Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 2 de noviembre de 2015

MI PRIMERA SERIE MUNDIAL

SERIE EMPATADA AL GANAR ROJOS

Cuarta Parte


GRAND CENTRAL EN NUEVA YORK












Para el segundo juego de la Serie Mundial de 1961 iba a ser un día bastante ajetreado ya que terminando el partido había que apurarse para tomar el tren rumbo a Cincinnati, el tren de la prensa y donde viajarían los Yanquis de Nueva York. Había que hacer todo en pisa y corre al caer el último out Por segundo día seguido no jugó Mickey Mantle y el derecho Ralph Terry, el mismo que un año antes permitió el jonrón  de Bill Mazeroski, fue el pitcher abridor por Yanquis contra el también derecho Joe Jay, que había ganado 21 juegos en la temporada después que comenzó su carrera con los Bravos de Milwaukee.  

VADA PINSON Y FRANK ROBINSON

Obviamente Rojos era un equipo fuerte teniendo como mejores bateadores al jonronero Frank Robinson, uno de los estrellas del Beisbol que luego los Rojos cambiaron tontamente al Orioles de Baltimore, estaba el jonronero Gordon Coleman, un zurdo alto y fuerte, el veloz jitero Vada Pinson y Wally Pot que era un bateador derecho de poder.
Terry había tenido un muy buen año como abridor del Yanquis de 16-3 y por ello abrió el segundo juego.
Era jueves ese día y antes de tomar el metro para el estadio estuve en la Catedral tan famosa de San Patricio en la Quinta Avenida. Antes del juego logré conocer a otras personas que había sabido de ellos a través de sus crónicas, como Pablo Ruelas Núñez, un narrador mexicano que acompañaba a Buck Canel en los juegos que escuchaba en casa por la radio. Le tocó estar en ese gran año en que Roger Maris dio 61 cuadrangulares y Mickey Mantle un total de 54. Un día antes, poco antes de cantarse el pleybol, fue Joe DiMaggio el encargado de lanzar la primera bola pero desde el palco. Entonces no bajaban a la lomita para tirar la primera bola, cosa que si se hacía en México y otros países beisboleros de América.


YOGI BERRA DANDO JONRON

En la cuarta entrada cada equipo hizo dos carreras, los Rojos con un jonrón,  de Gordo Coleman con uno en base por Rojos y en la parte baja de ese inning, Yogi Berra, otra vez en el jardín izquierdo, se voló la barda por la derecha también con uno en base para empatar a dos. El Yanqui Stadium se estremeció con este cuadrangular, el primero que le vi a Yogi y el último ya que no volvió a volarse la barda en una Serie Mundial. Estaba llegando al final de una gran carrera.


JOEY  JAY AL CENTRO CO ELIO CHACON IZQUIERDA Y JOHNNY EDWARDS
No he escuchado un estadio como aquel Yanqui Stadium original, posiblemente por su capacidad de hasta 70,000 espectadores en ocasiones. Tanto en los juegos que escuché por radio como estando allí, el grito de los fanáticos era un rugido espectacular. Posiblemente la acústica lograda por los tres pisos lo hacía diferente a los demás. De aquel tiempo los demás estadios eran de dos pisos.

EL CORTO WILD QUE INMORTALIZO A ELIO CHACON . RALPH TERRY Y ELSTON HOWARD EN LA BARRIDA





Antes de salir del Hotel Roosevelt le dije a mis compañeros de cuarto que iba a tener que moverme rápido para tomar el tren después del juego y ellos me dijeron que se iban a regresar a México al día siguiente.
En la quinta entrada los Rojos tomaron ventaja de 3-2 cuando el infielder venezolano Elio Chacón, estando en tercera base con dos
outs, se vino al home en un corto wild. Nadie pensó que se pudiera mandar pero lo hizo y llegó seif. Después el joven cátcher Johnny Edwards que solo había  bateado .185 en la campaña, dio un sencillo y un doble empujadores ara que los Rojos terminaran ganando 6-2 con brillante pitcheo de Joey Jay que solo aceptó cuatro hits, dos de ellos de Berra. Dos veces le dieron base intencionales a Gene Freese para trabajar a Edwards y las dos veces les salio mal la estrategia.



LOS QUERIDOSTRENES
Acabando el juego me movilicé para mandar un escrito al periódico sobre el partido, todavía a través de Western Union. Todavía no había fax ni otros inventos como el internet y el teletipo era la manera de mandarlas noticias.
Recogí mi maleta en el hotel Roosevelt y como no estaban ms compañeros les dejé una nota en que les daba las gracias por su amabilidad. Tuve la suerte de encontrar pronto un taxi y me llevó al Grand Central, la estación principal de ferrocarril en Nueva York  que ha aparecido en diferentes películas americanas como “Cotton Club” con Richard Geren y “Charlie” de Al Pacino. Ya me habían dicho cuál era el andén y recuerdo que el porter me acaba de dejar la maleta dentro de mi gabinete y cuando me senté para calmar los nervios, el tren arrancó silenciosamente. Por solamente unos minutos pude llegar a tiempo.


EDUARDO ORVAÑANOS


Me quedé sentado en el gabinete un rato, todavía era de día, y al poco rato sonó la puerta. Era el atento señor que venía a cobrar el boleto del tren. Fuero 60 dólares, 4l dólares más de lo que me hubiera costado en el Greyhound, pero qué caray, en uno de esos vagones iban mis queridos Yanquis.
Un gabinete para mí solo, con su baño. En mis años de la niñez mi querido padre trabajó en diferentes países y tuve bastante oportunidad de viajar en ferrocarril, algo que siempre me gustó mucho.

MUSIU LACAVALERIE







En unos minutos fui a buscar el vagón comedor y ya estaba repleto de los cronistas y fotógrafos de Nueva York, unos iban a cenar y otros a jugar a  las cartas. Me encontré en una mesa a la “Cabalgata Deportiva Gillette” encargada de la transmisión de los juegos para América Latina encabezada por Eduardo Orvañanos, quien ese año era todavía el presidente de la Liga Mexicana, el productor que era cubano de apellido Escalona y otras personas, mientras Bick Canel se había ido a jugar las cartas con sus compañeros periodistas de Nueva York. En eso llegó otro de los cronistas de aquella famosa “Cabalgata”, Musiú Lacavalerie. Me lo presentaron y tuve la suerte de conocerlo ya que no solo fue famoso narrador en su Venezuela sino que tenía muy buen carácter, era muy alegre y muy buena persona. Hice amistad con él por muchos años ya fuera en Serie Mundial o en las Series del Caribe en las que estaría un equipo de la Liga del Pacífico. Se dedicó también a la publicidad y supe que había hecho buen dinero en su carrera. Una vez en una Serie del Caribe en Caracas me invitó a narrar una entrada de un juego del equipo mexicano.  


CROSLEY FIELD DE CINCINNATI SERIE MUNDIAL 1961
Una vez me contó que uno de sus hijos le había salvado la vida a toda la familia por haber sacado malas notas en el colegio. En castigo le dijo que no iban a pasar los días de vacaciones en una casa campestre que tenían sobre una de las muchas montañas que hay en Venezuela. Y al no irse de vacaciones salvaron la vida ya que hubo un terremoto que acabó con las construcciones de ese lugar.

BERRA Y SU ESPOSA

Como no había  mesa disponible en el vagón comedor,  Musiú Lacavalerie me dijo que lo acompañara a buscar otro vagón en que seguramente habría otro restaurante en el tren de los 60 dólares. Pasamos varios vagones empujando las sólidas puertas que hay que abrir para pasar de uno a otro vagón y de repente apareció el otro vagón comedor pero al entrar vimos con sorpresa que estaban cenando con sus esposas los jugadores de los Yanquis. En pocos minutos se acercó un empleado del vagón y nos explicó en forma muy amable que ese era un vagón exclusivamente para los Yanquis, pero por unos minutos pude ver a varios de sus jugadores con sus muy bonitas esposas en la cena. Fue un momento que nunca olvidaré. Vi a Mantle, Berra, Maris y varios más. Todas sus esposas eran muy bonitas.




Regresamos al vagón comedor de la prensa y ya se habían  ido algunos, tomando asiento en donde también iba Eduardo Orvañanos, una persona muy alegre, platicadora, agradable. Y un estupendo gran narrador, de los pioneros en los  micrófonos beisboleros mexicanos.
Como ya había gastado 60 de aquellos dólares en el viaje en tren, pedí lo que era más barato en el menú. Cuando acabamos la cena el señor Orvañanos tomó la cuentas y él las pagó. De haberlo sabido hubiese pedido un jugoso filete.




