Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 22 de octubre de 2014

DON JORGE PASQUEL VISTO
POR EL GRAN “FRAY NANO”

Nota del Blog: En el libro que mandaron a elaborar los hermanos de don Jorge Pasquel al morir el famoso magnate en 1955 hay dos capítulos sobre su paso por el Beisbol, con dos escritores formidables como lo fueron “Fray Nano” de México y Eladio Secades de Cuba. Vamos a reproducir primero la parte de lo que escribió el genial Alejandro Aguilar Reyes, “F
FRAY NANO 
ray Nano”.

POR ALEJANDRO AGUILAR REYES. “FRAY NANO”

PRIMERA PARTE

DON Jorge Pasquel era un torrente. Ello es la explicación de por qué teniendo en su mano absolutamente todos los materiales y factores para hacerlo, incluyéndose su asombro dinamismo, su fuerte personalidad y su gran deseo de lograrlo, no pudo hacer del beisbol un negocio sólido, fuerte y estable, terminando por dejarlo lleno de decepción; tal vez no lamentando tanto las pérdidas financieras que pudo haber sufrido en la empresa, ni tampoco quizá el mucho de su preciado tiempo que empleó en la lucha, a final de cuentas inútil, sino que su deseo honrado y sincero de hacer beisbol, no hubiese sido comprendido.

JORGE PASQUEL 

La gota de agua que derramó el vaso, la paja que rompió la espalda del camello, o sea el detalle final que hizo abandonar el beisbol a don Jorge, anunciar inmediatamente su retiro absoluto de él, fue una pedrada que recibió al terminarse un juego de San Luis Potosí, en las postrimerías de la temporada de 1951, en que su equipo, Veracruz, obtuvo el gallardete de la Liga Mexicana, dirigiéndolo en el campo él mismo.
Al anunciar tras ello que dejaba todo, mencionó con amargura que no se comprendía su labor.
En efecto, no se comprendía; no era posible comprenderla. Un torrente no puede comprenderse, y mucho menos en un deporte como el beisbol, que por su forma e índole, requiere para su debida ejecución el dominio de los ímpetus.
En algunos otros deportes, la impetuosidad puede arrojar saldos favorables; pero no en el beisbol que es básicamente un deporte que requiere serenidad, dominio de sí mismo para esperar la circunstancia favorable, frialdad mental para estar suponiendo lo que puede venir y estar preparado para resolver lo que se ha llegado a la conclusión, por el estudio sereno de ello, que es factible que acontezca, siendo casi siempre varias las resoluciones anticipadas que deben darse al problema supuesto a venir, o sea que debe pensarse en la resolución a las diversas cosas que puedan provenir de la situación, aun cuando a final de cuentas, como es lógico, sólo llega una . . . Y con frecuencia, en la que no se pensó pudiera venir.


BERNARDO PASQUEL, JORGE PASQUEL, LOU KLEIN Y MARIO PASQUEL
Todas las manifestaciones humanas, deben ser en su dirección como lo que son en su básica. Los deportes no sólo no son excepción de ello, sino que en ellos quizá se refleja con mayor énfasis el fenómeno, a causa de que en la vida moderna, los deportes son la manifestación más humana de los humanos, en donde las cosas se agigantan, o si mejor se quiere, se muestran con más claridad o es menos factible la ocultación.
En el periodismo deportivo tenemos una muestra palpable de ello. Los periodistas de otras ramas, pongamos como clásico ejemplo el de los reporteros policíacos, escriben de cosas que por regla general nadie presenció, excepto sus autores, o a lo sumo hubo unos cuantos testigos, que casi siempre van en desacuerdo con los hechos, a causa de la emoción, miedo, etc.., que los embarga cuando el acto, amén de que no habían ido ahí a presenciarlo.


JORGE PASQUEL Y SUS QUERIDOS AZULES DEL VERACRUZ
En cambio, el cronista deportivo escribe de eventos que ven muchas personas, con frecuencia varios miles, y que han ido ahí precisamente a presenciar lo que acontece. No creemos que en ninguna otra de las muchas y muy variadas actividades a que se dedicó en su corta pero activísima existencia, se haya manifestado más desnudamente don Jorge Pasquel que en el beisbol; al menos en ninguna otra sus actos fueron presenciados u observados por tanta gente como en él. Estamos plenamente seguros de que no habrá una sola persona de las que lo vieron actuar en el beisbol u observaron sus actos en él, que esté en desacuerdo con lo que se apuntó en la primera línea de ese artículo: que era un torrente. 

PASQUEL HABLA CON CHILE GOMEZ
Ahora, que no creemos sean muchos los que hayan reflexionado que fue precisamente por ello lo que bajo su jefatura podría haber sido un imperio potentísimo, fuerte, serio y no sólo respetado, sino querido, haya sido a final de cuentas, sólo un castillo de naipes, que ni siquiera podemos decir que se derrumbó, pues su término fue sin estrépito, sino que se deshizo, lo que es diferente.


