Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

jueves, 2 de octubre de 2014

MEMO LUNA

EL PITCHER QUE GANO EL PRIMER

JUEGO EN LA HISTORIA DEL GRAN

PARQUE DEL SEGURO SOCIAL DF




MEMO LUNA
El pitcher zurdo Memo Luna tenía tanta estampa y tantas facultades como lanzador que uno podía pensar, desde que debutó en el Parque Delta, que algún día podía llegar a Ligas Mayores. Fue de esos jugadores que uno llega a pensar, por su porte y condiciones, que no puede fallar.
Nacido en el Distrito Federal, en Tacubaya, el 25 de junio de 1930, es Luna uno de los cuatro jugadores capitalinos que llegaron a las Grandes Ligas, siendo los otros los shortstops Houston Jiménez, Carlos Rodríguez, y José Tolentino. Memo Luna ciertamente alcanzó las Ligas Mayores el año 1954, tras brillantes campañas en la Liga de la Costa del Pacífico, de clasificación abierta, y con los Padres de San Diego; pero una lesión en el brazo tan infortunada como sorpresiva en ese gran látigo zurdo que tenía, le costó una larga y brillante carrera en el mejor béisbol del mundo.
La lesión le vino en algo que resultó un callejón sin salida para Luna. Era principios de 1954 y Memo regresó a la ciudad de México tras haber triunfado en la fuerte Liga Cubana con los Azules del Almendares en el torneo de 1953-1954 ganando tres partidos y dejando magnífica impresión entre la severa crítica de cronistas y aficionados antillanos.


MEMO LUNA CON LOS PADRES 
El mundo le sonreía y los Cardenales de San Luis, que habían comprado su contrato al equipo de San Diego, le dijeron que dejara de tirar en la Liga Cubana para así lograr que llegara descansado al campo de entrenamiento de los Pájaros Rojos en St. Petersburg, Florida. Sin embargo, casi al desembarcar de La Habana, se encontró con Julio Ramírez, entonces propietario de los Diablos Rojos del México, en la Liga Invernal veracruzana y le ofreció unos buenos billetes para que lanzara un partido contra el equipo Aztecas del ingeniero Alejo Peralta. La pugna era tremenda entre esos dos magnates, Peralta y el llamado “Ché” Ramírez, por lo que era una buena oportunidad de vencer al Aztecas.


EL AUTOGRAFO DEL GRAN MEMO
Luna aceptó tirar ese partido extra en la pelota invernal antes de descansar el formidable brazo izquierdo y el juego se llevó al cabo en horas de la tarde, ya que por esos días el Parque Delta estaba a punto de ser derribado para construir en su lugar el Parque del Seguro Social.
LUNA CON MOCHIS Y DANIEL RIOS AL CENTRO
No había alumbrado y los partidos eran de día. Lo recuerdo como si fuera ayer, porque esa tarde me dirigí desde temprano para ver en acción al gran zurdo que para esos momentos era cincho que llegara y triunfara en Ligas Mayores. Memo Luna le ganó al Aztecas ese partido infortunado, pero se lesionó el brazo y nunca se recuperó.
En ese juego se le fue la velocidad con la lesión y también la oportunidad de brillar intensamente en las Mayores. No lanzó un gran partido por la misma razón, pero sí lo suficiente para ganarlo. Era una tarde fría, aunque no demasiada. ‘’Llegué a lanzar en días y noches más frías, simplemente fue un golpe de mala suerte —recuerda hoy Luna—pero así es el destino’’.


PARQUE DEL SEGURO 
Posiblemente los días que pasó sin entrenar después de su llegada de Cuba le afectaron en su mecanismo beisbolero, pero lo cierto es que no fue el mismo gran pitcher zurdo después de ese infortunado encuentro. Reportó con los Cardenales todavía con el brazo averiado y en la campaña los pájaros lo probaron en un juego ya que, después de todo, habían invertido mucho dinero en comprarlo de los Padres de San Diego.
El caso es que Memo Luna solamente trabajó en un partido, un juego iniciado y dos tercios de entrada lanzadas. Le dieron dos hits, dio dos bases por bolas y su promedio en carreras limpias fue un horrible 27.00. Resultó debut y despedida para Memo en las Mayores.


