Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 23 de diciembre de 2014

FERNANDO VALENZUELA

LAS PRIMERAS OCHO VICTORIAS EN 1981

EL NACIMIENTO DE LA FERNANDOMANIA

Segunda y Ultima Parte


Partido 4, 22 de abril, El Astrodome, los Astros de Houston.



EL FENOMENO MEXICANO
Esa fue la noche cuando Fernando puso a prueba la llamada “Teoría que se repite otra vez”, corolario de “Lo derrotaremos la siguiente vez que lo veamos”.
La “siguiente vez” era para los Astros bastante semejante a la primera: evitar que anotaran los Dodgers. ¡Ah, si…! Fernando pegó dos hits y anotó la única carrera.
Los Dodgers derrotaron a Houston, 1-0. Los Astros no se podían explicar a Fernando. “Un poco asombroso”, dijo el dirigente de Houston, Bill Virdon. “No sé si ésa es la palabra, pero creo que es una buenísima palabra”. Los Astros pegaron siete hits contra Fernando, pero éste obtuvo con 11 ponches los outs más importantes. La racha de entradas sin anotaciones llegaba a 19-1/3… Y aumentaba. Cuatro partidos con tres blanqueadas. Cada vez que se metía en problemas, hallaba una solución. El ex lanzador de los Dodgers, Don Sutton, dijo: “Espero que baje de su trono o que le encuentren otra liga más alta”.


EL HEROE DE TODOS
Valenzuela vio cómo Pedro Guerrero hizo un error en el jardín izquierdo en la quinta entrada, pero Fernando ni se inmutó. Los Astros colocaron un corredor en la tercera base y el Astrodome se estremecía con el ánimo que le daban a su jugador. Al preguntarle LaSorda a Fernando “¿Te molestaban los gritos?”, Fernando, perplejo, le contestó: “¿Qué gritos?”
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Partido 5, 27 de abril, Estadio de los Dodgers, los Gigantes de San Francisco


CON RON CEY

Era una noche de regreso a Los Ángeles. No había lanzado en el Estadio de los Dodgers desde el día de apertura. Los fanáticos de los Dodgers sólo lo habían visto en la televisión y eso no los satisfacía suficientemente. Los boletos del partido se habían agotado por completo: 49,978 admisiones pagadas llenaron cada rincón disponible.
Fernando no se encontraba en su mejor forma esa noche, aunque sí lo suficiente como para evitar carreras, hazaña a la que estaban ya acostumbrado, logrando una victoria de 5-0 con tres hits en cuatro oportunidades, alzando su promedio de bateo a .438. La gente no podía saciarse de él, del nuevo ídolo. Cuando pegó su primer hit, Fernando, que no es un personaje con dotes teatrales, recibió una ovación con toda multitud en pie. Su coach, Manny Mota, tuvo que decirle que saludara quitándose la gorra.


No es de extrañarse la adulación. Cinco partidos ganados, cuatro partidos evitando carreras, una racha de blanqueadas en 28-1/3 entradas y un récord de 5-0. Su promedio de carreras limpias en la temporada era de 0.20, y en su carrera profesional 0.14. En las tres primeras entradas, los Gigantes pusieron a seis en las bases, pero Fernando, con su porte acostumbrado, salió avante todas las veces. La única vez que no supo qué hacer fue en la novena entrada, cuando una adolescente que vestía un jersey con el número 34 de Fernando, corrió al montículo y lo besó en los labios. Ella tuvo mejor suerte que los Gigantes: desconcertó a Valenzuela.
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Partido 6, 3 de mayo, Estadio Olympic, los Expos de Montreal.



Fernando lanzó como de costumbre sus nueve entradas fuertes, pero eso no era suficiente. Permitió una carrera en la octava, lo que terminó su racha de blanqueadas, después de 36 entradas, y permitió que la pizarra se empatara 1-1. Por primera vez tendría que salir del partido antes de terminarse. Reggie Smith bateó por él al fin de la décima entrada, con un hit que facilitó una carrera, la primera de cinco para los Dodgers en ese episodio.


Con la ayuda del relevo de Steve Howe, Fernando ganó 6-1. Había logrado 6-0 y todo iba tan bien en el mundo de la Fernandomanía, que ahora se extendía hasta el Canadá.
Los Expos hicieron cinco hits y no movieron la pelota más allá del diamante en la séptima entrada. Con dos outs en la octava, Chris Speier le pegó a un lanzamiento tirabuzón de Fernando (“Mi mejor lanzamiento”, dijo Fernando más tarde) para que anotara otra carrera Warren Cromartie desde la segunda base. El hechizo se disipaba, pero gracias a Smith, el récord de Fernando quedó intacto. No había permitido una carrera desde el 14 de abril.
CAMPEONES DE 1981


La carrera de los Expos era un acontecimiento importante para la Liga Nacional. Fue la primera carrera que permitió que significara algo.
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Partido 7, 8 de mayo, Estadio Shea, los Mets de Nueva York.

En Nueva York Fernando tomó una limosina desde Filadelfia para asistir a una conferencia de prensa. Cuando llegó al Estadio Shea, la multitud de 39,348 fanáticos era todavía más grande que la de la conferencia de prensa. Leroy Neiman, el célebre pintor de deportistas, dibujó a Fernando, mientras éste le tomaban fotografías. En tanto, Davey Lópes le dijo en broma: “Vete al vestidor y medita. Estás haciendo una burla de este juego”.