BUCK CANEL CON BARBAS


Naturalmente fue una plática muy agradable con tantos personajes llenos de entusiasmo y experiencia en Series Mundiales. Fue cuando Musiú Lacavalarie nos dijo que una vez vio el pasaporte de Buck Canel y que había nacido en Argentina. En lo particular Buck Canel me dijo que había  nacido en Nueva York, en Staten Island, pero seguramente la familia de Buck se fue a vivir a Nueva York cuando él era pequeño y por eso se consideraba neoyorquino de pies a cabeza.
Ya eran después de las 12 de la noche cuando nos despedimos y cada quien a su gabinete, a su cama. Como comenté  anteriormente este iba a ser el último viaje en tren por uno de los equipos en una Serie Mudial. Por décadas y décadas el tren era el medio de transporte de todos los equipos de Ligas Mayores cuando casi todos estaban por el este de la Unión Americana, con San Luis, Misuri, y Chicago, Illinois, siendo las ciudades más lejanas de la costa este.
Sin embargo ya en 1961 la aviación comercial se estaba imponiendo entre los viajeros y prueba de ello es que unos años antes, en 1958, los Dodgers se cambiaron de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York para instalarse en Los Angeles San Francisco respectivamente.
-o-
ADOLFO LUQUE 

El tren de Nueva York a Cincinnati debe haber llegado a esta ciudad como a 10 de la mañana y fue en el andén donde me topé  con el famoso narrador Mel Allen, la voz  de los Yanquis y después de presentarme le comenté que lo había escuchado muchas veces y que era el número uno.  Naturalmente las pocas palabras con él fueron para estar al lado de él aunque fuera por un rato.
La gran ventaja de las estaciones de ferrocarril sobre los aeropuertos es que están en lugares céntricos de cada ciudad mientras que los aviones salen bien lejos del centro. Y eso me dio la oportunidad desde que salí de la estación a buscar un hotel económico y confiable. No fue nada fácil hasta que finalmente en una calle céntrica encontré un hotel de buen precio pero con el problema que los cuartos solo tenían un lavabo en lo que a baño se refiere y cada piso tenía al final del pasillo los baños y las duchas, eso sí, muy limpio todo. Pero fue lo único que encontré ya que estamos en 1961 y hasta en Nueva York era difícil hallar un hotel céntrico. Ya había muchos hoteles muy buenos y económicos pero en la carretera, los Moteles,  por lo que había que tener coche y manejar varias millas para llegar al parque.
-o-



UNO DE LOS GRANDES DIARIOS DE NUEVA YORK

Ese día de descanso hubo entrenamientos en el Crosley Field de Cincinnati, un parque típico de los años treinta y cuarenta con capacidad para 35,000 espectadores. Muy bien cuidado y muy bonito. En las paredes del parque por dentro había fotos de jugadores que habían sido estrellas en la historia de los Rojos y me dio gusto, mucho gusto, ver una foto muy grande del cubano Adolfo Luque que fue pitcher estrella de Cincinnati y luego como manager lo vimos bastantes años en la Liga Mexicana. Fue el jugador cubano blanco más famoso de su tiempo y un año ganó 27 juegos con los Rojos. Hoy estos parques de aquel entonces, los que tienen cupo para 35,000 fanáticos, los llaman “catedrales del Beisbol”, ya todos desaparecidos.


CROSLEY FIELD CINCINNATI

Cuando el autobús de prensa partió de regreso del Crosley Field al hotel que era algo así como el cuartel general de la Serie Mundial en Cincinnati, fui de los últimos en subir y tuve la suerte de no encontrar asiento y viajar parado. Digo suerte porque al estar parado, agarrado con la mano del lugar donde ponen las maletas, alcancé a ver a varios cronistas que por años había leído comprando  publicaciones americanas en México. Allí estaba el genial Dan Daniel, el decano en Nueva York, Red Smith, Joe Trimble, Dick Young, Arthur Dailey, Harold Rosenthal, Ken Smith que dirigía el Salón de la Fama, y otros que había leído en el semanario “Sporting News”. Para mi fue mucha alegría y orgullo estar cerca de todos estos cronistas que me habían dado tantos momentos agradables al leerlos. Jugándose ahora en Cincinnati muchos creían que los Rojos tenían  oportunidad de tomar ventaja en la serie.


CINCINNATI  LA CIUDAD REINA COMO LE DICEN

Por la noche de ese día los Rojos organizaron otra gran fiesta con la misma comida exquisita de los anteriores bufetes. La verdad que ser cronista de Ligas Mayores tiene sus grandes ventajas aunque antes se pagaban sueldos más  bajos y los dueños tenían más dinero para gastar. Compartí en la fiesta con los cronistas de la “Cabalgata Deportiva Gillette”, Eduardo Orvañanos, Mosiú Lacavalerie y el famoso Buck Canel. Todos nos preguntábamos cuándo iría a jugar Mickey Mantle.
Cincinnati ya era una ciudad bonita y los escaparates de las tiendas estaban adornados con banderines de los Rojos, con recuerdos beisboleros. Es una ciudad Beisbolera donde nos cuenta la historia que se fundó el primer equipo profesional de Beisbol, los Reds Stockings de Cincinnati. Al día siguiente iba a ser el tercer juego de la Serie Mundial de 1961 y después me metí a un teatro de variedades antes de pegarle a la cama.
(Continuará).    


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