Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 4 de febrero de 2015

MELO ALMADA

EL MEXICANO NUMERO UNO

EN LLEGAR A LIGAS MAYORES



MELO ALMADA 
La presencia de Melo Almada imponía a todos los que seguimos el beisbol y en cada una de las reuniones convocadas por Rafael Domínguez para “su” Salón de la Fama del beisbol mexicano, era una figura predominante. Allí estaba uno al lado, viendo y hablando, ni más ni menos, con el primer jugador mexicano que actuó en las Ligas Mayores. Y lo hizo por espacio de siete años, antes de que un pelotazo recibido en la cabeza lo alejara del gran circo beisbolero tras la temporada de 1939. Su promedio de por vida en las Mayores fue un robusto .284, con una campaña de .311 y otra de .290.


MELO DE MANAGER DE NAVOJOA EN LA LIGA DE LA COSTA ES EL QUINTO DE LOS PARADOS DE IZQUIERDA A DERECHA
Nacido el 7 de febrero de 1913 en Huatabampo, Sonora, cerca de Navojoa y Etchohuaquila, Melo hizo su debut en Grandes Ligas en la temporada de 1933, con los Medias Rojas de Boston, y era sumamente emocionante cuando nos platicaba de las veces que sus equipos se enfrentaron al Yanquis de Babe Ruth:
“Esos juegos eran inolvidables, desde mucho antes de cantarse el pleybol. Cuando los Yanquis iban a ser los contrarios, todos sabíamos que allí iba a estar el gran tipo, el formidable Babe Ruth. 


Y aun antes de salir al terreno, uno sentía la gran emoción, la adrenalina que aumentaba. Y ver, aunque fuera de lejos, a Babe Ruth era algo muy especial. Todo el estadio, en las prácticas, todo el terreno se llenaba del gran magnetismo que poseía Ruth. Nunca vi, ni he visto, nada igual. Era el dios del beisbol y jugar contra él y sus Yanquis era lo máximo que uno podía pedir. Todavía en 1933 pusieron a Ruth a lanzar en un partido en Nueva York para lograr más asistencia y hay que recordar que fue un notable lanzador antes de ser el formidable jonronero. Y el gran tipo nos ganó el juego y además lo completó. Fue su última victoria como lanzador, la 94 contra 46 derrotas. Que me perdonen los que opinan lo contrario, pero yo viví esos tiempos y les puedo decir que nada se puede comparar a Babe Ruth en todos los aspectos”.

La llegada



CON WASHINGTON
Melo Almada contaba que el gerente de los Medias Rojas, Eddie Collins, fue quien le insistió al manager Martin McManus para que pusiera en el orden al bat a Melo Almada. Lo habían traído de la fuerte Liga de la Costa del Pacífico, clase triple A, donde había dado una gran campaña con el equipo de Seattle: bateó de .354 y obtuvo la corona ofensiva. Su contrato costó 40,000 de aquellos dólares  al equipo de Boston, pues Melo corría, bateaba y fildeaba. Fue un jardinero al que solamente le faltó poder, para ser considerado completo.
Antes de Baldomero (Melo), su hermano Luis se hizo jugador profesional con el mismo equipo de Seattle y por un tiempo pareció que podría llegar a Ligas Mayores incluso trató de disuadir a su hermano Melo de que siguiera sus pasos. El deporte profesional es duro y son pocos los que realmente llegan al triunfo grande.


La familia de los Almada, con los problemas de la revolución mexicana, emigraron a Los Ángeles y allí crecieron Luis y Melo. Baldomero destacó tanto en la escuela y en varios deportes, que en un año lo eligieron el atleta amateur más relevante de Los Ángeles. Melo fue contratado también por el Seattle y en un partido de exhibición contra los Gigantes de Nueva York, todavía con el famoso John McGraw al timón, el más joven de los Almada se lució tanto que llamó la atención aquí y allá. Al poco rato, el 14 de agosto de 1933, Melo Almada hacia su debut en Ligas Mayores, en un día histórico, ya que fue el primer jugador mexicano en llegar tan alto. Melo tuvo un buen estreno con un par de hits y en el resto de la campaña el manager bostoniano lo utilizó en 14 partidos, para que terminara con promedio de .341. Para 1934 los Medias Rojas tuvieron un nuevo manager, el también torpedero Joe Cronin, quien sería incluso presidente de la Liga Americana. Y si alguien admiró y quiso a Melo Almada, ése fue Cronin, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.
Gran recuerdo


CON UNION LAGUNA

Estaba viendo la práctica de bateo de los Yanquis en la Serie Mundial de 1964 en San Luis, cuando el joven jardinero Tom Tresh se le acercó a Joe Cronin, ya presidente de la Liga Americana, y éste le deseó la mejor de las suertes. Cuando charlé unas palabras con Cronin, siempre amable con los latinoamericanos, y se enteró de que yo era mexicano, rememoró en forma estupenda a Melo Almada: “Un gran muchacho, un gran jugador, de mucha velocidad y muy buena defensa. Me dio muy buenas temporadas en el Medias Rojas. Si lo ves, dile que lo recuerdo y lo quiero”.