FERNANDO Y LASORDA 
Pero Tom LaSorda no se reía. Cerró los vestidores, que siempre están abiertos para los medios de comunicación antes de que empiece el juego; así pudo Fernando escapar de la multitud de fotógrafos.
Fernando tenía problemas de control esa noche, dando base por bola a cinco. Se metió en enredos las primeras dos entradas con las bases llenas. Pero derrotó a los Mets 1-0, con 11 poches. Ahora tenía 7-0 y un promedio de carreras limpias ganadas de 0.29. “Si continúa a este paso”, dijo López, “van a tener que abrir los libros de récord “.
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Partido 8, 14 de mayo, estadio de los Dodgers, los Expos de Monteral.




Hacía una semana que se habían vendido los boletos para el partido. Los “ratings” de la televisión eran increíbles cuando lanzaba Fernando: 47 por ciento en un viernes para el partido con Nueva York; 59 por ciento el domingo anterior con Montreal. Era muy popular. Los 53,096 seguidores que llenaban el estadio de los Dodgers se encontraban, a la entrada, con espectaculares que vendían numerosos “souvenirs”, desde “La leyenda de Fernando”, hasta discos, camisetas y juguetes en forma de toro.
Por primera vez, poco después que empezó el partido, Fernando se encontraba con números negativos. Chris Speir le dio un jonrón en la tercera entrada y los Expos llevaban la ventaja de 1-0.

OCHO EXITOS SEGUIDOS

Los Dodgers anotaron dos veces y Fernando llevó la ventaja avanzó a 2--1 en la novena. Entonces ¡zas!, los Expos hicieron otro hit y otro jonrón, éste con el bat de Andre Dawson. Estaban empatados 2-2 cuando Pedro Guerrero, el primer bateador en la novena, pegó un jonrón para terminar el juego.
Los Dodgers y Fernando ganaron 3-2 y Valenzuela puso su marca en 8-0. Dave “Boo” Ferris, de los Medias Rojas de Boston, había ganado ocho juegos en su año de novato, en 1945; nadie lo había superado. Los numerosos reportajes y la amplia publicidad que rodearon este juego particular no tenían precedente. Había hasta cámaras de televisoras suecas grabando el evento.


Fernando otorgó una conferencia de prensa antes del juego, su primera en tres días. Alguien le preguntó si él pensaba perder alguna vez. El intérprete, Jaime Jarrín, pensó que la pregunta se refería a la temporada en cuestión, y lo tradujo de esa forma. Fernando, con una tímida sonrisa en sus labios, contestó: “Es muy difícil, pero no imposible”.
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Para esta octava victoria seguida estuvieron en el partido el gran cómico mexicano Cantinflas, que le encantaba el Beisbol, y el Ingeniero Alejo Peralta, quienes compartieron el gan palco de Al Campanis. Fue allí a donde me llevó Mike Brito para encontrar un asiento ya que el palco de prensa estaba totalmente lleno, atascado, y no había manera de ver el encuentro. Fue allí donde logré la entrevista grabada con Cantinflas hablándome de Fernando Valenzuela, entrevista que aparece en el ibro “Tommy al Bat” que tiene  un CD con entrevistas a famosos personajes del Beisbol y artistas como Cantinflas y Carmen Salinas. Usted lo puede obtener llamando al teléfono  55 41 85 22 04.


Al terminar el juego Cantinflas y Alejo Peralta bajaron al vestidor para felicitar a Fernando Valenzuela y cuando el policía de la entrada no los dejaba pasar al no tener el gafete requerido, Mnany Mota estaba cerca y le dijo al guardian  que los dejara pasar ya que eran gente muy famosa de México. Se le tomaron  varias fotos a Fernando con Cantinflas.
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Partido 9, mayo 18, Estadio Dodgers, Filis de Filadelfia.

“Sabía que la racha tenía que acabarse”, expresó Fernando. “No estoy triste. Sabía que iba a suceder tarde o temprano”. Por fin, Fernando perdió, 4-0. Los Filis hicieron cuatro carreras con tres hits y Fernando salió en la séptima entrada. Era una combinación de factores: los Dodgers no anotaban nada y los Filis anotaban con un jonrón de Mike Schmidt en la primavera, tres carreras, dos bases por bola, dos hits y un sacrificio en la cuarta.


SERIE MUNDIAL 1981: FERNANDO Y AURELIO RODRIGUEZ
Su récord decayó a 8-1. Su marca de carreras permitidas aumentó de 0.50 a 0.91. Schmidt pensó que su jonrón podría ser considerado histórico, un cuadrangular que Fernando nunca olvidaría.
“Tal vez algún día, cuando él gane el premio Cy Young número 39, si puede pronunciar mi nombre, él lo comentará mientras yo esté descansando en mi sillón, viéndolo por televisión”.
“Sus lanzamientos eran inigualables”, afirmó LaSorda. “Perdió. Sabíamos que sucedería eventualmente”.

Esos ocho triunfos sin perder marcaron la ruta hacia la fama, hacia la fiebre por el Beisbol y Valenzuela. Lo demás es historia larga y triunfal.

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