Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 4 de noviembre de 2015

MI PRIMERA SERIE MUNDIAL

EL JONRON 62 DE ROGER MARIS

Quinta Parte


PROGRAMA DE CINCINNATI IZQUIERDA Y YANQUIS DERECHA









Día de fiesta en Cincinnati para el tercer juego de la Serie Mundial de 1961 y desde afuera del Crosley Field había pequeños conjuntos musicales de tres o cuatro músicos que tocaban música alegre de jazz para que el ambiente tuviera más musicalidad. Era esta la priera Serie Mundial para Cincinnati desde 1940, año en que vencieron sorpresivamente a los Tigres de Detroit con héroes como los pitchers Bucky Walters y Pal Derringer. Un año antes, en 1939, los Yanquis con Joe DiMaggio, le habían ganado la Serie Mundial a los mismos Rojos en solamente cuatro juegos.

PIN DE PRENSA DE YANQUIS

Ya dentro del parque me encontré con don Emilio Tame y su guapa esposa quienes me dijeron que viajaban a todas las Series Mundiales. Eran de Puebla y don Emilio fue accionista de los Pericos de la Liga Mexicana, muy agradables personas.

PIN DE PRENSA DE ROJOS 
En el terreno de juego al lado de los otros compañeros cronistas que habían ido al clásico nos enteramos que Mickey Mantle estaba en el orden al bat de los Yanquis después de haberse perdido los dos primeros juegos por aquella lesión que le provocó en un glúteo un médico al tratar de curarle rápidamente una fuerte gripa en las últimas semanas de la temporada.

MICKEY MANTLE YA JUGO EN EL TERCER JUEGO
Los pitchers para ese día lo iban a ser el nudillero derecho Bob Purkey por los Rojos y el joven Bill Stafford por los  Yanquis.

LA PIZARRA DEL LADO IZQUIERDO EN EL CROSLEY FIELD QUITO BASTANTES JONRONES
Una de las peculiaridades que tenía este Crosley Field de dos pisos era que la pizarra se levantaba entre los jardines izquierdo y central estando como parte da la barda. De esta manera por un trecho había que levantar la pelota mucho más que la barda normal y este sería un factor muy importante en este tercer juego. Las gradas de sol eran altas por el jardín derecho mientras no había gradas de ese tipo en el resto de las bardas, ni por el jardín izquierdo ni por el central, pero allí estaba la alta pizarra que convertía en dobletes batazos ue hubieran sido jonrones de no estar allí.





GRADAS DE SOL AL FONDO DONDE CAYERON LOS JONRONES DE BLANCHARD Y MARIS
Todavía en aquel 1961 no iban a la Serie Mundial tantos medios informativos como lo hicieron después y los que íbamos teníamos muy buenos lugares. Los Rojos colocaron un palco auxiliar de prensa en el segundo piso pero exactamente detrás de home, por lo que nos dieron excelentes lugares a la gente de la prensa.
Antes del juego y por la amistad que había hecho en los últimos días con los narradores de radio fui a visitarlos en la parte superior del estadio, ya cerca del techo del segundo piso. Llevaba una pequeña cámara y me tomé unas fotos con Buck Canel, Eduardo Orvañanos y Musiú Lacavalerie. Después de una pequeña charla me bajé al lugar que me había tocado y en donde tenía una vista extraordanaria del home y de todo del campo.



Este tercer juego no solamente sería juego más emocionante de esta serie sino que prácticamente iba a decidir el clásico. Generalmente los bateadores se sienteN incómodos contra los pitchers que tiran nudillos y así fue, con Purkey poniendo ceros contra Yanquis y con Rojos llegando a tener dos veces la ventaja en el juego, 1-0 y 2-1.  La primera carrera de Rojos empujada por doble de Frank Robinson y después que Yanquis empató a una con hit impulsador de Yogi Berra, un imparable del torpedero Eddie Kasko puso el juego 2-1 a favor el equipo de casa ante el gran entusiasmo.
Ya estábamos ahora en la octava entrada y yo como aficionado a los Yanquis ya estaba bastante preocupado. Mantle seguramente sintió el problema que no le había dejado jugar y se fue sin hit en cuatro veces mientras Roger Maris también iba sin imparable al llegar a la octava.
EL JONRON DE MARIS EN LA NOVENA PARA GANAR
Ya para entonces el zurdo Bud Daley había relevado al abridor Stafford pero Purkey seguía sacando outs por los Rojos ante el entusiasmo de los 32,589 aficionados que pasaron por los torniquetes.
Purkey dominó a Bill Skowron en rola al pitcher y a Clete Boyer en elevado de faul a primera. Le tocaba batear al pitcher por lo que el manager Ralph Houk trajo a su  emergente de oro, el cátcher John Blanchard que ese año fue líder en jonrones  bateando de emergente. Y eso fue lo que hizo. Encontro una nudillera que no se movió mucho y la puso detrás de la barda derecha para empatar el juego a dos carreras. Blanchard fue un jugador muy peculiar ya que cuando fue bat emergente del Yanquis lucia como un estrella con sus jonrones a la hora cero, pero cuando lo cambiaron de equipo para que finalmente fuera titular, no pudo ser el mismo bateador que fue como suplente con los Yanquis. Ese año de 1961 bateó 21 cuadrangulares en 243 veces al bat, siete de ellos como emergente. 




