Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 9 de diciembre de 2014

RAMON ARANO

EL NUMERO UNO CON UN

TOTAL DE 334 VICTORIAS EN

SU PASO  POR LIGA MEXICANA

Primera Parte



RAMON ARANO
Ramón Arano es el hombre récord entre los pitchers de la Liga Mexicana y nadie ha ganado tantos juegos como él ni ha lanzado tantas entradas. Fue Arano el que rompió la marca de más victorias para un pitcher de la Liga Mexicana, que tenía en su poder el famoso lanzador cubano Ramón Bragaña y que era de 211.
Arano pasó por encima de esa sagrada cifra y no paró hasta llegar a las 334 victorias, que son 79 más de las que muestra su compadre Alfredo Ortiz con 255 en tercer lugar de todos los tiempos. En segundo aparece el zurdo Angel Moreno con 263.
Firmado originalmente por Ramón “Chita” García para los Petroleros de Poza Rica de 1959 en la Liga Mexicana, pronto fue enviado al Águila de Veracruz donde se convirtió en pitcher estelar.
Después de sus primeras dos temporadas, en que tuvo marcas de 8-9 y 0-5, ya en 1961 mostró Arano que iba a ser uno de los grandes al lograr 11-3 con el Águila y ayudarlo así en la conquista del título.


En 1962 estuvo aún mejor y resultó el pitcher campeón de la Liga Mexicana con 2.60 y tuvo la muy buena marca de 17-6 en ganados y perdidos. Fue entonces que lo probaron en el equipo Oklahoma City de la Asociación Americana en clase triple A, a principios de 1963. Pero cuando lo regresaron a la Liga Mexicana, el Ingeniero Carlos Rubio, del Águila, vendió su contrato al Diablos Rojos del México en 125,000 pesos, tratando de mantener la franquicia del Águila en el puerto de Veracruz y explicando que ningún otro club hubiera pagado lo que el México Rojos.


UNICO Y PINTORESCO
Arano fue enviado a los Diablos y ello provocó fuertes protestas de la gente de la pelota en el puerto jarocho. Algunos fanáticos pintaron leyendas en las paredes del parque Deportivo Veracruzano y comenzó así una productiva y larga carrera de Arano con la franela escarlata de la capital. Su militancia satánica empezó en 1963 con récord de 13-4 y esa fue la primera campaña de Tomás Herrera como manager de los Diablos. Con los Rojos tuvo Arano una temporada de 17 victorias, dos de 16, una de 15, una de 14. Pero aunque ya veterano, lo mejor estaba por venir para Ramón Arano, cuando en 1971 cambió de franela y se fue con los Saraperos de Saltillo, pasando en 1972 a los Cafeteros de Córdoba, en un regreso al predio veracruzano.


TOCHE PELAE3Z
Si con los Diablos había sido parte de los campeonatos logrados en 1964 y 1968 y con Saltillo estuvo como monarca del Norte, con el Cafeteros del 72 ganó 13 juegos y los ayudó a conquistar un campeonato increíble, ya que se trataba de un equipo de expansión.
Por vez primera en la historia, un equipo recién llegado a la Mexicana, ganaba el título. Toche Peláez fue el manager de esos sorprendentes Cafeteros campeones.

RAMON BRAGAÑA

Con los Cafeteros de Mansur, Arano tuvo grandes campañas con las cuales logró rebasar la marca de Ramón Bragaña y sus 211 triunfos. Tanto en 1978 como en 1979 ganó 19 juegos, pasando con el resto del tim a Reynosa, donde jugó dos años. Para 1981, los Mansur compraron la franquicia del Diablos Rojos y se trajeron a Ramón Arano entre otros, quien volvió a vestir de rojo.
Ganó 14 juegos contra sólo cinco reveses y nuevamente estuvo con un equipo campeón.
1982 fue su último año con los Diablos; en 1983 pasó a los Azules de Coatzalcoalcos y en el 84 volvió al Águila de Veracruz, donde también fue manager. Sin embargo, no fue un buen equipo y menos una buena experiencia, por lo que en 1985 pasó al Ganaderos de Tabasco.


JAVIER SOLIS Y RAMON ARANO EN EL PARQUE DEL SEGURO
Siempre valiente y retador, Ramón Arano no se daba por vencido, estando convencido de que todavía podía poner out a los bateadores. Fue así que lo vimos en acción por unos años más en la Liga Mexicana. Finalmente, su despedida fue con el Águila de Veracruz en la campaña de 1986, cuando ganó cinco juegos y tuvo ocho derrotas, con 4.97 en carreras limpias. Luego tendría unos juegos de promoción.


