Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 13 de febrero de 2015

Lo Vimos Dos años en México

“NATILLA” JIMENEZ FUE UN PITCHER

CUBANO DESTACADO CON CARISMA



NATILLA JIMENEZ
Pedro “Natilla” Jinoenez fue uno de mis primeros ídolos que tuve cuando me enamoré del deporte rey ya que lo vi lanzando para los Rojos del Habana que era mi equipo favorito en la formidable La Habana de antes. Era un lanzador derecho que se había hehcho famoso en la muy especial pelota amateur cubana que se jugaba el largo verano.
Ya en invierno fue compañero de Martín Dihigo y Cocaína García como pitcher de los Rojos del Habana que tenía como propietario al también manager Miguel Angel González. Era como una una religión ser habanista o almendarista., aunque la gente de Cienfuegos apoyaba a los Elefantes que tenían menos adeptos.



COCAINA GARCIA IZQUIERDA Y NATILLA JIMENEZ
Luego vinieorn los llamados Monjes Grises de Marianao y donde jugaron varios peloteros mexicanos. El jugador mexicano no contaba como extranjero, sino como pelotero nativo. Así nos querían los cubanos de antes. Ahora no lo podria saber porque no hay pelota profesional en Cuba y  no he estado en la isla comunista más  que una vez cuando acompañé en 1986 al equipo ganador en un torneo nacional del PRI  orgnizado por el Ingeniero Antonio Murrieta por unos años y donde iba en ese equipo como refuerzo, un joven llamado Vinicio Castilla. 


VINICIO CASTILLA
Todos en el club campeón que llamaron “La Afición”  en honor a ese diario deportivo que impulsaba  tanto el Beisbol en aquellos años. El periódico de Fray Nano tuvo como princpal deporte el rey de ellos pero el siglo XXI trajo el complot de Futbol para acabar con todos los demás
En la Cuba actual así escribieron de “Natilla” Jiménez:


Abolido el profesionalismo en Cuba, dirigió por tres temporadas al equipo de Orientales, posteriormente trabajó con jóvenes lanzadores pinareños y poco después marchó a la entonces provincial de Las Villas, donde permanecería seis años, convirtiéndose a partir de 1969 en valioso y leal consejero de Servio Tulio Borges y, por ende, en elemento de primerísima importancia en los triunfos de Azucareros.

No solo un consejero, sino que “rastreó” los terrenos de la provincia en busca de talentos. Fue así que una afortunada tarde de domingo se tropezó en las lomas del Escambray con un diamante en bruto, de nombre Antonio Muñoz, al que bastaron unos pocos swines para que el viejo estratega lo remitiera al cuartel general de los Azucareros.




CON EL HERSHEY EN LOS AMATEURS

En la referida fórmula, Servio aportaba los conocimientos técnicos y teóricos adquiridos en la Escuela de perfeccionamiento de Educación Física, pero le faltaban los elementos que solo se obtienen  luego de varios años en los terrenos de juego. Esos los puso “Natilla”.

Como amateur participó en las entonces llamadas Series Mundiales de 1939, 1940, 1941 y 1943, clásico este último en el que fue declarado jugador más valioso del certamen.

NATILLA ESTA A LA DERECHA EN PRIMERA FILA
Con anterioridad había lanzado en los Juegos Centroamericanos de Panamá 1936, en los que dio el triunfo a Cuba en el partido decisivo con un descomunal jonrón como emergente, pues además de gran lanzador era un bateador de respeto a quien utilizaban con frecuencia en ese rol.

En justas internacionales de carácter oficial, “Natilla” ganó seis desafíos y perdió uno; en Cuba sumó  79 triunfos  y  25 reveses siempre con los azucareros de Hershey, equipo al que llevó en 1938, 1939 y 1940 al campeonato de la Unión Atlética Amateur de Cuba.

En 1938, uno de sus mejores años en el amateurismo, ganó 15 juegos y perdió uno. En la llamada Serie Co-Criolla, entre los campeones de la Unión Atlética y la Liga Social, tiró tres lechadas frente a los “cangrejeros” del Deportivo Cárdenas, una de ellas por la vía del cero hit, cero carrera.


HEROE AMATEUR

En la Serie Mundial de 1943 perdió su único desafío en estos clásicos al caer 1-0 ante el fuerte equipo de República Dominicana. Horas antes, el derecho del central Hershey había dado sepultura a su pequeña hija, víctima de repentina enfermedad. Al llegar uniformado al dogout y pedir “Natilla” la bola para el calentamiento habitual, el manager Reinaldo Cordeiro, quien dos días antes le había dado tal responsabilidad, lo liberó de la misma.