CHANQUILON DIAZ Y BETO AVILA 
El zurdo de 1.80 m. de estatura fue regresado a las Menores con la principal sucursal en Rochester, donde tuvo marca de 9-11. Vio bastante acción y ya no había aquella recta. En 1955 estuvo con Omaha, otra sucursal principal del Cardenales, teniendo 4-4. Perdieron la fe en su recuperación y lo opcionaron al Tecolotes de Nuevo Laredo en la Liga Mexicana de 1956, teniendo 7-14. Todavía los Misioneros de San Antonio lo tuvieron en la Liga de Texas de 1958, pero lo mandaron con los Tigres que manejó por última vez Chuck Genovese y estuvo del lado fatal: 1-8 y 5.24 en carreras limpias. Se veía totalmente acabado a los 28 años de edad.  
CAMPEÓN



MEMO GARIBAY
En 1952 y 1953 fue pitcher campeón con los Padres de San Diego en la Liga de la Costa con promedios de efectividad de 2.52 y 2.30. Una de sus tres victorias en Cuba fue un duelazo de 3-0 sobre los Rojos del Habana, que era el gran enemigo del Azules del Almendares que manejó Bobby Bragan.

En la campaña 51-52 de la Liga de la Costa, lanzó en dos ocasiones las dos partes de un doble juego. Contra Guaymas ganó los dos por 4-1 y 3-0. Y contra Hermosillo, en un doble partido, ganó 3-1 y perdió 2-0, siendo los cuatro juegos completos.
-o-


FRAY NANO
Memo Luna fue parte de la historia al lanzar y ganar el primer juego en el ya Parque del Seguro Social. He aquí el recuerdo de aquella noche inolvidable:
Fue martes ocho de marzo de 1955, cuando se inauguró oficialmente el parque del Seguro Social. Más de 25,000 espectadores se dieron cita para ver un juego entre los Gigantes de Tokio, un equipo que con los años sería famoso, y una selección mexicana.
Y usted podrá imaginar en entusiasmo de los aficionados a la pelota que finalmente tenían un gran parque de beisbol, después de haber conocido solamente el parque Delta como el mejor de todos.
Ese martes ocho de marzo se inauguró todo, el gran estadio y el alumbrado. Ya la Liga Invernal Veracruzana de 1954-1955 había jugado en este parque, pero todavía en esos meses no estaba listo ni el alumbrado ni el segundo piso de preferente.
Ahora, en 1955, todo era perfecto. Todo nuevo, todo maravilloso, Recordamos cuando subimos emocionados al palco de prensa.
Entonces nos pareció el palco de prensa más formidable de todo el mundo.


JORGE PASQUEL Y BABE RUTH EN 1946
El destino le dio, sin embargo, un toque luctuoso a esta inauguración. Un día antes, el lunes siete de marzo de 1955, Jorge Pasquel había perecido en un accidente aéreo.
El gran Pasquel que nos había dado beisbol de calidad desde 1940 hasta 1951 en que se retiró, encontró la muerte al dirigirse en su avión particular de su rancho hacia la capital.
Y qué cruel puede ser en ocasiones el destino. Porque en esa gran noche de inauguración del parque de Seguro, Pasquel habría sido el hombre más feliz del mundo. ¡Ah, si don Jorge hubiera tenido este parque en la época que jugaron aquí las grandes estrellas! Pero en lugar de eso, el hombre del sonido local pidió a la multitud que guardáramos un minuto de silencio en memoria de don Jorge. Y todos callamos.
También en esta jornada inaugural del parque del Seguro Social, el famoso cronista ‘’Fray Nano’’ fundador de la Liga Mexicana y director del diario La Afición, entregó a Beto Avila el trofeo de Atleta del Año. Fue elegido Beto el deportista de 1954, ya que había conquistado el campeonato de bateo de la Liga Americana.
EL PARTIDO
Para enfrentarse a los Gigantes de Tokio se armó una buena selección de jugadores mexicanos. Vea usted el orden al bat que tuvieron:
SS           Chamaco Juaréz
2B          Pepe Bache
RF          Pata de Loro Arrieta
CF          Chanquilón  Díaz
LF           Gallina Peña
3B          Valdemar Carmona
1B          Carlos Galina
C            Armando Flores
P            Memo Luna
-o-
EL equipo mexicano obtuvo una victoria de 7-0, anotando todas sus carreras en el cierre del tercer episodio. El zurdo Memo Luna, aunque ya no tenía la misma velocidad que antes de lastimarse, lanzó con mucha malicia y blanqueó.