RECIBIMIENTO A MARIS EN LA CASETA
En esta temporada los tres catchers de Yanquis dieron para más de 60 cuadrangulares, con 20 de Berra, 20 de Elston Howard y 21 de Blanchard. Por cierto que cuando Bill Mazeroski de Piratas dio su jonrón legendario en la Serie Mundial de 1960, Blanchard estaba detrás de home al lesionarse Elston Howard.



LUIS ARROYO

En el cierre de la octava llamó Houk al boricua zurdo Luis Arroyo y retiró en orden la entrada. Los Yanquis vinieron a batear en el noveno con el juego empatado a dos carreras y el primer bateador del posible último inning  lo fue Roger Maris, el hombre del año con sus 61 jonrones. Y con un majestuoso swing logró su jonrón 62 del año ya que perdió la pelota en las gradas del jardín derecho para poner al Yanquis en ventaja de 3-2. Naturalmente estaba más alegre que unas castañuelas pero calladito ya que en el palco de prensa está prohibido aplaudir o gritar en aprobación o enojo. Entonces eran reglas severas para que los cronistas se portaran como tales y no como aficionados.

LA ALTA PIZARRA DE LA IZQUUERDA SALVO AL YANQUIS





Todavía los Yanquis tenían que poner cero en el cierre del noveno para ganar y Luis Arroyo siguió lanzando,  comenzando con ponche a Gene Freese. Como venía a batear el zurdo Jhnny Edwards y Arroyo tiraba a la zurda, el manager Fred Hutchinson trajo como emergente al cubano Leo Cardenas, un buen shostop cubano  que bateaba a la derecha.
Y Cárdenas dio un largo batazo que por un momento lució como el jonrón del empate a tres, pero el pizarrón alto del left-centro le quitó el cuadrangular ya que la pelota dio de aire en la parte superior de la pizarra, con la pelota regresando al terreno y estando en juego. Fue un doblete. Si el batazo hubiera ido por cualquier de los otros sitios de la barda habría sido jionrpon, pero así eran las reglas en el Crosley Field.
Con el posible empate en la segunda base los aficionados se entusiasmaron  pero Arroyo dominó a Dick Gernert, un bateador derecho que tenía poder, en rola al short. La última esperanza de Cincinnati la  fue  Gus Bell, zurdo pero titular. Le dio fuerte a la pelota que iba por el centro del diamante, pero el mismo Luis Arroyo puso las dos manos, la del guante y la limpia, logrando parar la pelota que le quedó cerca y tiró  a primera para el último out del juego y darle a Yanquis un triunfo de 3-2.
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EN LAS GRADAS DE SOL CAYO EL JONRON DECISIVO DE MARIS


Mantle dio dos elevados al jardín central y se ponchó dos veces. Uno de los elevados lucía como jonrón pero fue atrapado cerca de la barda. Para Maris, que jugó en cada uno de los juegos de esta Serie Mundial, fue este uno de los únicos dos hits que daría, pero este imparable fue para ganar el juego, el cuadrangular 62 del año.

BABE RUTH

Curiosamente en 1927 cuando Babe Ruth dio 60 jonrones en la temporada normal para el que fue por muchos años el gran record, también dio 62 cuadrangulares ya que dio dos más en la Serie Mundial en que los Yanquis barrieron a los Piratas.
Para los aficionados al Yanquis fue uno de esos triunfos que nos ponen más contentos. El empate con un jonrón en la octava y el gane con otro cuadrangular en el noveno. Después de todo fue Babe Ruth el inventor de los jonrones en racimo.
Cuando el autobús de prensa llegó al hotel todavía no arribaba el camión del Yanquis. Al poco rato las esposas de los jugadores, empleados y uno que otro aficionado del club, salieron a la calle en las puertas del hotel a recibir con aplausos al equipo. Fue un momento muy bonito y agradable si usted era aficionado a los Yanquis, que ahora tenían la ventaja de dos juegos a uno en la Serie Mundial de 1961. Y a las siete de la noche en el mismo hotel y lugar la recepción para toda la comitiva al clásico con todo de gratis. Esto si que era vivir.
Continuará  
 




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