Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

domingo, 8 de noviembre de 2015

MI PRIMERA SERIE MUNDIAL

UNA PALIZA DE DESPEDIDA

SEPTIMA Y ULTIMA PARTE


JOHN BLANCHARD











Antes de comenzar el quinto juego de la Serie Mundial de 1961 en el parqUe Crosley de Cincinnati usé una pequeña cámara que llevaba Para tonarme aLgunas fotos con peloteros del Yanquis que luego utilicé en una revista semanal de Beisbol donde trabajaba. A Fray Nano no le gustaban las fotografías en forma exagerada, más bien mínima, estaba convencido que el periódico dependía en un 90 por ciento de lo que se estaba escrito y por entonces en Estados Unidos, y don Alejandro Aguilar Reyes aprendió mucho del periodismo americano que por ese tiempo usaban muchos dibujos, muy bien hechos, por reales genios de la puntura deportiva, en donde aparecían los héroe del sport en aquel tiempo. Pero ya en Estados Unidos circulaban diarios de muchas fotos, como los famosos  tabloides de Nueva York, el Daily News y el Post. El usar pocas fotos le die pie al rápidamente muy famoso diario Esto ser un competidor muy fuerte para La Afición de Fray Nano al ponerse en circulación el primer diario deportivo mexicano muy gráfico de la historia en 1941.



EL JONRON DE BLANCHARD




Surgieron entonces ases de la lente cono los hermanos Arroyo y luego muchos más. Y como el público estaba ávido de fotos, la televisión estaba lejos todavía, el nuevo diario tuvo mucho éxito.
Pero eso pasó hace  muchos años y es otra historia ya que actualmente los nuevos diarios deportivos tienen como hombres principales a los diseñadores con los que quieren engañar a la gente con el contenido y falta de profesionalismo que hay en el área de la escritura. La crónica de un partido es generalmente breve y secundaria  al lado del díseño, primero, y de la fotografía espectaular. Con ello piensan engañar a sus lectores pero es la vida del siglo XXI.
-o-


ROGER MARIS HOMBRE DEL AÑO 1961







Con los Yanquis en ventaja de tres juegos a uno el quinto partido podría ser el último de esa Serie Mundial de 1961 y los Yanquis, otra vez con Mickey Mantle en la banca, comenzaron tan fuerte que anotaron hasta cinco carreras en la misma primera entrada ante la decepción general.




No solo Mantle se quedó en la banca lesionado sino también el veterano Yogi Berra que igual tuvo una dolencia, poniendo el manager Ralph Houk a dos jardineros que no lo eran, John Blanchard, catcher generalmente, y el panameño Héctor López que hubiera encajado como perfecto bateador designado en 1973 ya que se trataba de un mal fildeador, bastante mala defensa, pero el panameño era un excelente bateador. Podía estar en la tercera base y hacía muchos errores, lo probaron en el jardín y  también era un problema defensivo. Para este quinto juego Blanchard estuvo en el derecho, y de cuarto en el orden al bat,  Roger Maris en el central y López  en el izquierdo,  conectando Blanchard  jonrón, doble y sencillo para tres carreras empujadas.

Y para Héctor López fue el mejor su momento de su carrera ya que tuvo un juego de cinco carreras empujadas. Resulta que López  y Blanchard fueron los héroes en una gran paliza de 13-5 con la que Yanquis ganó  el partido y la Serie. Héctor López dio hasta  un toque de “squeeze play”. Fueron los dos grandes cañones de los Yanquis en el último juego. Héctor fue el primer jugador panameño en la historia del Yanquis y Mariano Rivera ha sido el último.
Joey Jay buscó repetir su actuaión en el segundo juego de esta Serie Mundial pero esta vez explotó muy pronto. En la primera entrada recibió sencillo de Bobby Richardson y dos outs más tarde vino Johnny Blanchard con su segundo jonrón de esta serie para ser el líder. Todavía el rally inicial siguió con doblete de Elston Howard y sencillo empujador de Bill Skowron para que así de rápido explotara el abrIdor Jay.
Relevó Jim Maloney y Héctor López lo recibió con un triple empujador, rematando el rally Clete Boyer con un doble para la carrera número cinco.



