Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

martes, 28 de octubre de 2014

DON JORGE PASQUEL VISTO

POR EL GRAN “FRAY NANO”

POR ALEJANDRO AGUILAR REYES “FRAY NANO”

(Escrito aparecido en un capítulo de un libro sobre la vida de don Jorge Pasquel a los pocos días de su fallecimiento en 1955)

Tercera Parte



FRAY NANO
MUCHA AGUA PASÓ BAJO LOS PUENTES antes de que el autor de estas líneas volviese a ver a ese inquieto jovenzuelo.
Fue una noche en la estación del Ferrocarril Mexicano a Veracruz, en esta metrópoli, cuando el tren ya resoplaba para partir.
No recordamos bien por qué estábamos ahí; pero sí que íbamos con Ernesto Carmona.
Ese jovenzuelo inquieto que habíamos conocido en el Parque Unión, se había convertido en un hombre recio, de elevada estatura, con bigote, y cejas negras y espesas.


LA AFICION DE FRAY NANO
Estaba en la plataforma gritando órdenes respecto a su equipaje.
Ya entonces su nombre había empezado a sonar, por su casamiento con una de las hijas del general Plutarco Elías Calles, que fuera Presidente de la República.
Trepamos por esa plataforma y Carmona nos dijo: --Mire, aquí está Pasquel  --agregando de inmediato, dirigiéndose a él : --Jorge, te presento a Fray Nano.
Hablando con entera franqueza, fue una presentación desagradable.
Casi podemos decir ‘nos tiró a loco.’ Inclusive no aseguraríamos que nos tendió la mano, aun cuando sí pronunció el 'mucho gusto’ de rigor.


FRAY NANO CON SU ESPOSA CON ERNESTO CARMONA A LA IZQUIERDA Y HUMBERTO MARILES A LA DERECHA.
Gritó otra orden sobre su equipaje y se metió al pullman, en tanto nosotros nos bajamos o tal vez penetramos al del otro lado.
TAMPOCO FUE AGRADABLE la vez siguiente que lo vimos. Fue en el parque de la ciudad de Córdoba. Había un lleno y se encontraba con un nutrido grupo de amigos en las gradas más elevadas del lado de la primera base.


Era un grupo notorio, por varias causas: la principal, que estaba ahí Jorge Pasquel; otra, la alharaca que hacían. Era la temporada de 1939, en la cual el equipo de Córdoba, dirigido por Lázaro Salazar, quitó el gallardete de la Liga Mexicana al Águila de Veracruz, que éste había ganado los dos años anteriores, sus primeros dentro del circuito.
Había verdadero encono entre los fans de Veracruz y Córdoba.
Precisamente habíamos ido a esa serie entre ellos, por el ambiente que existía.


El que escribe era Comisionado de la Liga Mexicana, siendo su Presidente Ernesto Carmona, y no sale sobrando mencionar, fue producto de una idea nuestra, tras casi un año de residir en los Estados Unidos, el cual fue 1924, y la expusimos a Carmona, fundando el circuito entre ambos, siendo servidor su primer presidente, quedando después como Comisionado.
Alguien gritó a Jorge Pasquel algo que lo molestó sobremanera y que era para que se molestase así, que hubiera molestado a cualquiera persona bien nacida, y Jorge Pasquel era tal sin duda alguna. No pudimos escuchar sus palabras, que ya las imaginamos; servidor sólo pudo ver su elevada estatura al levantarse y que de pronto se llevaba la mano hacia atrás, para sacar la pistola, acción que por fortuna no llegó a consumar, pues lo calmaron sus acompañantes.


LA MAQUINA DE ESCRIBIR DE FRAY NANO
Poco después abandonó el parqué con su numeroso séquito, sin que nadie se atreviese a decir algo. Cuando volvimos a verlo, fue cosa muy diversa.
Carmona, que, como hemos dicho, fungía como Presidente de la Liga Mexicana, nos espetó una ocasión: --No hay que apurarse por equipo en Veracruz; Jorge Pasquel va a formar uno y desea invitarlo a comer para conocerlo y cambiar impresiones.
Fijamos la fecha y se efectuó la comida. Podemos recordarlo perfectamente, en “The Grill”, situado en la glorieta de Insurgentes, en esa época de los más reputados en la metrópoli y que acababa de abrirse.


LAS AVENTURAS DE OZARK IKE SALIAN EN LA AFICION DE FRAY NANO
Ahí tuvimos el gusto de conocer a don Bernardo Pasquel, hermano mayor de don Jorge, despertándose entre nosotros desde el primer momento una simpatía mutua y una compresión absoluta, que, pese a todo, han permanecido incólumes hasta la fecha, siendo esa la razón de que las presentes líneas aparezcan en este libro.
Fue una comida muy agradable, pues debemos decir, cuando don Jorge Pasquel quería ser agradable, no había quien pudiese superarlo con ello.
En el curso de la charla, pudimos saber habían tenido conversaciones con las personas del Águila de Veracruz o adyacentes a él, que torpemente, esa es la palabra, se habían convertido en enemigos acérrimos de Carmona y de servidor, pugnando, con ardor digno de mejor causa, por quitarnos el manejo del circuito.


