Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 6 de noviembre de 2015

MI PRIMERA SERIE MUNDIAL

FORD ROMPE RECORD 

DE BABE RUTH

Sexta Parte

FORD ROMPIENDO LA MARCA DE RUTH






Para el cuarto de la Serie Mundial de 1961 el ya famoso Whitey Ford, en la parte final de su gran carrera, tenía la oportunidad de romper otro record de Babe Ruth, pero ahora en el terreno de pitcheo. Ford, que se convirtió en el último de los grandes del pitcheo del Yanquis al terminar sus carreras los muy buenos abridores Allie Reynolds, Vic Raschi y Eddie Lopat, había logrado dos blanqueadas en los dos juegos que lanzó en el el clásico de 1960 contra los Piratas de Pittsburgh y con otros nueve ceros en el primer juego de la serie e 1961 sumaba ya 27 innings de ceros en forma consecutiva.

FORD CINCO ENTRADAS Y CINCO CEROS




El record de ceros consecutivos en Serie Mundial estaba en poder de Babe Ruth con 29 entradas y dos tercios ya que ates de ser un gran jonronero, Ruth fue un formidable pitcher, dejando un record formidable como lanzador antes de dedicarse exclusivamente a batear ya jugando de jardinero. O sea que tres innings de ceros y Ford lograría mejorar la marca de 29 entradas y dos tercios de ceros proRuth en Serie Mundial.

ESE AÑO GANO FORD 25 JUEGOS Y EL TROFEO CY YOUNG

Durante esa temporada Roger Maris había logrado la marca de 61 jorones, aunque en temporada de 162 juegos en el primer año de expansión para mejorar los 60 del Babe en 154 juegos de 1927 y ahora Ford estaba por romper el mismo año la marca de ceros de Ruth como pitcher en estos clásicos de octubre. Y Ford logró en ese cuarto juego, el domingo ocho de octubre de 1961, poner cinco ceros antes de tuviera que dejar del juego debido a una lesión. Y ya con cinco ceros impuso la marca de 32 ceros en forma consecutiva en estas Series Mundiales imponiendo una nueva marca que ha perdurado hasta nuestros días. Este record llegaría a su fin en la primera entrada del primer juego contra Gigantes en San Francisco en la serie del año siguiente. Así que fueron dos blanqueadas contra los Piratas y 14 ceros frente a los Rojos.
FORD ANTES DEL JUEGO DEL RECORD
En ese juego de la lesión lo relevó el derecho Jim Coartes que puso otros cuatro ceros y los Yanquis blanquearon a los Rojos por amplio margen de 7-0 con tres hits conectados por el segunda base Bobby Richardson, quien suplió a Billy Martin en la segunda base de los Yanquis En la Serie Mundial de 1960 había conectado hasta 11 imparables.

FORD EN 1950 AL GANAR SU PRIMERO DE LOS 10 JUEGOS EN SERIE MUNDIAL STENGEL RASCHI Y EL DUEÑO DEL WEBB
Whitey Ford, cuando todavía era un joven pitcher que buscaba triunfos en Ligas Menores para poder llegar a las  Mayores, llegó a lanzar muy bien un invierno con los Venados de Mazatlán de la liga de la Costa del Pacífico Mexicana que tuvo a Memo Garibay de manager, un equipo que ganó tres tútulos seguidos. En varios libros escritos sobre su carrera este Whitey Ford hablaba de ese invierno que jugó con Venados y consideraba al jardinero derecho mexicano La Mala Torres en el mejor brazo que había visto hasta ese momento en un jardinero. La Mala era jardinero derecho y dejó su huella de inmortal en la pelota mexicana.


 CROSLEY FIELD DE CINCINNATI
Su primer año en Ligas Mayores para Ford fue el de 1950 y en esa misma temporada logró la primera de 10 victorias, cifra record que dejó en juegos de Serie Mundial y que no ha sido igualada. Ese juego de 1950 también hubiera blanqueada pero ya con dos outs en la última entrada dominó en elevado al jardín izquierdo para el que iba a ser el último out y la blanqueada, pero el jardinero izquierdo soltó la pelota en un flay y los Filis de Filadelfia lograron anotar, mandando entonces el manager Casey Stengel a Allie Reynolds para sacar el último out del juego por ponche.
Los 70,000 aficionados en el Yanqui Stadium abuchearon  a Stengel por quitarlo ya con dos outs por el error del jardinero.
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En este cuarto juego de 1961 con que Yanquis tomo ventaja de tres juegos a uno en la Serie Mundial de 1961, volvió a comenzar Mickey Mantle pero tuvo que dejar el juego tras dos veces al bat en que dio un hit ya que su herida en el glúteo estaba sangrando. Pero por lo menos en ese Serie Mundial los Yanquis iban a ganar sin  la ayuda de Mantle, cosa que no sucedió en el clásico de 1955 cuando el gran ambidextro casi no pudo jugar por una pierna averiada y los Yanquis perdieron en siete juegos e la Serie Mundial en que el cubano Sandy Amorós hizo la gran atrapada a batazo de Yogi Berra con dos outs en la séptima entrada del último juego ante el pitcher zurdo Johnny Podres.

