos Rojos y fue un auténtico  caballero, una gran persona.

Desde aquella noche fatal hasta nuestros días he pensado como un juego tan apretado de 1-0 no solamente decidió la zona norte sino decidió  la vida de Andrés Tanaka. De haber ganado Saltillo  el duelo, Tanaka hubiera seguido con vida. Un juego perdido de 1-0 decidió el destino de una persona.

Los años pasaron y en  uno de los viajes que hice a Los Angeles para  ver lanzar a Fernando Valenzuela en el final de un partido en que no lanzaba el Toro me encontré a Pete Bonfils en  el palco de prensa y quien fue a saludarme al reconocerme. Me dijo que de muchacho fue bat boy del Dodgers y por eso le daban boletos cuando los pedía.

Terminado el juego, Bonfiils  se ofreció para llevarme de regreso al hotel donde  estaba en el centro de Los Angeles. Me extrañó que tuviera un “bocho” ya que en Estados Unidos prefieren los coches grandes. Ya en el camino y sin que yo hablara del tema, me dijo:   “Sabes que a veces pienso que yo maté a Tanaka al ganar aquel juego de 1-0.”

Le respondí que lo olvidara ya que el destino es así y hay que tener Fé en  los designios del  Señor.

Sin embargo era lo mismo que yo pensaba a veces. Si Saltillo hubiera ganado no se había matado Tanaka. Si José Fernández hubiera  lanzado  el domingo todavía  estaría vivo. Ahora va a ser el manager Mattingly el que de vez en cuando va a pensar como Bonfils lo hizo el resto de sus días.

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