Nacido en Cosamaloapan, Veracruz Arano siguió lanzando en otros circuitos menos importantes y se quejó amargamente de la pelota viva que puso la Liga Mexicana al final de la década de los ochenta. “Un día van a matar a un pitcher”, dijo Arano. Y precisamente fue Arano el que una ocasión estuvo a punto de perder un ojo. La tragedia se vivió en el Parque del Seguro Social y el bateador Emilio Sosa del Petroleros de Poza Rica dio una fuerte línea que alcanzó en un ojo a Arano. El miedo de todos fue aterrador cuando éste salió en camilla y el lleno completo en el Parque del Seguro Social lo despidió con ovaciones. Afortunadamente salvó el ojo, pero fue un aviso peligroso.

Estadísticas
Aquí está la gran carrera de Ramón Arano en la Liga Mexicana:
Carreras Limpias: 3.26
Años: 32
Juegos: 811
Blanqueadas: 57
Ganados: 334
Perdidos: 264
Porcentaje: .559
Innings: 4,745
Bases por bolas: 1,183
Ponches: 2,380
En la Liga Mexicana del Pacífico, Arano logró estas cifras:
Carreras limpias: 2.83
Temporadas: 15
Juegos: 252
Blanqueadas: 24
Ganados: 89
Perdidos: 88
Porcentaje: .503
Innings Lanzados: 1,541
Bases por bolas: 340
Ponches: 973
-o-


CON HERMOSILLO
Arano también llegó a jugar en la Liga Invernal Veracruzana y la Liga Beto Ávila. En la Liga del Pacífico jugó con Ciudad Obregón, Mazatlán, Navojoa, y Hermosillo. En tres diferentes temporadas tuvo promedio de carreras limpias abajo de las dos carreras por nueve entradas. En dos años fue campeón de ponches. En la Liga Mexicana de verano fue campeón de ganados y perdidos en tres años. Sus 57 blanqueadas es la cifra récord, seguida por la del también zurdo George Brunet con 55. Raúl Cano, pitcher en sus años de jugador y compañero varias veces de Arano, dijo del pequeño gran lanzador: “Un lanzador con mucha inteligencia, con mucha bravura.
Retaba a los bateadores con su buena velocidad, su excelente slider y otras picheadas. Llegó a manejar varios lanzamientos y era una delicia verlo trabajar”.
Por los años que fue compañero de su paisano y compadre Alfredo Ortiz, los fanáticos del México nunca olvidarán a la gran pareja de los grandes triunfos. Muchas veces fueron los lanzadores escogidos por su manager para el doble juego dominical. En juegos de pretemporada lució su grandeza al blanquear a los indios de Cleveland y vencer a los Yanquis de Nueva York. Historias de esos juegos memorables son las que vamos a ver a continuación:

1967

Los Diablos Rojos del México entrenaron en Minatitlán para la temporada de 1967 y el manager Tomás Herrera buscó reemplazos para Felipe Leal y Bobby Treviño, que fueron vendidos a la organización de Serafines de California. Obtuvieron como sustitutos al veterano Alfredo Ríos quien junto con Moi Camacho fueron alternados entre la segunda y la tercera. Wilfredo Arano, el hermano de Ramón, fue colocado en el jardín derecho en lugar de Bobby Treviño y los pitchers principales fueron Alfredo Ortiz, Ramón Arano, Víctor García, Rubén Soqui y Carlos Sánchez. Mario Peláez quedó nuevamente como jefe del calentadero.
El 8 de marzo, en su primera aparición del año, los Diablos obtuvieron un notable triunfo internacional al derrotar por 4-0 a los Indios de Cleveland con gran actuación de los hermanos Arano. Ramón lanzó la blanqueada y Wilfredo bateó un jonrón que significo tres carreras.
Para ese partido Tomás Herrera utilizó un orden al bat con Balderas en el short, Lizárraga en el left, Montoya en el centro, Moi en tercera, Estrada cátcher, Arturo Álvarez en primera, Wilfredo Arano en el right, Rogelio Fernández en segunda y Ramón en el montículo.
Los Indios le ganaron dos juegos al Tigres y para el 21 de marzo, por la tarde, con un lleno a reventar, los Diablos abrieron la temporada en casa jugando contra Petroleros de Poza Rica.


El gerente Arnulfo Rodríguez preparó una ceremonia muy especial. Los peloteros tiraron varias pelotas a las tribunas, una de las cuales estaba marcada con la palabra “premio”. El aficionado que tomó esa bola, llamado Conrado Mondragón, bajó al terreno y tiró la primera bola.
Poza Rica, sin embargo, estropeó el día de fiesta al vencer 5-3 a Ramón Arano, quien dejó el juego cuando una sólida línea de Emilio Sosa lo golpeó en la ceja izquierda y lo forzó abandonar el terreno en camilla.
Un poco más abajo que le hubiera alcanzado el pelotazo y pudo haberle costado un ojo. La tragedia estuvo rondando el gran parque de pelota.
Continuará



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