MICKEY OWEN CON AZULES DEL VERACRUZ 
“Jorge —dijo don Bernardo en uno de los lapsos--, no hay comparación entre estas personas (refiriéndose a Carmona y a servidor) y esa gente con que hablamos en Veracruz”.
Nunca hemos olvidado esa frase, siendo la que abrió nuestra simpatía y entendimiento con don Bernardo, quien, mientras servidor permaneció en contacto con la Liga Mexicana, fue nuestro más valioso y firme aliado, en la imposible empresa de domeñar, en lo que se refería, al beisbol, la impetuosidad de ese torrente que era don Jorge.
También tuvo esa actitud don Gerardo Pasquel, uno de los cuates –el otro es don Alfonso—siguientes en edad a don Jorge, así como su tío, don Juan Casanueva Balsa, y don Ricardo Hernández Vives, quienes precedieron a don Jorge en el gran viaje, ambos magníficos caballeros, que nos distinguieron con su amistad todo el tiempo, inclusive tras nuestra ruptura con don Jorge, que significó el total alejamiento del que escribe en la promoción beisbolera y su organización.



Otro que podemos mencionar de ese grupo que podría designarse como domeñador y que ningún éxito tuvo, fue el licenciado Mario Loustau, perteneciente a familia veracruzana de prosapia, amigo de los Pasquel desde la infancia, quien fungió como Presidente de la Liga Mexicana en la temporada de 1941, segundo de don Jorge en el circuito, designado, como es de suponerse, por indicación de él, y que se apresuró a renunciar en cuanto terminó ese torneo.

LOS TORRENTES DESTRUYEN TANTO A LO QUE SE LES OPONE COMO A LO QUE VA CON ELLOS



JORGE PASQUEL Y BABE RUTH 
LO ÚNICO CUERDO a hacer con los torrentes, es apartarse de ellos. Destruyen a lo que trata de oponérseles y también a aquello que va con ellos.
Sin precisar exactamente esta idea que se expone ahora, que don Jorge Pasquel era un torrente, el autor de estas líneas se fue apartando subconscientemente de él y acabó por separarse en lo absoluto.

LOS AZULES DEL VERACRUZ DE PASQUEL CON GAMO PAGES, HECTOR RODRIGUEZ Y ALEJANDRO PASQUEL 
El licenciado Loustau dijo algo similar a don Jorge cuando presentó su renuncia a la Presidencia de la Liga Mexicana de Beisbol: que era un sol que opacaba y quemaba todo lo que estaba cerca de él. Ese torrentísmo impetuoso de don Jorge fue su más notable característica en todas sus acciones. Constriñéndonos al caso particular del beisbol, que es nuestra encomienda, diremos que por él se apoderó de las riendas del beisbol como nadie lo había hecho y muy difícilmente algún otro podrá lograrlo; pero también su torrentismo fue la causa que hizo imposible prosiguiera en él, y tuvo que abandonarlo.
Esa característica de don Jorge hizo que fuese apartando de su lado, o se fueran apartando de él, que es lo mismo, todos aquellos elementos aptos en la materia y que podrían haberlo ayudado verdaderamente.


De hecho, acabó rodeado sólo de gente que, o tenía absoluta necesidad de seguir ahí, o que se había agregado al cortejo para ver qué sacaba. Esos logreros que desgraciadamente en nuestro medio pululan en todos los deportes. . . cuando ven la posibilidad de obtener beneficios y que, referente al beisbol, han sido el mal más grave que sufre, quienes han impedido que sea en nuestro país lo que debería ser. Nunca la promoción beisbolera en México se ha hecho buscando organizarla como negocio.


Habiendo sido por regla general un mal negocio, o sea que arroja pérdidas, los dineros para su promoción han tenido que obtenerse apelando a la afición de las personas, su deseo de denotarse, de tener mando, en fin, muchas cosas; más nunca lo que debía ser, siendo un espectáculo profesional: organizarlo como negocio.
No es cosa fácil. Existe la frase insigne del chiclero Wrigley, dueño del Cachorros de Chicago, quien dijo: ‘’El beisbol profesional tiene demasiado de deporte para ser negocio, y demasiado de negocio para ser deporte.’’ Hasta ahora, nunca ha podido entenderse en la promoción beisbolera profesional en México que se requiere una nivelación de elementos de negocio y deportivos, para llevarla a efecto; de ahí que no haya podido solidificarse, que continúe siendo un mal negocio.
Continuará







No hay comentarios:

Publicar un comentario