Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 24 de marzo de 2016

“HUEVITO” ALVAREZ UNA

LEYENDA DESDE SU DEBUT







FORMIDABLE TORPEDERO

Guillermo “Huevito” Alvarez fue un jugador nacido en San Andrés Tuxtla, Veracruz, que en sus tiempos fue considerado el mejor shortstop mexicano. Pequeño de estatura fue un gigante en el diamante. Y es de esos jugadores que en un solo juego se convierte en leyenda, al estilo de los grandes toreros que con una faena épica en su presentación inician una larga carrera de gran matador.
“Huevito” Alvarez era un jovencito de corta estatura y desconocido para la afición capitalina cuando se presentó como torpedero de los Pericos de Puebla en un juego del 23 de mayo de la Liga Mexicana de 1946 en que Jorge Pasquel había traído un buen número  de jugadores de Ligas Mayores en que le ofreció mejor sueldo del que le pagaban en Estados Unidos



Y precisamente dos lanzadores que le había  arrebatado Pasquel a las Grandes Ligas iniciaron lo que sería calificado come el mejor duelo de pitchers en la temporada y de muchos años. Curiosamente un año antes habían sido compañeros con los Gigantes de Nueva York en temporadas anteriores, con Salvatore Maglie en la lomita de los Pericos manejados por Adolfo Luque y Harry Feldman en el montículo de los Azules del Veracruz que tenían al ex catcher del Dodgers, Mickey Owen, al timón. Feldman había ganado 12 juegos un año antes para los Gigantes manejados por el jonronero Mel Ott y Maglie era un lanzador entonces de menor rango pero que luego iba a ser estrella de la gran carpa.





HUEVITO ALVAREZ Y FRAY KEMPIS
Ante numeroso público arrancó el partido y los dos lanzadores derechos comenzaron a poner cero tras cero, saliendo los dos de algunas dificultades, pero obligando al hombre de la pizarra detrás de la barda del jardín izquierdo en el Delta a poner todos los ceros que guardaba. Al final vino la lluvia para interrumpir el juego cuando estaban cero a cero después  de 10 entradas y media, suspendiéndose como un juego sin carrera. Usted puede pensar que los dos lanzadores que pusieron 17 ceros y medo fueron los héroes, pero al final del partido un buen  número de aficionados se tiró al terreno para pasear en hombros, como a los grandes toreros, al novato Guillermo “Huevito” Alvarez. Así que fue héroe desde su debut ya que se pasó la jornada haciendo jugadas perfectas y algunas extraordinarias en las paradas cortas, como la que hizo en el cierre de la novena cuando los Azules atacaban.

JORGE PASQUEL OON DANNY GARDELLA Y LUIS OLMO DERECHA

El americano Danny Gardella, también traído de los mismos Gigantes, dio un elevado corto al jardín izquierdo que llevaba etiqueta de hit. Fue posiblemente la mejor de todas las muy buenas jugadas que hizo “Huevito” Alvarez en el partido ya que fue con desesperación hacia atrás y atrapó de espaldas al home para un out que levantó al público  de sus asientos. Había salvado a los Pericos y se había colocado en el corazón  de todos los aficionados presentes.






En este juego hubo tres jugadores del Pericos de Puebla de Ligas Mayores y otro que lo sería pronto, el segunda base Beto Avila, mientras en el orden al bat de los Azules aparecieron cinco jugadores que le había quitado Pasquel a Grandes Ligas.
Abriendo el inning 11, que por la lluvia sería el último momento del gran juego, los Pericos amenazaron fuete con pasaporte al cubano Cisco Campos y Napoleón Reyes se embasó en error del short. Con hombres  en primera y segunda el veloz cubano Pedro “Gamo” Pagés tocó la bola, pero Feldman bajó de la loma rápido y logró el out forzado en tercera. El cubano “Saguita” Hernández elevó para el segundo out pero con base por bolas Beto Avia se llenó la casa. Le tocó batear a Bernardo López, el mejor catcher mexicano de ese tiempo, y aunque dio una fuerte línea fue a las manos del short. En esos momentos comenzó a llover y el ampáyer marcó  la suspensión con un out en el cierre de la onceava, pero los aficionados que se tiraron al terreno en buen número les importó poco ya que deseaban mostrarle su admiración al novato “Huevito” Alvarez para pasearlo en hombros. 


BETO AVILA

En la séptima los mimos Pericos habían llenado la casa con un out al dejar Beto Avila un precioso toque de hit, pero Feldman dominó al mismo Bernardo López en rola a sus manos para out forzado en el home y liego dominó a Pagés en rola por el short.
Maglie lanzó 10 entradas y un tercio en cero carreras y cinco hits, mientras Feldman lanzó 11 entradas en cinco hits también. Como dijo bien un cronista; “Ninguno de los dos pitchers merecía perder y por eso creo que la lluvia fue bienvenida en este día.”
Maglie tendría  una gran campaña de 20 ganados con Pericos en ese 1946 pero Feldman tuvo un record terrible de 5-15 y 3.79 para ya no volver a ser contratado por la Liga Mexicana. El mejor bateador en ese juego lo fue Beto Avila con tres hits en cuatro veces al bat.


PEQUEÑO GIGANTE
Desde ese día fue considerado “Huevito” Alvarez como un estrella del Beisbol mexicano y en ese primer año de novato bateó .306 en 170 veces al bt. Jugó 16 años en la Liga Mexicana con un promedio de .270, siempre luciéndose en las paradas cortas. Comenzó con tres años en Puebla, luego nueve temporadas con el Aguila de su Veracuz. En 1958 manejó  al Leones de Yucatán reemplazando a Oscar “Barriguilla” Rodríguez que un año antes había llevado al título a los peninsulares. Regresó  al Aguila en 1959 para pasar al Tecolotes de Nuevo Laredo. Regresó a los Pericos en 1960, cuando Puebla regresó a la Liga Mexicana, y su última temporada fue con Sultanes de Monterrey en 1961 que bateó .274.

Su mejor año bateador fue por mucho el de 1955 con el Aguila en que bateó para .335 con 18 jonrones de los 56 que dio en total. Como manager tuvo al Leones de Yucatán en 1958 con record de 30-29 y terminando en tercer lugar. Un año después manejó 34 juegos al Aguila y tuvo record de 16-18. Se retiró antes de tiempo para atender un negocio que tuvo en Culiacán, donde jugaba los inviernos.

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