Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

domingo, 27 de marzo de 2016


1977

LA GRAN SORPRESA DE TECOLOTES









TOMAS HERRERA
Para la temporada de 1977 el que había sido famoso manager, Tomas Herrera, ya estaba en su nueva etapa del Beisbol como gerente de los Tecolotes de Nuevo Laredo y ese año ganaron el campeonato de la Liga Mexicana con Jorge Fitch, aquel brillante y acrobático shortstop, como manager y con una sorpresiva victoria sobre los Diablos Rojos del México en una serie final eléctrica que duró solamente cinco juegos.
Tomás Herrera tenía como brazo derecho en la oficina del Tecolotes al joven Chito Rodríguez, luego famoso directivo de la Liga Mexicana que ya está en el Salón de la Fama y sin embargo el “sargento metralla” ha sido olvidado por el templo de inmortales.
Aquellos Tecolotes de 1977 venían de una temporada en que habían terminado en último lugar de la zona Noreste pero ese año terminaron en primer lugar de esa división con record de 77-75, la peor marca  entre los cuatro líderes de divisiones. Ese año los Angeles de de Puebla fueron los Super Líderes con 96-53 seguidos del Diablos con 94-57.



Pero en las series más importantes de la campaña, las  de la post temporada, los Tecolotes fuero invencibles, ganando primero al Unión Laguna en seis juegos y luego al favorito Saltillo en seis juegos también. Diablos había ganado a Durango, el que fuera Charros de Jalisco,  en cinco juegos y en solo cuatro a los Cafeteros. Con esas ocho victorias por solo una derrota eran los favoritos en la final. En ese 1977 fue el año que el jardinero Miguelito Suárez de los Diablos impuso record en la Liga Mexicana con 227 imparables. Con esas ocho victorias llegaron a 102 éxitos en la campaña.
La serie final arrancó en la capital donde hubo división de honores, pero en Nuevo Laredo, en el viejo parque La Junta, los Tecolotes ganaron tres seguidos para llevarse la corona.



BYRON MCLAUGHLIN


El juego clave fue el cuarto cuando ya los Tecos habían tomado ventaja en la serie por dos juegos a uno. En la novena entrada los Diablos ganaban por una carrera con el parque lleno hasta la bandera  y un jonrón de Rich Guerra sobre el gran relevista Aurelio López empató el encuentro para enloquecer a los aficionados. Ya en entradas extras, Carlos Soto también le bateó un cuadrangular a Aurelio y de esa manera los Tecolotes ganaron un juego que aparentemente ya estaba perdido y tomaron gran ventaja de tres juegos a uno en la final.  Aurelio López acababa de tener una gran campaña que fue su despedida del Diablos ya que comenzó entonces su carrera triunfal en Ligas Mayores. El quinto y último juego fue una paliza de los Tecolotes que de esa manera demostraron que en esta era de los play offs puede ser campeón el que tenga el peor record entre los calificados.



CARLOS SOTO


Fue el primero de dos campeonatos para Jorge Fitch   como manager ya que ganaría el de 1979 con los Angeles de Puebla. La base principal para ganar la corona la fue el pitcher derecho americano Byron McLaughlin, quien tuvo una super campaña de 18 victorias, con una efectivdad de 1.84 y resultó el pitcher campeón en ponches con 221. El cetro de efectividad lo perdió ante Horacio Piña de los Rieleros de Aguascalientes que tuvo un eléctrico 1.70.
McLaughlin tenía entonces solamente 22 años por lo que estaba comenzando su carrera el muchacho nacido en Van Nuys, California. Después de su gran año en Nuevo Laredo tuvo oportunidad de estar cinco años en Ligas Mayores, cuatro con Marineros de Seattle y uno con Angeles de California, teniendo marca de 16-25 tras lesionarse el brazo.

CHITO RODRIGUEZ






El ya veterano Víctor García fue el segundo mejor ganador entre los pitchers con 13 triunfos, por 12 de Gilberto Lara y 11 de Jesús Solís. Rich Guerra fue el mejor bateador del equipo con .378 por .354 del boricua Efraín Vázquez, .321 de Bobby Rodríguez y .317 de Carlos Soto. Jorge Roque bateó .304 y el catcher Gerardo Gutiérrez tuvo  .298. Fue el debut de Rich Guerra que tuvo nueve años de cañonazos en el circuito, con promedio final de .290 y 90 cuadrangulares, la mayoría  con los Tecos. Carlos Soto, que había  comenzado su carrera con los Diablos dio 19 cuadrangulares ese año para los fronterizos que lograron con este su campeonato número cuatro en Liga Mexicana.

Para Tomás Herrera, que tuvo dos campeonatos como manager con los Diablos, fue el primero de dos títulos como gerente, ganando la corona también en 1982 con los Tigres capitalinos en que fue Gerardo Gutiérrez el manager, uno de sus receptores con Nuevo Laredo de 1977.

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