Añadir leyenda



En la segunda entrada otra carrera de los Yanquis con doblete empujador de Roger Maris, su segundo y último hit en los cinco partidos. SIn embargo los aficionados tuvieron su buen momento en la tercera entrada cuando Frank  Robinson dio jonrón y los Rojos se acercaron 3-6. Por única vez en mi vida pensé que una derrota del Yanquis me vendría bien ya que vería otro juego en el Yanqui Stadium y de todas maneras, con ventaja de tres juegos a uno y jugando en casa, la Serie Mundial estaba casi decidida  para Nueva York. Sin embargo en la cuarta entrada los Yanquis aseguraron el partido con otro tremendo rally de cinco carreras. La casa se llenó co sencillo de Tony Kubek, doblete de Johnny Blanchard y base intencional a Elston Howard. Un hit de Bill Skowron produjo dos y el panameño Héctor López siguió con un tremendo cuadrangular sobre la barda del jardín central. Tengo bien metido en mi cabeza ese cuadrangular, hasta con el aficionado que detrás de la barda, en la calle, fue solo por la pelota que se había  ido.



EL ANILLO GANADOR DE 1961

El derecho Ralph Terry comenzó por los Yanquis pero en el ataque de tres careras de los Rojos el manager Ralph Houk lo cambió y el pitcher ganador lo fue el zurdo Bud Daley,  un zurdo que era estelar en los Atléticos y fue obtenido por los Yanquis. Daley lanzó seis entradas y dos tercios en dos carreras que fue jonrón del jardinero Wally Post y los Rojos utilizaron hasta ocho pitchers en un juego que terminó 13-5. El cierre del noveno lo retiró Daley en orden, una rola y dos elevados.


YANQUI STADIUM ORIGINAL

Cuando me bajé del palco de prensa auxiliar al vestidor del Yanquis había una malla metálica que separaba  a los jugadores en el camino al club house de uno y de otro.  Y una aficionada ya de algunos años llegó  a comentar a mi lado: “Van juntos los jugadores del Yanquis y del Rojos  y por las caras no puedes saber cuál de los dos ha ganado y cuál ha perdido. Posiblemente estén muy acostumbrados a ganar.”
La realidad que cuando termina un juego de 13-5 la victoria está práticamente asegurada.



YANQUIS EN CINCO JUEGOS

El vestidor, sin embargo, si era bastante ruidoso. Bob  Turley, el gran héroe en la Serie Mundial de 1958 que Yanquis le ganó  a Bravos a pesar de haber estado perdiendo por tres juegos a uno con los dos últimos juegos por celebrarse en Milwaukee, y pitcheando por los Bravos Warren Spahn en el sexto y Lou Burdette en el séptimo, estaba encaramado a los lockers y tomando película de la celebracipon con aquellas cámaras caseras de antes. Turley no había lanzado en esta Serie Mundial por lesiones y es lo malo de cuando los managers los usan demasiado, para abrir y relevar. Turley estuvo en casi todos los juegos de aquella Serie Mundial de 1958 y terminó mal del brazo.


TICKET DEL TERCER JUEGO


Tiraba tan duro que lo llamaban “Balazos” y llegó del Orioles con Don Larsen en un cambio que involucró a 24 peloteros entre Yanquis y Orioles. Los Yanquis dieron buenos jugadores veteranos pero se llevaron al pitcher que querían, Bob Turley, que era uno de los mejores en el Beisbol, y de pilón a Don Larsen. El pilón lanzaría un juego sin hit ni carrera en la Serie Mundial de 1956, uno perfecto.
Ralph Houk se convirtió en uno de los pocos managers que han debutado en Ligas Mayores ganando la Serie Mundial.
En el vestidor Blanchard estaba muy contento, me reconoció y me dijo de broma que la foto que me había tomado con él antes del juego le trajo buena suerte.
-o-