“Natilla”, conociendo  lo que representaba para Cuba este desafío luego de la derrota del día anterior frente a México, se negó rotundamente. Y al darse la voz de play ball estaba en la lomita. Por ironías de la vida la carrera que decidió el juego (1-0) fue propiciada por dos errores consecutivos del antesalista Luis Suárez, fildeador muy seguro, a quien los aficionados, no por gusto,  llamaban “la muralla guantanamera”.


ELADIO SECADES Y JORGE PASQUEL
Contaba el maestro de la crónica deportiva Eladio Secades que finalizado el juego Natilla emprendió el largo camino hacia las duchas, situadas al final del terreno, acompañado por una conmovedora ovación. No se supo, significaba Secades, si la ovación estallaba en reconocimiento al pitcher o en solidaridad con el dolor del padre.

Al día siguiente “Natilla” empuñaba de emergente frente a Panamá por el inicialista y cuarto bate Virgilio Arteaga y rechinaba la bola contra la pizarra del centerfield  para dar a Cuba la victoria que la retornaba al primer lugar. ¡Ese era “Natilla” Jiménez, corazón y lo otro!.



MIGUEL ANGEL GONZALEZ 
En 1944 saltó al profesionalismo. En la fuerte Liga Cubana de Béisbol Profesional debutó con el Habana, equipo para el cual ganó seis  y perdió otros tantos juegos, no obstante lo cual fue designado Novato del Año. Debe aclararse que por entonces no se compilaban los juegos salvados y “Natilla”, que además de abridor relevaba con frecuencia, salvó unos cuantos desafíos para su equipo. En la siguiente temporada, también con el Habana, resultó el más ganador con marca de 13 y 7.

En 1946 se apuntó 11 victorias con el Indianápolis, clasificación triple A,  y  rechazó una oferta para firmar con los Indios de Cleveland (Grandes Ligas)y se fue a jugar  a México.  Una lesión en el brazo de  lanzar y un posterior accidente jugando en la Liga Venezolana troncharon su carrera activa.




El sepelio en el cementerio de Santa Cruz del Norte, La Habana, fue despedido por Servio Borges quien luego de resaltar la figura de “Natilla” hizo público reconocimiento de cuánto el béisbol de Las Villas y muy especialmente él le debía.
-o-

Hasta allí la publicación cubana.
“Natilla” Jiménez tuvo dos años en la pelota mexicana y lo vimos lanzando con el equipo Monterrey que tenia a Lázaro Salazar de manager. Era uno de los mejores de la pelota amateur que brincó al profesionalismo.


LAZARO SALAZAR
Vino por primera vez a la Liga Mexicana en 1946, la llamada ”Temporada de Oro”, en donde tuvo marca de 14-15 y 3.40, por lo que no tuvo mucho apoyo de sus compañeros. Para 1947, el primer año de los tres seguidos que Sultanes ganó la corona, “Natilla” terminón con marca de 5-7 con 4.50. En total  dio números de19-22 y 3.71.
Es decir que el famoso amateur cubano y luego pitcher estelar de los Rojos del Habana, tuvo mejores temporadas en su nativa Cuba que en México.


Prometía mucho y es indudable que se lesionó  el brazo en algún  momento de su carrera. Se hizo profesional en el verano de 1944 firmado por la organización de los Cachorros de Chicago y tuvo un gran inicio en clase B con el equipo de Portsmouth en la Liga Piedmont  con 15 ganados y cinco perdidos, por lo que fue promovido a los Galleteros de Atlanta en la Liga Suroeste donde se lastimó y solo tuvo ocho juegos con 1-1. En 1945, un año antes de venir a la Liga Mexicana, se recuperó para tener 11-6 con el Indianapolis de la Asociación Americana y que entonces funcionaba como clase doble A que era la máxima clasificación que se le daba a los circuitos.


PARQUE DELTA
Para 1946, cuando hapia triunfado con los Rojos del Habana en el invierno, Jorge Pasquel le dio un buen contrato para venir a la Liga Mexicana. Natilla es un postre español que se consumía mucho en la Cuba de antes y me imagino que ahora también.
Tuvo sus momentos de grandeza en una época en que decir Cuba era decir muy buenos peloteros. Algo que se ha mantenido al paso del tiempo a pesar de la prohibición absurda del deporte profesional en la isla.

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