Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

viernes, 3 de octubre de 2014

WENCESLAO GONZALEZ

EL SECRE DE MANTEQUILLA NAPOLES

LANZO DOS ACTOS EN LAS MAYORES

¡LO LLEGARON A LLAMAR VITOLA!





La última vez que vimos al que fuera  buen pítcher  Wenceslao González fue en una tarde de Hipódromo de las Américas a donde iba acompañando al famoso boxeador “Mantequilla” Nápoles, entonces en sus mejores años de fama como el mejor boxeador de su división. “Mantequilla” le tuvo mucha amistad y le dijo que siempre estuviera con él, actuando como su secretario, no escolta ya que entonces no estaban de moda los secuestros ni los atracos en gran escala como los que hemos sufrido en las últimas décadas.
Pero si usted iba al hipódromo allí estaba Mantequilla acompañado de Wenceslao González. El que fuera gran boxeador tenía una gran pasión por el juego, por la apuesta, y no podía faltar al hermoso Hipódromo de las Américas. En lo particular me encantaban las carreras de caballos ya que me parece un deporte apasionante. Si el Beisbol es el rey de los deportes, las carreras de caballos es el deporte de los reyes. Llegué a dejar de ir al hipódromo con el invento de las trifectas hace mucho ya que si era difícil acertar a un caballo ganador, imagínese encontrar a tres ganadores en una misma carrera.


LAS CARRERAS DE CABALLOS
En una ocasión me tocó apostar inmediatamente detrás de donde iba en la fila “Mantequilla” y ya no pude comprar boleto porque los caballos arrancaron cuando todavía el boxeador seguía recibiendo tickets y más tickets de 100 pesos cada uno. Le dije al taquillero que por lo menos para emocionarme en esa carrera me dijera a qué caballo le apostó “Mantequilla” y recuerdo que su caballo elegido perdió la carrera en final de fotografía


MANTEQUILLA NAPOLES
Al retirarme de los caballos, nunca más  volví  a ver a Wenceslao González, pero en el hipódromo llegué a saludarlo y hablar aunque brevemente con él. No era una persona que le gustaba platicar mucho. Pero todo el mundo nos dábamos cuenta cuando “Mantequilla” y su “secre” Wenceslao González llegaban al hipódromo. “Mantequilla” perdió todo lo ganado en el ring, que fue mucho, en las apuestas, algo que se puede convertir en un vicio como lo son las drogas o el beber demasiado.
Pero si bien “Mantequilla”  Nápoles era el más  famoso de los dos morenos que iban todos los días  que había carreras de caballos, también Wenceslao tuvo sus momentos grandes en el Beisbol cuando estuvo un rato con los Senadores de Washington en donde solamente llegó a tomar una taza de café, lanzando dos innings en que los Yanquis le ganaron a los capitalinos por 19-1. Seis de las carreras fueron contra Wenceslao.
Fue el miércoles 13 de abril de 1955 cuando Wenceslao tuvo su debut y despedida en Grandes Ligas y por lo menos logró el lugar más especial para llegar e irse ya que en esa tarde los Senadores jugaron en el Yanqui Stadium original.


YANQUI STADIUM ORIGINAL
Ese juego lo ganaban los Yanquis 13-1 cuando Wenceslao relevó en la séptima entrada en su debut en Ligas Mayores. Chuck Dressen era el manager, mismo que había llevado a los Dodgers de Brooklyn a los campeonatos de 1952 y 53 pero perdiendo la Serie Mundial, y en 1955 estaba con un Senadores que iba a terminar en último lugar de la Liga Americana.
Dressen quiso probar a su nuevo pitcher zurdo cubano, el flaco Wenceslao González, quien lo había recomendado un buscador de la frontera.



Su principio en esa séptima entrada no pudo ser mejor ya que dominó a Andy Carey en elevado al izquierdo y al tremendo Mickey Mantle en rola a segunda pero el tercer out tardó mucho en llegar. A continuación Wenceslao llenó la casa con base a Yogi Berra, sencillo de Bill Skowron y pasaporte a  Hank Bauer. Con el cuarto repleto vino un triple de Bob Cerv que puso el juego 16-1 y finalmente Wenceslao terminó el inning ponchando al shortstop Billy Hunter, quien había sido su compañero con el Aztecas de Alejo Peralta en la Liga Invernal Veracruzana.
Con el juego más que perdido, el manager Chuck Dressen dejó a Wenceslao para que tirara la entrada ocho y nuevamente le hicieron tres carreras. 

CHUCK DRESSEN
Whitey Ford le dio hit y después de un out recibió imparables de Carey y de Mantle para una carrera. Berra elevó a segunda para el segundo out pero un hit de Skowron produjo dos. Hank Bauer recibió base y Bob Cerv fue el último en rola al short. En esa tarde, Mantle bateó su primer jonrón del año, este era apenas el segundo juego del año, y produjo cuatro carreras. Y no hubo otro chance para “Wenche”, ni en el equipo grande ni en las sucursales. Adiós.
Recuerdo haber escuchado por el radio en la onda corta ese juego y aunque me sentí bien al ganar mis queridos Yanquis, sentí tristeza por los palos que le habían  dado al conocido Wenceslao.
Cuando regresó con los Diablos, Wenceslao me dijo que ese día que lanzó en el Yanqui Stadium hacía un frío para esquimales y que nunca pudo entrar en calor.
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WENCESLAO

Wenceslao González vino por primera vez a México con la Liga Mexicana pero luego se fue a jugar a la frontera y se debió a sus grandes campañas por allá que se ganó una oportunidad con los Senadores. En una temporada con los Indios de Ciudad Juárez de la Liga Internacional del Suroeste ganó 32 juegos por 11 derrotas y lanzó 312 innings con 276 ponches. Hay que tener brazo de hierro para poner esos números.  Eso fue en 1951. Con el mismo Juárez, pero ya en la Liga Arizona-Texas, tuvo campañas de 25 y 22 ganados en 1952 y 53. Pasó al equipo de Nogales en esa misma liga cuando llegó la oportunidad con Washington. Con Nogales ganó 18 juegos en 1956 y luego todas sus actuaciones fueron en la Liga Mexicana en los veranos y en la Liga Invernal Veracruzana con varios equipos.
ADOLFO LUQUE
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Fue en 1948 cuando este cubano nacido en Quivicán llegó a la Liga Mexicana con los Azules del Veracruz de Jorge Pasquel, siendo el también cubano Adolfo Luque era el manager, y al año siguiente tuvo su mejor temporada al ganar 14 juegos. Luego lanzó con los Diablos Rojos, Tuneros de San Luis Potosí, Petroleros de Poza Rica, Puebla y Monterrey.
En 1957 estaba con Diablos cuando Lázaro Salazar estaba de manager y se colapsó en la caseta durante un juego en el Parque del Seguro Social. En 1951, tras terminar su compromiso con los Indios de Ciudad Juárez en que ganó 32 juegos, vino a reforzar a los Tuneros de San Luis Potosí en la final contra Azules del Veracruz. Y Wenceslao lanzó contra los Azules en el que sería el último juego del equipo de Jorge Pasquel en su historia. Allí ganaron la corona los Azules que con Pasquel se retiraron del Beisbol. Wenceslao perdió ese juego 4-3 por errores de sus compañeros.
LA FORMIDABLE VITOLA
Por ser tan flaco los aficionados comenzaron a llamarlo “Vitola” y así se quedó para siempre. En 11 años de Liga Mexicana tuvo record de 54-60 con 4.10 y sus mejores años económicos deben haber sido cuando fue el “secre” de “Mantequilla” Nápoles. Me imagino que le pagó un buen sueldo, aunque el chiste era cobrarlo antes que el gran boxeador y campeón mundial se gastara todo el dinero de la última pelea en las apuestas.


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