Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 22 de enero de 2016

UN MAGNATE INOLVIDABLE


Por Tomás Morales F.






No cabe la menor duda que Juan Manuel Ley, conocido de cariño como el “Chino” Ley, ha sido uno de los magnates beisboleros de mayor alcurnia, de mayor fama, en la pelota mexicana y su don de gentes le ganó muchos amigos y admiradores. Fue de esa clase de magnates que tienen la virtud de que el gran éxito económico no se le sube a la cabeza y tenía una sonrisa y tiempo para todo el que deseaba hablar con él. Era imposible no tenerlo como amigo ya que su formidable don de  gentes, de tratar a los demás, no es muy común entre las personas que logran un triunfo económico tan grande como él.
La dinastía Ley comenzó con el papá de Juan Manuel, Juan Ley Fong, quien vino de China para trabajar como muchos extranjeros que al final del camino son más mexicanos que muchos nacidos en este país. El señor Fong se enamoró del Beisbol al echar raíces en Culiacán y comenzó a patrocinar equipos en la Liga del Noroeste que al final del camino se unió a la recién  formada Liga de Sonora para nacer la que hoy se llama Liga Mexicana del Pacífico, la misma que antes fue la Liga de la Costa del Pacífico que quebró por tanto que invertían en muy buenos jugadores y no tenían todavía los estadios grandes y cómodos de la actualidad.
Juan Manuel Ley tomó la estafeta de su papá tanto en los negocios como en el Beisbol parta triunfar hasta el tope en las dos facetas. En la primera convirtió la tienda en la famosa Casa Ley con super mercados en muchas partes de la Republica y en el Beisbol convirtió a Tomateros  en uno de los equipos de mayor fama invernal. Al estilo Arcadio Valenzuela y Enrique Mazón en Hermosillo, don Mario Hernández en Mexicali, se convirtieron en grandes embajadores de nuestro Beisbol invernal. Su gran pasión  lo llevó a incursionar a la Liga Mexicana con un Saraperos de Saltillo que entonces estaba destartalado y lo convirtió en campeón por dos años seguidos, teniendo siempre a su hermano Alvaro como brazo derecho. Los dos primeros títulos en temporadas completas para Saltillo en su historia.





Pero decir Tomateros de Culiacán  era decir Juan Manuel Ley  y viceversa. Llegaron campeonatos, dos Series del Caribe conquistadas. Fue el primer magnate beisbolero que logró llevar a un campeón de nuestro deporte a ser recibido por un presidente de México y eso fue cuando los Tomateros lograron ganar la serie caribeña en Venezuela.
Juan Manuel es uno de los pocos que han sido elegidos al Salón de la Fama sin entrar en votación. Precisamente acababa de ganar la Serie del Caribe en Venezuela cuando en una reunión en las oficinas de la Liga Mexicana se decidió que el destacado cronista Jorge Alarcón entrara al templo en forma directa y aproveché para proponer que también Juan Manuel Ley merecía ser elegido. La idea fue aceptada.
Juan Manuel nos dijo adiós acabando de tener una temporada que estrenó estadio en Culiacán y tras haber ganado el campeonato hace un año.

Descanse en paz el inolvidable Juan Manuel, todo un personaje y un mejor amigo. 

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