El tren de regreso a Nueva York saldría en unas horas y allí iba a estar invitado por la Cabalgata Deportiva Gillette. Pero esta vez no iban a ir todos los jugadores, posiblemente solo la mitad o menos. Y es que al  terminar la Serie Mundial en Cincinnati varios de los jugadores no regresaron a Nueva York, sino tomaron un avión hacia sus casas respectivas. Como Mickey Mantle que vivía en Texas.
YOGI BERRA DE CABEZA

Ya en el tren los empleados informaron que por orden y cortesía del Yanquis habría champagne de gratis toda la noche en el vagón restaurante para festejar la victoria. Todo el champagne que cada quien pudiera tomar por cortesía de los Yanquis.
Me junté en la mesa con los cronistas de la Gillette y a brindar por haber finalizado el trabajo, mi primera Serie Mundial, pero para ellos ya iban bastantes.
Recuerdo que Eduardo Orvañanos transmitió por radio la Serie Mundial de 1959 que Dodgers, ya en Los Angeles, le ganó al Medias Blancas en seis juegos. En aquel tiempo estuvo el señor Orvañanos por un uno o dos años de directivo del diario La Afición, al lado de Fray Nano. Además de muy ben narrador, Eduardo Orvañanos se movía muy bien en el mundo de la publicidad.



ROJOS DE CINCINNATI 1961

Más adelante, ya en los setenta, en la era de los bigotones y barbones Atléticos de Oakland, Orvañanos transmitía los juegos para México solo o a veces acompañado de Enrique Llanes. Una ocasión trató de entrevistar a Chares Finley en una grabadora y el no muy amable dueño de los Atléticos y de la mula grandota de mascota. lo dejó con la grabadora en la mano.
 -o-


YANQUIS DE 1961

Fue un jolgorio en el tren con tanto cronista y fotógrafo tomando champagne por la victoria.  En un momento  Musiú Lacavalerie le preguntó a uno d los fotógrafos que estaba tomando solo champagne y no dejaba su cámara para nada, misma que llevaba colgando de su cuello, porque no guardaba la cámara mientras toaba y le dijo: “Siempre la llevo colgando por si acaso. Si pasa algún accidente estoy listo para tomar fotos si es que sigo de pie.”
Estuvimos un buen rato en el salón comedor y la verdad que cuando me tocó ir al final de la noche ir a buscar el vagón  donde estaba mi gabinete, me costó algo ya que me sentía mareado por haber tomado un poco más de la cuenta del champagne cortesía de la casa. Entre las vueltas repentinas del tren a toda velocidad en las curvas y lo mareado que iba, el vagón me daba vueltas.
Gracias al venir en el tren, cosa que no pensaba pero salió como idea del señor Orvañanos que viajara por invitación de la Cabalgata Deportiva Gillette, pude tomar parte en la cortesía de los Yanquis, champagne hasta caerse. Esta era la novena Serie Mundial, seis ganadas, para Mickey Mantle, mientras Yogi Berra estuvo como jugador, en su antepenúltima, aunque en realidad última como jugador de todos los días, 11 en total hasta ese momento.
-o-

GRACIAS FRAY NANO


La llegada a la estación central de Nueva York fue tranquila y en un taxi nos dirigimos Musiú  Lacavalarie y yo a un hotel del centro de Manhattan que me recomendó. Y tan pronto dejé la maleta en el hotel, le dije a Musiú  que me iba a ir al Yanqui Stadium para ver si estaba abierta alguna tienda de souvenirs. Por haber pensado que la serie llegaba por lo menos a seis juegos no había comprado los souvenirs que deseaba.
Cuando arribé en el metro al Yanqui Stadium original vi que una de las puertas estaba abierta y le pregunté al encargado que deseaba  comprar unos souvenirs, a lo cual accedió y comenzó  a sacar lo que ya estaban almacenando para la próxima temporada. Alcancé a mirar por una puerta abierta el terreno de juego y vi cono ya habían colocado los postes para el juego de Futbol Americano para el domingo siguiente. En ese tiempo los Gigantes de Nueva York del Futbol Americano tenía como casa invernal el estadio del Yanquis.
-o-


