Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 30 de mayo de 2016

1950

EL MILAGRO DE CARMONA





ERNTESTO CARMONA

Fue una gran sorpresa cuando los Diablos Rojos anunciaron como manager para la temporada de 1950 a Manuel Oliveros, un manager que fue muy famoso en la década de los treinta al llevar a dos campeonatos al Tigres de Comintra y con equipos formados con solamente jugadores mexicanos, en 1930  y 1933. Muchos esperaban el regreso de Ernesto Carmona pero Oliveros fue el elegido y algunos de los que fueron sus jugadores en aquella tiempos del Comintra le dieron una comida en su honor para celebrar la llegada de don Manuel al México, aunque todo  terminaría en una pesadilla para la última oportunidad que tuvo Oliveros de manejar en Liga Mexicana.

AñMANUEL OLIVEROS


Ya para 1950 la guerra del Beisbol había  quedado muy atrás, Jorge Pasqel decidió que la liga no pagar sueldos tan altos y ya las Ligas Mayores comenzaban a tener jugadores de color en sus equipos. Sin embargo todavía  había talento importado de altos vuelos que deseaban jugar en nuestro circuito y aunque no tuvimos la calidad de años anteriores  la liga fue buena y competitiva.
Manuel Oliveros tuvo la mala suerte de comenzar la temporada con un equipo  remendado ya que la directiva estaba buscando nuevos elementos por todas partes. El peor golpe para Diablos fue que su pitcher estrella, Alfonso “Tuza” Ramírez, decidió irse a jugar con los Indios de Ciudad Juárez  de la Liga Arizona-México. Le dieron más dinero y además algún buscador de Ligas Mayores podría verlo.
En la jornada inaugural tuvo Diablos a Vidal Romero en el jardín derecho, Pepe Gutiérrez  en las paradas cortas, el cubano de color, Mario Arencibia, en el jardín  central, Bill Wright en el izquierdo, Frank Casanova de cátcher, Antonio García en segunda base, el yucateco Pedro Comas en primera base y el pitcher zurdo Wenceslao González en la lomita. No sonaba muy bien ese “line up”.




Añadir leyenda
Contra su costumbre EL  MÉXICO perdió los tres juegos de la serie inaugural en el Delta  y  como el domingo era el cumpleaños de Ramón Bragaña, le hicieron varios regalos antes del juego al estrella de los Azules del Veracruz. Sorpresivamente se presentó  Ernesto Carmona para entregarle un regalo a  Bragaña y los aficionados de la tribuna de sol armaron  el alboroto pidiendo a gritos y hasta llevaban un cartelón grande en que pedían que Carmona regresara al equipo rojo como manager. Eso fue decisivo para que pronto los Rojos cambiaran de timonel.
Perdieron los cinco primeros juegos de la campaña antes de ganar en Veracruz con un rally de tres carreras en el noveno, la vieja costumbre, pero en su siguiente jira a Torreón perdieron  los tres y llevaban un record de 1-8 en esta temporada que nuevamente se iba a jugar en dos mitades.
Con record de 1-8, Manuel Oliveros renunció  al puesto  de manager y Ernesto  Carmona logró  que su sueño se convirtiera en realidad: volver de manager con sus queridos Diablos, el equipo que él mismo fundó y siempre buscó  al pelotero agresivo. Carmona ganó en su primer juego del regreso con un oportuno hit de ”Tibico” Rodríguez, después cronista de Beisbol en el radio
Una buena noticia para los Rojos fue el regreso de “Tuza” Ramírez, quien devolvió el adelanto que le habían dado para regresar con el equipo de sus amores, el México, y en su reaparición blanqueó  7-0 al Monterrey.






Añadir leyenda
Como había  sido su costumbre,  Ernesto Carmona viajó a Estados Unidos para buscar peloteros y esta vez trajo a un muy buen catcher llamado Wlliam Cash que sería factor importante en el resurgimiento logrado en la segunda mitad. Era muy bueno a la defensiva, muy valiente y decidido, con un buen bat también.
Los refuerzos iban llegando y al ganar su primera serie del año sobre Charros de Jalisco, al que barrió en el Delta, don Carlos Rivadeneyra anunció la contratación del primera base cubano Lorenzo “Chiquitin” Cabrera que sería el campeón bateador pero también, como René Monteagudo, no daría los jonrones que se esperaban de un importado Terminó de campeón  bateador con .355 pero solo con un jonrón. El mismo  dijo en la primera entrevista con los periodistas: “No esperan jonrones de mí, yo soy jitero.”  Y eso es lo que fue. Sobre aviso no hay engaño.
También vino de refuerzo el pitcher americano de color, Rufus Lewis, quien en su debut blanqueó  en un hit al San Luis, sencillo de “Mosco” Reyes ya en la octava entrada





TUZA RAMIREZ
La siguiente serie contra Azules fue ganada por los Diablos. La magia de Carmona sobre Veracruz había vuelto. El primero  4-3 en 10 actos con “Tuza” Ramírez  tirando, el segundo quedó empatado a una carrera en 11 innings, el tercero 3-2 en 13 actos con hit decisivo de “Chiqutín” Cabrera y el último 5-4 con “Patón” González en la lomita.
Diablos escapó del sótano en la primera mitad ganada por Torreón, quedando arriba del  Nuevo Laredo que cargó con la farola roja. Pero para la segunda mitad fue otra la historia y los Diablos comenzaron a ganar en forma consistente. También había llegado el pitcher americano Bob Griffith que formó la tercia con “Tuza” Ramírez y Rufus Lewis.
Los Rojos estaban empatados con Jalisco en el primer lugar de la segunda mitad cuando fueron a Guadalajara para una serie crucial. Seguramente pasó por la mente de Carmona aquella serie en 1945 cuando los Diablos viajaron  a Tampico  para jugar contra el líder Alijadores la serie clave de ese año.





BILL GREASON
Sin embargo los Rojos de 1950 encontraron su Watergate en Guadalajara. Charrros de Jalisco ganó  8-1 y 9-1 ante las dos mejores entradas que se recuerdan en el viejo  estadio. En el segundo juego “Tibico” Rodríguez  golpeó al ampayer Joaquín  Cano y fue suspendido. Jalisco se llevó  el último 11-0 con Bill Greason lanzando y las esperanzas rojas quedaron truncadas. Jalisco tuvo ese año a dos grandes pitchers que llegaron a Ligas Mayores, el zurdo boricua Roberto  Vargas que falleció en el 2014, y el derecho Bill Greason.
DIablos regresó vencido al Delta pero el espíritu de Carmona allí estaba porque en un juego contra el gran pitcher Lino Donoso del Aguila anotaron cinco carreras en el noveno para convertir una blanqueada en una victoria final de 5-4. Esa era la magia de los Diablos desde el principio hasta nuestros días. En el último juego  del año los Rojos apalearon 16-0 a Nuevo Laredo.  “Chiquitín” Cabrera dio de 6-4 para asegurar el título de bateo.
El  México terminó la segunda mitad con 23-19 a dos juegos del líder Jalisco, empatado con el Aguila. De cualquier manera ese año lo llamaron el milagro de Carmona. En la primera mitad habían terminado con 15-27.






CARMONA Y DANDIDGE
Bill Cash bateó .306  y fue el lider en jornones con cuatro, con el público añorando los días   gran Roberto Ortiz. Y “Tuza” Ramírez, en su despedida de los Diablos, ganó 12 juegos por 11 de Bob Griffith y 11 del cubano Aristónico Correoso.

Unión Laguna con Memo Garibay de manager fue el campeón al ganar la final al Charros de Jalisco por cuatro juegos a dos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario