Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 7 de marzo de 2016

MI SEGUNDA SERIE MUNDIAL
YANQUIS CONTRA GIGANTES
Cuarta Parte

YANQUI STADIUM ORIGINAL SERIE MUNDIAL 1962








El tercer juego de la Serie Mundial de 1962 ya en Nueva York fue un brillante duelo de ceros en que Yanquis anotó las primeras tres carreras en la séptima para terminar ganando 3-2. Bill Stafford fue el pitcher ganador y Billy Pierce el derrotado. Un hit de Roger Maris produjo las primeras dos carreras y él anotó la que eventualmente sería de la victoria en una rola en que los Gigantes no pudieron completar una doble matanza. Las dos carreras del Gigantes en la novena entrada con un jonrón del cátcher Ed Bailey con uno en base.

BILL STAFFORD Y ROGER MARIS




Este juego se celebró un domingo, el siete de octubre de 1962, y al terminar el encuentro que vi por televisión me fui en el trenecito hasta la Bahía de las Pescadores para comer allí y decidí regresarme caminando al centro de San Francisco donde estaba mi hotel. En un momento dado me topé con el restaurante de mariscos de Joe DiMaggio que había inaugurado en los años que jugaba. Era un lugar muy bien decorado en las paredes con momentos de la carrera del gran jugador. Fue allí en donde comí antes de regresar al Hotel.
YANQUI STADIUM ORIGINAL IMPRESIONANTE

En la misma colonia italiana me encontré con una procesión dominical católica naturalmente y como era domingo había poco tráfico. Fue un viaje largo pero le diré que no me cansé. Por las noches de esos días sin juego en San Francisco solía tomar una taza de café y una dona en un puesto modesto que un señor brasileño del cual me hice amigo.

RESTAURANTE DE JOE DIMAGGIO








Para el cuarto juego, otra vez muy buen juego, iban empatados 2-2 en la sexta y los Yanquis acababan de empatar en el cierre de la seta con las dos anotaciones. En ese inning el veterano Yogi Berra, ya solo de emergente, entró a batear por el abridor Whitey Ford y recibió base por bolas. Juan Marichal comenzó lanzando por los Gigantes pero se lastimó un dedo y salió a la mitad del partido.
En la séptima, con el juego 2-2, los Gigantes atacaron y con la casa llena le tocó batear al segunda base Chuck Hiller que bateaba a la zurda, por lo que el manager Ralph Houk mandó de relevo al zurdo Marshall Bridges, quien recibió un cuadrangular de premio completo, un grand slam. Con ese batazo los Gigantes empataron la serie 2-2 y sería el primer jonrón con la casa llena por un bateador de la Liga Nacional en un clásico de octubre.



Ese día estuvo en San Francisco haciendo campaña para la presidenica el famoso Dwight Ike Eisenhower, quien en su discurso llegó a comentar el batazo de Chuck Hiller y todos los que estaban presentes aplaudieron. Curiosamente ese era el ocho de octubre y se cumplían seis años exactamente que Don Larsen tirara su memorable juego perfecto por Yanquis contra los Dodgers, único en la historia de las Series Mundiales. 

DON LARSEN CON GIGANTES
Y en el aniversario seis, Larsen  relevó por los Gigantes y fue el pitcher ganador otra vez. Fue en 1960 cuando los Yanquis lo cambiaron  a Kansas City para traerse a Roger Maris.
El quinto juego, último en Nueva York, fue suspendido por lluvia y aproveché para hacer algo que ya tenía en mi agenda, irme al hipódromo  del Golden Gate Park en los suburbios de San Francisco para no solo ver una función de carreras de caballos que por bastante tiempo me gustaban mucho, sino había doble razón para ir a ese lugar ya que estaba montando allí el jockey mexicano Alvaro Pineda, al que había visto desde novato en el Hipódromo de las Américas. Para mi gusto ha sido el mejor jockey mexicano de todos los tiempos y al finalizar la función de ese día me concedió una entrevista en el cuarto de jockeys. Se puede decir que en el tiempo de Pineda como aprendiz de jockey fue la única época en que gané consistentemente  en las apuestas. Siempre le apostaba a Pineda y muchas veces ganaba. En el hipódromo el jockey que es considerado aprendiz por no haber ganado un número específico de carreras en su vida, tiene una ligera ventaja en el peso. Y con lo bueno que era Pineda y con la ventaja en libras, ganó muchas carreeras.


ALVARO PINEDA


En Estados Unidos la mayoría de los hipódromos están  alejados de la ciudad y en San Francisco tuve que tomar un autobús especial, como los que viajan en las carreteras, para llegar al Golden Gate. Pero entonces el esfuerzo valía la pena ya que en el hipódromo me sentía como pez en el agua. El Golden Gate no era un hipódromo tan bonito ni tan grande como el que tenemos en México, el hermoso Hipódromo de las Américas y que por muchas décadas reunió a mucha gente, luego lo remodelaron para que quedara aún más hermoo, solo que al llegar el siglo XXI comenzó la exagerada publicidad a Futbol en México y el hipódromo ha ido para abajo por culpa de los medios informativos. En los primeros años que compraba el diario La Afición le dedicada dos panas completas a cada día de función, con el programa oficial y los charts oficiales de los resultados. Recuerdo que cada Handicap de las Américas, la carrera principal del año hípíco, era puesta por Televisa, muchos años en el famoso programa de Raul Velasco en cada domingo.
Desgraciadamente y montando en el famoso hipódromo de Santa Anita, cerca de Los Angeles, el 18 de enero de 1975 iba a montar a un caballo que en el arrancadero se puso nervioso, se paró en dos manos y la cabeza de Alvaro Pineda chocó fuertemente contra los barrotes del arrancadero. Fue una muerte instantánea cuando solo tenía 30 años de edad.

HIPODROMO SANTA ANITA











Alvaro Pineda era mi ídolo entre los jockeys y tuve la oportunidad de conocerlo y entrevistarlo en el hipódromo Golden Gate de San Francisco. Su hermano Roberto fue jinete también y murió en un acciente al caer varios caballos con sus jinetes. Los dos están enterrados en  un cementerio de Glendale, Californis. Alvaro Pineda ganó 2,731 carreras en su brillante carrera que lo llevó por varios años a los hipódromos de Ligas Mayores.
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El quinto juego de la Serie Mundial de 1962 se celebró un día después de la suspensión por lluvia y los Yanquis lo ganaron 5-3 para tomar ventaja de 3 a 2 en la serie. El juego iba 2-2 en  la octava cuando un jonrón de Tom Tresh con dos en bae ganó el juego para Yanquis. Ralph Terry fue el pitcher ganador y Sanford el perdedor.
Ahora de regreso a San Francisco para el sexto juego y el séptimo si era necessrio.
Continuará.   

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