CON BOSTON Y SAN LUIS
Al escuchar esas hermosas palabras sobre un jugador mexicano, de un tipazo como Joe Cronin, me sentí tan orgulloso que en esos momentos un pavo real debió parecer una simple pollo a mi lado. Naturalmente, le llevé los saludos a Melo Almada, quien nos acompaño en varias reuniones organizadas por el Salón de la Fama para recordar las glorias del beisbol ya fallecidos.


La gran atrapada




En las crónicas del tiempo aparece un partido en el estadio del Yanquis, año de 1938, en que Melo Almada, al jugar el jardín derecho de los Cafés de San Luis, fue hasta la barda y con un brinco espectacular le robó un jonrón a Bill Dickey, aquel cátcher formidable del tim de Nueva York. Dice la historia en México que su nombre se escuchaba al lado de los grandes toreros que triunfaban.
En 1937 pasó del Medias Rojas al Senadores de Washington, donde era manager Bucky Harris, otro shortstop convertido en timonel. En 1938 fue enviado a los Cafés de San Luis y un año después a uno de los equipos más famosos: los Dodgers de Brooklyn. Con Dodgers tuvo Melo sus últimos momentos en Grandes Ligas, debido a que por los mareos que aún sufría por el pelotazo recibido en la cabeza , decidió regresar a México antes que reportarse a Ligas Menores para buscar un retorno.

Con Unión Laguna



MEMO GARIBAY
Fue entonces, en la temporada de 1941, que llegó a dirigir al Algodoneros del Unión Laguna de la Liga Mexicana y se metió a jugar en 24 partidos para batear todavía un tremendo .343. “Nunca lo olvidaré –me dijo Memo Garibay hace poco--. Fue el primer manager que tuve en la Liga Mexicana y su personalidad era grande. Se le veía por todos lados la clase que lo llevó a jugar en Ligas Mayores. Zurdo para tirar y batear. Con una altura de seis pies con siete pulgadas. Todavía dio varias líneas de hit en ese año”.
Fue 1941 el único año que pasó Melo Almada en la Liga Mexicana y más adelante, en la década de los cincuenta, estuvo como timonel de los Mayos de Navojoa en la Liga de la Costa del Pacífico. No ganó campeonatos, pero su personalidad y sabiduría siguieron impresionando.


LUIS ALMADA

Por cierto, cuando Melo debutó en Ligas Mayores muchos pensaron que había nacido en la ciudad de Los Ángeles, California, donde creció y vivía. Fue hasta que José Luis “Chile” Gómez Jugó con los Filis de Filadelfia, en 1935, que alguien escribió que era el primer mexicano en llegar a Grandes Ligas. Sin embargo, el mismo “Chile” lo desmintió indicando que Melo Almada era en realidad el primer jugador azteca en llegar al mundo fabuloso del beisbol estadounidense.
Una vez retirado de la pelota como jugador, regresó a vivir a la región del Mayo, a su querida Sonora. Y allí falleció en 1987. El primer mexicano en Ligas Mayores y la emoción sigue siendo única al recordarlo.

En Ligas Mayores
Melo Almada en Grandes Ligas:
Años: Siete
Juegos: 646
Veces al bat: 2,483
Hits: 706
Dobles: 107
Triples: 27
Jonrones: 15
Carreras anotadas: 363
Carreras empujadas: 197
Bases por bolas: 214
Ponches: 150
Bases Robadas: 56
Porcentaje: .284
Slugging: .367
Posiciones: OUF y lb
-o-


Curiosamente su hermano Luis, conocido como Lou en Estados Unidos, jugo 10 años en la Liga de la Costa del Pacífico y tuvo .306 de porcentaje con 44 jonrones. Jugó con Estrellas de Hollywood una temporada, tres y media con Renos de Seattle y seis y media con el equipo Mission. Tuvo su entrenamiento en Ligas Mayores pero no volvió a llegar otra oportunidad.
Eduardo Almada, destacado cronista de Beisbol, escribió hace unos meses un excelente libro con la historia completa de su padre Melo Almada. Se lo recomendamos y lo puedes contactar en solobeisbol.com.mx     



        

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