MANTLE RICHARDSON Y FORD
En aquel cuarto juego de la Serie Mundial de 1961 el primera base Bill Skowron bateó tres hits en tres veces, con dos carreras empujadas por el panameño Héctor López y dos por Clete Boyer. En este juego se repitió el encuentro entre Ford por Yanquis y Jim O´Toole por Rojos, pero esta vez no fue el duelo de serpentina como el primero que terminó 2-0. Ahora fue un contundente 7-0 ante la desilusión de los aficionados de Cincinnati. Los Yanquis habían quedado a una victoria de capturar la Serie Mundial y quedaba un juego en el Crosley Field.






Durante ese cuarto partido me encontré el Parque Crosley con la familia de Antonio Ramírez Muro que luego sería presidente de la Liga Mexicana por 20 años, logrando que un circuito de seis equipos llegara a ser en 1970 uno con 20 equipos. Nos citamos en el hotel donde estaba el matrimonio los señores Ramírez y su hijo Ponchín. Platicamos un buen rato antes que llegara la noche. En unos años más íbamos a ser compadres ya que los papás de Ramirez Muro fueron padrinos de uno de mis hijas, mi querida Lupita.

MELO ALMADA
Por la noche la acostumbrada cena que tanto se extrañó  cuando los juegos que eran de día en todas las Series Mundiales se convirtieron en todos juegos nocturnos. Se acabaron las opíparas cenas aunque después de los partidos nocturnos dan un refrigerio a la prensa y gente del Beisbol, pero ni la sombra de los grandes saraos que organizaban después de cada juego y servía para compartir con los compañeros y conocidos en las Series Mundiales. Pero ya con los nuevos contratos de Serie Mundial con la televisión exigieron que todos los juegos fueran nocturnos.
Sigue habiendo la gran fiesta en la víspera de la serie en cada ciudad pero ya no los grandes banquetes de todos los días.
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EDUARDO ORVAÑANOS





Durante una de esas reuniones fue cuando tenía oportunidad hablaba con alguno de los personajes de Ligas Mayores y recuerdo que Joe Cronin, presidente de la Liga Americana, me haló muy bien de Melo Almada, tanto como jugador como persona Fue el primer jugador mexicano en jugar en las Ligas Mayores con Medias Rojas de Boston y Joe Cronin su compañero y manager.
Recuerdo que me platicó también de que Joe DiMaggio no era solamente un gran jugador completo sino el jugador más rápido y más inteligente para correr las bases en todo el Beisbol. No hablaba de robos de base sino de correr las bases como hace un corredor en ir de segunda a home en un hit o de primera a tercera. En Series Mundiales tuvo DiMaggio oportunidad de demostrar esa velocidad después del famoso pasbol de  Mickey IOwen en la Serie Mundial de 1941 y que iba ser ponche y el último out del partido con triunfo de los Dodgers. Después  que se embasó Henrich por el pasbol, DiMaggio siguió con línea de hit y cuando vino un doblete de “King Kong Keller” contra la alta y cercana barda del jardín derecho en Ebbets Field de Brooklyn, DiMaggio se vino de primera a home con la carrera de la ventaja para Yanquis.


DIMAGGIO ANOTANDO CARRERA DEL GANE EN SERIE MUNDIAL 1941 MICKEY OWEN EL CATCHER

Y en la Serie Mundial de 1939 también está captado en película  cuando DiMagio empuja la carrera de la ventaja en la última entrada con un extra base y cuando el catcher Ernie Lombardi de los Rojos quedo atontado después que Keller chocó contra él, el Clipper se vino de tercera a home llegando barrido al plato antes que se recuperara el receptor. Algo parecido a lo de Hosmer de los Reales en esta última Serie Mundial, pero con la pelota no en primera base, sino a un lado del home.
Así platicando a través de las Series Mundiales, pude platicar y conocer más de aquellos tiempos en esas grandes cenas que daban cada día después de los juegos diurnos de cad clásico. Mantenían los directivos que los juegos del clásico de octubre eran muy importantes para jugarlos de noche.
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Al .día siguiente sería noche de viaje ya que después del quinto juego habría que regresar a Nueva York para el sexto juego en caso que la Serie Mundial no terminara. Por eso en el día del cuarto juego fui a la terminal de Greyhound y comprar el pasaje de regreso a Nueva York  que costaba  19 dólares contra los 60 dólares que costó el viajar en el mismo tren de los Yanquis.
Sin embargo fue durante esa cena después del cuarto juego durante la plática me preguntó Eduardo Orvañanos en qué me iba a regresar a Nueva York y le dije que en autobús ya que el presupuesto que llevaba no me alcanzaba para tomar otra vez el tren. Orvañandos me dijo entonces: “Voy a hablar con nuestro productor de Gillette y ya que hemos hecho buena amistad entre todos le voy a decir si lo puede invitar para regresar en el tren por cortesía de la fábrica de las rasuradoras, la Cabalgata Deportiva Gillette”.
Al poco rato regresó donde yo estaba y me dijo que estaba todo arreglado para que fuera en el tren con ellos con Gillette de anfitrión. Me puse muy contento, le di las gracias al señor Escalona y en la mañana del día siguiente fui a Greyhound para cambiar el boleto del autobús por los 19 dólares que había pagado. Iba de regreso a Nueva York con los Yanquis, o por lo menos en el tren de la prensa.

Continuará       

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