GRAN DEFENSA



HOMENAJE A MEMO LUNA
El equipo mexicano contó con gran defensa a lo largo de este partido y realizó tres dobles matanzas. Una de ellas fue electrizante, en la séptima entrada, gracias a un tirazo del jardinero central Chanquilón Díaz.
Un jugador japonés trató de hacer pisa y corre, pero un tirazo formidable de Chanquilón a la antesala lo dejó como chino. La ovación para Chanquilón fue la primera grande que se escuchó en el nuevo parque de pelota.
En la novena entrada los aplausos fueron para el primera base Carlos Galina, quien levantó de bote pronto un tiro malo para completar el out.
Después de esa gran jugada los japoneses llenaron la casa, pero Memo Luna dominó para poner el último cero y llevarse felicitaciones.
-o.


Memo Luna parecía ya retirado del Beisbol cuando sirvió de instructor de pitcheo en la Escuela que Tigres tuvo funcionando en el Parque del Seguro con Memo Garibay de gran jefe. Fue en ese invierno que se sintió bien del brazo y le pidió oportunidad de lanzar al mismo Garibay que iba a manejar al Tigres en 1960 para entonces tener un gran retorno al tener 11 ganados por seis perdidos y ayudó bastante al equipo campeón en donde jugó Beto Avila su última temporada.
Ya no pudo repetir esa buena temporada en 1961 pero en 1962 fue a lanzar con los Estrellas Yucatecas de la Liga Peninsular de verano y puso una buena colección de ceros en otro buen retorno. En el invierno cuando fue manager-jugador de Minatitlán en la Liga Beto Avila también volvió a ser un pitcher ganador.
-o-


En la pelota semipro que se jugaba los inviernos en el Parque Delta, Memo Luna llegó a ganar 25 partidos y en un juego ponchó a 24. Era un zurdo fuera de serie. En su debut de Liga Mexicana en 1948 con Tampico llegó a blanquear al campeón Monterrey. En 1951 con Tijuana ponchó  a 36 en menos de 24 horas. En un juego nocturno ponchó a 18 y al día siguiente en partido vespertino ponchó  a otros 18. ¿No habrá sido este exceso de trabajo lo que le costó a Luna aquella lesión?. En esa temporada con Tijuana ponchó a la monstruosidad de 318 chocolates.
Fue pitcher campeón de la Liga de la Costa del Pacífico con San Diego por dos años al tener promedios de 2.52 y 2.30 en 1952 y 53. En el invierno de 1951-52 en la vieja liga de la Costa Mexicana, lanzó un doble juego contra Guaymas y ganó cada partido por 4-1 y 3-0.  Y contra Hermosillo ganó 3-1 y perdió 2-0 completando cada encuentro.  ¡Demasiado trabajo!.
Fue elegido al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en 1987 y la última vez que tuvimos la oportunidad de platicar bastante con él fue cuando trabajó  como instructor en la Liga Olmeca de la ciudad de México. Luego se marchó a vivir en Los Mohis donde reside desde que encontró  el amor de su vida y allí se casó.


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