EL GAMO PAGES EN EL PARQUE DELTA
Siempre el autor de estas líneas se dio cuenta de que ese mismo vendaval o torrente que lo sostenía, iba a destruirlo; que tarde o temprano dejaría de soplar en su favor, por circunstancias que no era posible prever, pero que vendría indefectiblemente y que al faltarle ese ventarrón que lo sostenía, tendría que deshacerse.

HECHO PARA LA GUERRA

Muchas veces, observando el que escribe las acciones de don Jorge Pasquel en el beisbol, se dijo posiblemente había sido una lástima que don Jorge no hubiese nacido unos veinte años antes, pues ¡qué general revolucionario hubiese sido! En nadie, durante los ya casi cuarenta años que lleva servidor dentro del deporte, ha visto el que escribe un dinamismo, una actividad mayor, que a don Jorge Pasquel durante ese lapso a partir del cisma habido en el beisbol al término de la XV Liga Mexicana, 1939, y cuando al fin se pudo cantar el pleybol de la XVI, al año siguiente, en esta metrópoli.


BETO AVILA ANOTA EN EL PARQUE DELTA 
Fue asombroso cómo arrebató de las manos al grupo cismático el Parque Delta de la capital y el del puerto de Veracruz, hechos que fueron los decisivos para el fracaso del grupo cismático, dentro del cual formaban mayoría los equipos que habían competido en el torneo del año anterior y el que entonces fue triunfo del otro equipo, del que precisamente por las adquisiciones de dichos parques, don Jorge Pasquel se convirtió en su jefe y antes de mucho en su supremo y único mandatario.
Pero le aconteció lo que la historia nos enseña ha sido con la inmensa mayoría de los grandes en la guerra. Ya en la paz, no supo sacar las ventajas de la victoria obtenida en la guerra.
Como a esos grandes en la guerra, de cuyos nombres está, plagada la historia, precisamente esos mismos atributos que habían llevado a don Jorge a ser el hombre grande y básico para el triunfo, le estorbaron para, ya en la paz, sacar provecho de la gran victoria.



ERNESTO CARMONA
Ya liquidado el grupo cismático, que, por otra parte, de hecho dejó de ser enemigo en cuanto don Jorge Pasquel adquirió los citados Parque Delta de la metrópoli y el de su nativo puerto de Veracruz, don Jorge continuó ‘guerreando.’ Es posible muchas veces haya suspirado de que su dinamismo y asombrosa actividad, hubiesen liquidado tan pronto al grupo cismático, pues por su carácter, era guerreando donde se encontraba como el pez en el agua.
No creemos haya tenido durante el curso de toda su permanencia en el beisbol, la cual fue de doce años, una mayor satisfacción, un mejor deleite, que cuando, tras muchos trabajos, fructificaron sus gestiones para quitar al grupo cismático el parque de su nativo puerto de Veracruz entrando en la propiedad de él.
JORGE Y BERNARDO PASQUEL
Nunca en nadie ha visto servidor reflejado un mayor deleite, que cuando llegó a anunciarnos el hecho, agregando: ‘’ ¡Ahora tendrán que irse a jugar a la bahía!’’ No se fueron a ella, sino aun parquecito, si así puede llamarse, dentro de la zona marítima del puerto; pero ello fue lo mismo, pues en aquel parque no podían prosperar económicamente.
Tampoco prosperó el club de don Jorge, el Veracruz, que acababa de formar, pues por el renombre del glorioso Águila, el añejo cariño que tienen a éste, pese a su magnífico personal, el equipo de don Jorge no quiso ser visto por el público jarocho; pero nada importó, pues tenía un refugio, y magnífico, donde, por su mayor población y recursos, hizo lo que en Veracruz nunca hubiese podido hacer: la ciudad de México. En cambio el Águila no tenía ningún refugio.


JORGE PASQUEL, VERNON STEPHENS Y JAMES STEINER  
Debemos decir esa adquisición del parque veracruzano fue posterior a la del Delta y en verdad, éste era el básico; pero a don Jorge le deleitó más la adquisición de aquél, que a final de cuentas resultó una carga, lo cual es otro detalle que muestra la forma de ser de don Jorge.
Es un caso similar al de Alejandro el Grande de Macedonia, que aseguran se puso triste cuando ya no tuvo tierras que conquistar.
Don Jorge había nacido para pelear incesantemente. Si no peleaba, no vivía.
El pelear era su vida.
Precisamente por esa su innata forma de ser, esa batalla del cisma fue ganada con tanta facilidad.

Continuará

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