GENE KRUPA EL FORMIDABLE BATERISTA

Con bastantes souvenirs beisboleros me regresé al centro de la ciudad para comprar algunos regalitos para casa con lo que había quedado de mi presupuesto. En horas dela noche salí caminando por las calles céntricas de Nueva York y tuve una gran suerte en hacerlo. A las pocas cuadras pasé por un famoso centro nocturno llamado “Metropole” en una de las principales avenidas y había mucha gente afuera escuchando a una orquesta. Tuve la gran suerte que estuviera actuando esa noche el famoso baterista Gene Krupa y su orquesta. Krupa era genial de baterista y lo llamaban el mejor de todos. Una famosa revista de música que solía comprar de vez en cuando llamada “Down Beat”  escribió aquello de que “Gene Krupa toca tan bien que hace hablar a los tambores.”
El centro nocturno estaba lleno hasta el tope pero muy inteligentes y sobre todo muy complacientes, los dueños abieron las dos puertas grandes de la entrada y desde la calle usted podía ver y escuchar a Krupa y su orquesta. El fenomenal baterista estaba a la entrada del lado izquierdo y a lo largo del salón por lo se le podía ver y mucho más escuchar. No lo sabía yo, posiblemente nadie, pero los tiempos de las grandes bandas de esos tiempos estaban llegando al final desgraciadamente. Recuerdo que en otra ocasión vi en el mismo lugar a la orquesta de Leonel Hampton y ya. De repente el mismo centro nocturno ya no tenía  grandes bandas en su espectáculo neoyorquino sino desnudistas. Y luego vino la nueva música con Billy Hailey siendo uno de los primeros en el Rock.





Pero ver a y escuchar a Gene Krupa, del cual tengo bastantes discos, fue uno de los momentos formidables de este viaje, la cereza en el pastel. Puedo decir también que fue un broche de oro a un gran viaje. Si no lo tiene, se lo recomiendo y usted lo puede comprar en Mix Up posiblemente que se lo mandar a pedir por catálogo, o encontrar a través de Intenernet el doble CD en que está grabado en su totalidad el concierto que dio Benny Goodman en el famoso Carnegie  Hall, primer concierto de Jazz en ese palacio de Bellas Artes en Nueva York. En esos discos Gene Krupa, Goodman, el trompetista Harry James y todos esos genios de esa música se lucen de verdad. Y Krupa es el que más aplauden y entusiasma a la concurrencia por las ovaciones que se escuchan. Krupa fue mi favorito desde muy joven y para mi por lo menos, cualquier baterista al lado de él, es Cuatitlán.

BENNY GOODMAN Y ORQUESTA

Ese disco primero lo compré dos veces en Long Play ya que el primero se rayó de tantas veces que lo puse. Luego lo obtuve en CD y son de esos de colección que no se han dejado de seguir vendiéndose. Cuando escuche a Krupa sacudiendo la batería se le va a poner el cabello de punta. O en el “YouTube” lo puede encontrar.
Después de escuchar y ver a Krupa no solo me animó sino me entusiasmó en mi último día en Nueva York, al día siguiente por la mañana regresé en el mismo avión de AeroMéxico en que también Eduardo Orvañanos hizo el retorno.
Finalmente había cumplido el sueño dorado de todo fanático al Beisbol, estar en una Serie Mundial. ¿Cómo iba a saber que Dios me daría chance de llegar a estar en un total de 40 Series Mundiales viajadas?. Y por el problema que tuve en el 2012, ya ninguna más. La última vez que fui a una  serie final tuve la oportunidad de conocer la bonita ciudad de Chicago, cuando los Medias Blancas le ganaron a los Astros de Houston en el 2005.
Pero la primera es la primera. Y sobre todo por tantas cosas agradables que me sucedieron en ese viaje. Uno inolvidable.

FINAL DE LA SERIE  

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario