Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 7 de octubre de 2014

PROCOPIO HERRERA

UN PITCHER ESTELAR QUE

TERMINO COMO GOLFISTA

ALCANZO LIGAS MAYORES CON CAFES




Nacido en Nuevo Ladero, Tamaulipas, el 26 de julio de 1926, Procopio Herrera, --quien en la Enciclopedia McMillan de Estados Unidos aparece como ‘’Tito’, mientras que en los box scores de “Baseball Reference” en internet aparece como “Bobby” Herrera,’—tuvo su oportunidad de Ligas Mayores en 1951 con los Cafés de San Luis y al tomar acción en tres partidos no tuvo ganados ni perdidos, pero sí un promedio muy alto en carreras limpias de 27.00. Lanzando dos entradas y un tercio, le dieron seis hits, otorgando cuatro bases por bolas y ponchando a uno. Su único ponche fue sobre el famoso Billy Martin.
Su bautismo de fuego fue un relevo contra el tremendo Yanquis de ese 1951, que anotó hasta 11 carreras en la novena entrada de un partido en San Luis, y fue allí en donde Procopio fue vapuleado. 

PROCOPIO HERRERA
Pero antes de entrar a ese juego hay que recordar que Herrera se presentó en la Liga Mexicana de 1945 con los Tecolotes de Nuevo Laredo, con récord de 1-0 en 13 partidos. Ese equipo fue manejado por Martín Dihigo. En 1946 comenzó con los Azules del Veracruz de Jorge Pasquel y terminó con Tuneros de San Luis, logrando marca de 1-0 en 23 encuentros. Los que lo vieron entonces dicen que era un pitcher de muy buena velocidad y con lo joven que era se podía pensar en él como prospecto de Ligas Mayores.
No hay que olvidar que la campaña de 1946 en la Liga Mexicana fue llamada “la temporada de oro” porque allí estaban los mejores jugadores de color del mundo y varios jugadores estelares que Pasquel le había arrebatado a la gran carpa
PROCOPIO
Para 1948 jugó con el Laredo, Texas, en Clase B y en cuatro años con Misioneros de San Antonio, de la Liga de Texas, sucursal principal  del Cafés, fue bastante conocido. Allí tuvo récords de 9-12, 8-12, 3-1 y 4-5, siendo regresado a Laredo.
Volvió triunfalmente a la Liga Mexicana en 1955 con los Tecolotes de la frontera con marca de 13-7 y terminó de manager en el play off por la corona contra los Tigres, que ganaron los felinos. Tomó el mando en lugar de Adolfo Luque que dejó el equipo por problemas con la directiva sobre su contrato. Un año antes, 1954, se despidió del club San Antonio. En 1956 con Tecolotes se lastimó el brazo y sólo tuvo 2-2.
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MEMO GARIBAY


En la Liga de la Costa de Pacífico Mexicana estuvo con Mazatlán en el invierno de 1946-1947, pasando al Yaquis de Ciudad Obregón al año siguiente con marca de 6-8 y de 7-6 en 1949. Su gran campaña invernal fue en 1953-1954 con el campeón Venados de Mazatlán, en que tuvo 10-4 y luego en 1954-1955 ganó un partido de la serie por la corona de México contra Poza Rica de la Liga Invernal veracruzana.
Procopio Herrera ganó un gran duelo de 3-1 a Memo López en Poza Rica al celebrarse por la noche el tercer juego de la serie por la corona al que ganara tres partidos. Un jonrón de Angel Castro decidió esa batalla memorable para los Venados. En esa campaña, los tres mosqueteros en el picheo del Venados fueron Daniel Ríos, Lino Donoso y Procopio.
Esa primera serie por la corona del Beisbol invernal de México fue muy especial en mi vida ya que yendo a Poza Rica hice mi primer viaje beisbolero como cronista. Era asesor en las transmisiones de radio de Angel Fernández por radio, aunque el Ingeniero Jaime J. Merino, el zar del petróleo en Poza Rica, no quiso pagar el dinero que había ofrecido porque las transmisiones fueron diferidas.
Al día siguiente Mazatlán se coronó al ganar uno de los grandes juegos que ha habido en la historia de la pelota mexicana. El juego iba 0-0 al abrir la novena entrada y el pitcher derecho Mitchell Garber, del Petroleros y prospecto de los Piratas de Pittsburgh, llevaba un juego sin hit ni carrera. Sin embargo en la novena entrada el también pitcher Daniel Ríos, que igualmente había puesto ceros, desbarató el juego del doble cero conectando un jonrón en la parte alta del noveno. Fue un batazo sobre la barda del jardín izquierdo.
CON SAN ANTONIO
Terminó el juego el derecho americano Ronnie Lee Kline y con ello Venados ganó y se llevó el título invernal mexicano. Memo Garibay fue el manager.
Este mismo pitcher fronterizo, Procopio Herrera, llegó a lanzar 10 entradas y dos tercios sin hit ni carrera, aunque no fue en un encuentro sino en parte de dos. Al año siguiente, Procopio volvió a ganar 10 juegos con Venados.
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Pero volvamos con los Cafés de San Luis de 1951, equipo donde jugó Procopio Herrera. El escuadrón que en 1954 dejara San Luis para irse a Baltimore, terminó en último lugar de la Liga Americana, a 46 juegos del campeón Yanquis y su marca fue de 52-102. Con Zack Taylor de manager, San Luis tuvo estos titulares:
1B,          Hank Arft
2B,          Bobby Young
3B,          Bill Jennings
SS,           Fred Marsh
LF,           Ray Coleman
CF,          Jim Delsing
RF,          Ken Wood
C,            Sherman Lollar

Pitchers: Ned Garver, Duane Pillette, Tommy Byrne, Art Widmar, Jim McDonald, Louis Slater, Satchel Paige y, Procopio Herrera.


SATCHEL PAIGE EN SU REPOSET
El veterano Satchel Paige, con 45 años de edad, fue compañero de equipo de Procopio y logró record de tres juegos ganados y tres perdidos. Después de haber debutado con los Indios de Cleveland en 1948, Paige fue llevado al Cafés por su presidente Bill Veeck, el explosivo magnate que fue elevado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1991. Parte de la promoción fue que en el bull pen donde Paige esperaba que lo llamaran, le pusieron un mullido sillón para que descansara su legendario y venerable cuerpo. 
Coleman fue el mejor bateador de ese club con .282 y Ken Wood el mejor jonronero con 15. A pesar de ser un equipo de último lugar, de 102 derrotas, el estupendo pitcher derecho Ned Garver asombró al mundo beisbolero al ganar 20 juegos por 12 derrotas con ese tim tan malo. Algo increíble. Un año después fue cambiado Garver al Tigres de Detroit, pero no pudo repetir un año de 20 triunfos, y tras 14 años en las Mayores se retiró con marca de 129 ganados y 157 perdidos.
En 1954 ganó 14 juegos con Detroit, su cifra más alta después de aquel sensacional año de los 20 éxitos en un equipo que solamente ganó 52 juegos.
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A continuación reproducimos el relato aparecido en el folleto ‘’Yanquis’’ publicado el tres de diciembre de 1960. El número tres de una revista que costaba 40 centavos y se dedicaba al famoso equipo de Nueva York aquí en México.

‘’LA HISTORIA DE UNA PALIZA’’
POR PROCOPIO HERRERA

Al hablar del Yanquis de Nueva York tengo que hablar por fuerza de uno de mis peores días en el beisbol profesional. En pocas palabras, pitchearle al Yanquis me costó el empleo que tenía en las Grandes Ligas. Al poco rato de lo que voy a relatar me regresaron a la Liga de Texas, a las Ligas Menores.


Era el año 1951 y estaba con los Cafés de San Luis cuando los Yanquis llegaron al Sportman’s Park, nuestro parque en la Cuidad de San Luis. Al comenzar la temporada se pronosticaba un nuevo campeonato para los Bombarderos, que sería su tercero al hilo, pero antes tendrían que vencer al Indios de Cleveland y su notable cuerpo de pitcheo.


De todas maneras la temporada estaba principiando cuando los Yanquis llegaron a San Luis para su primera serie del año. Era el tres de mayo exactamente. Durante la primavera de ese 1951 había anunciado con gran propaganda la nueva maravilla del beisbol, el joven Mickey Mantle, que decían tomaría el lugar de JoeDiMaggio cuando se retirara. Hay que recordar que 1951 sería la última campaña del gran DiMaggio. Al comenzar el partido había unas 10,000 personas en el parque y los pitchers abridores lo fueron. Allie Reynolds por Yanquis, del que decían estaba lastimado, y el zurdo Stubby Overmire, gordito y simpático, un buen pitcher.

BILLY MARTIN NOVATO

Estaba en el bull pen viendo el juego y nunca pensé que el manager me utilizara en un partido contra los tremendos Yanquis. Ganábamos 1-0, pero un jonrón de Joe Collins en la cuarta entrada empató el juego para Yanquis. Cafés tomó ventaja de 2-1, pero los Yanquis anotaron cinco en la quinta, coronada por jonrón de Yogi Berra.
El juego llegó a la novena entrada con ventaja de 6-3 para los Yanquis, pero allí vino un rally infernal de 11 carreras. Y durante ese ataque me ordenaron que calentara el brazo. Finalmente me llamaron y fue un momento tan emocionante como difícil de describir. Me olvidé de los nervios para enfrentarme a Mickey Mantle con dos en base. Lo trabajé a cuenta llena para darle base y llenar la casa. Dominé entonces a Billy Martin, otro novato en elevado de faul, para el segundo out del inning.


CAFES DE SAN LUIS
Estaba a uno de salir del problema. Bateó otro novato, Gil McDougald, y me puso la pelota detrás de la barda del jardín izquierdo para un jonrón de casa llena. Con eso Yanquis llegó a 10 carreras en la entrada y es curioso que mis primeros tres enemigos fueron novatos: Mantle, Martin y McDougald. Vino a batear el cuarto novato en línea del Yanquis, el fortachón Jackie Jensen que había sido estrella del futbol americano colegial en California. Le tiré una recta y fue jonrón también sobre la barda izquierda, un batazo más largo. La carrera 11. Me enfrenté a Yogi Berra, finalmente un veterano, y lo dominé con un cambio de velocidad: flay al central. A los 10 días de esa entrada, los Cafés me devolvieron al Misioneros de San Antonio de la Liga de Texas’’.
                                                                                                                                Tirilla:
Yanquis                                                                                   000 150 00(11): 17 17 1
Cafés                                                                                       001 100 100   :   3  5  4
Reynolds y Berra; Overmire, Kenneddy (6),
Medlinger (8), Schacht (9), Herrera (9) y Lollar.
G: Reynolds. P: Overmire.
HRS: Collins, Berra, McDougald, Jensen.
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Dos días  después el  manager volvió a llamarlo de relevo en otra paliza del Yanquis por 17-6, pero en esta ocasión Procopio puso cero en su único  inning. Relevó en la novena y  dominó al pitcher Joe Ostrowski en elevado de faul a tercera, recibió doblete de Mickey Mantle pero dominó a Jerry Coleman en rola por segunda y a Billy Martin en elevado al izquierdo, Eso fue lo último que lanzó Herrera en Ligas Mayores.
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CASEY STENGEL Y YOGI BERRA
Terminando su actuación en el Beisbol con los Tecolotes de Nuevo Laredo, en 1957, Procopio Herrera se dedicó de lleno al deporte que también lo apasionaba: el Golf. Desde temprano practicó este deportes de los palos y los hoyos y ello le ayudaría mucho al lastimarse el brazo. Resultó un formidable instructor, de esos que llaman ‘’el profesional’’ en el club de golf, y además de competir en torneos organizó muy bien su vida al dedicarse a este subyugante deporte.
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Procopio Herrera en Grandes Ligas:
Años, uno
Equipo, Cafés de San Luis, Liga Americana
Ganados, Cero
Perdidos, Cero
Carreras limpias, 27.00
Juegos, tres
Entradas, Dos un tercio
Bases, Cuatro
Ponches, Uno
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Por cierto, Ken Wood, jardinero derecho de aquel Cafés de San Luis, quien fue el mejor jonronero del equipo en 1951, estuvo jugando con los Diablos Rojos del México en la Liga Invernal Veracruzana en 1953-1954. Era considerado como el jardinero derecho de brazo más potente en la Liga Americana, como Carl Furillo lo era en la Liga Nacional.
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Meno Garibay, su manager con los Venados de Mazatlán, recuerda de esta manera a Procopio: ‘’Tenía muy buena velocidad, pero fue hasta después de lesionarse que se convirtió en un pitcher completo. Aprendió a lanzar. Tiraba un tirabuzón muy bueno y ‘’rompía espaldas’’ con su cambio de velocidad”.
Tuve la suerte de platicar con él algunas veces ya cuando era instructor de Golf y la última vez que lo vi había sido atacado por la enfermedad del Parkinson que lo obligó a retirarse de instructor de Golf. Por ese tiempo comimos por invitación de Julio Heckmueller en el “Restaurante Tijuana” frente a las oficinas del PRI y contra esquina de  la delegación Cuauhtemoc. Heckmuller era su buen amigo y estuvo Procopio muy jovial y alegre en la reunión a pesar del mal que lo aquejaba.
JOE DIMAGGIO
Llamé al fotógrafo Enrique Gutiérrez y le saqué un reportaje de una plana en el diario La Afición donde trabajé 44 años y le daban entonces mucha importancia al Beisbol.
Me dijo sobre el mal relevo otra los Yanquis en son de broma: “Lo bueno es que ese día no jugó Joe DiMaggio.”  
Procopio falleció el año 2007 a los 81 años de edad en Atizapán de Zaragoza, estado de México.


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