Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

lunes, 28 de abril de 2014

Karl Drews

 KARL DREWS
Una Historia con Final Trágico
EL DIABLO ROJO CON UN
MURMULLO  DE CORAZON

KARL Drews representa una historia que se ha visto muchas veces en el Beisbol al surgir un jugador que tiene un gran futuro por delante pero debido a algún problema  ese brillante augurio nunca llegó y en el caso de este pitcher tuvo hasta un final trágico cuando todavía le quedaba media vida por recorrer.

KARL DREWS CON DIABLOS
A Karl Drews lo vimos y lo aplaudimos como un pitcher ganador con los Diablos Rojos de 1959, uno de los mejores equipos en la historia de la Liga Mexicana, y  con el de 1960. Fueron esos dos los últimos años de su carrera ya que a los 40 años de edad pensó que debería dedicarse a otra cosa para continuar una vida productiva que ayudara a su esposa y sus hijos.
En 1959 resultó una gran contratación y fue el año en que Alejo Peralta tuvo que hacerse cargo de los Diablos Rojos también al toparse con severos problemas económicos su hermano Héctor que había sido el gran jefe del equipo escarlata de 1955 hasta ese 1959. Para el puesto de gerente del equipo al momento que tomó al equipo, don Alejo revivió  a Plutarco Elías Calles Junior quien había estado al frente de los Tigres en años anteriores pero que ya había salido de la pelota ya que en 1959 el gerente felino lo fue el que fuera famoso ampáyer, Carlos Alberto González.

Y precisamente estaba Plutarco de gerente cuando vino la contratación de Karl Drews, quien llevaba sus años jugando en las Ligas Mayores y Menores, teniendo 39 años cuando llegó al México en aquella campaña   de 1959. Procedió a tener una gran actuación de 16 ganados con ocho perdidos así como 3.15 en carreras limpias. Ponchó a 103 enemigos en 193 innings lanzados y el “viejo” todavía tenía bastante en la bola.

EN EL PARQUE DEL SEGURO
Estos Diablos ganaron el play off de la Liga Mexicana y luego fueron a la serie por la corona de la Asociación Panamericana contra el Senadores de Austin  de la Liga de Texas que fue ganada por los tejanos cuatro juegos a uno. Y el único juego ganado por los Diablos en esta final internacional fue logrado con magistral pitcheo de Drews, quien en el segundo juego, celebrado en el Parque del Seguro Social, ganó el 16 de septiembre de 1959 a los Senadores, sucursal de los Bravos, por 3-2, superando al zurdo Charles Gorin quien por cierto ganaría el quinto y último juego de la final con un partido sin hit ni carrera para acabarse la fiesta. Ese año los Diablos fueron manejados por Memo Garibay y se reforzaron con los mejores jugadores que tenía el Tigres, un equipo que ya estaba fuera de la pelea y que terminó con una cifra perdedora que impuso record que aún persiste, 104 derrotas.
Para 1960 era un Diablos con nuevos dueños, una sociedad que le compró el club a don Alejo y puso como gerente a Arnulfo Rodríguez.

DREWS GANO 16 JUEGOS EN 1959
Y después de su exitosa campaña de 1959, Karl Drews volvió para una segunda temporada con el México que sería su última en la Liga Mexicana y en su carrera. Ese segundo año, teniendo como manager primero a Chile Gómez y después a Chero Mayer, Drews ganó 10 y perdió ocho, con un alto 5.39 de efectividad que le abrió los ojos como un aviso que estaba al final del camino.
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Durante sus dos años de diablo rojo, Karl Drews fue un jugador que tuvo el respeto de todos sus compañeros y eso se debía a que él respetaba a todos. Un pitcher derecho de alta estatura que una vez nos contó de que un murmullo en el corazón fue el causante que no tuviera una carrera muy relevante en el Béisbol.

George Genovese, aquel primer manager del Tigres en 1955, lo recuerda como el pitcher que tiraba más fuerte en el entorno de Staten Island en Nueva York y que si hubiera vivido en los tiempos modernos habría  firmado por una cantidad muy alta de bono para hacerse profesional.
CON YANQUIS
Eventualmente Drews se convirtió en un pitcher de Grandes Ligas con Yanquis, Cafès, Filis y Rojos. Era tan alto como lo pueden ser seis pies con cuatro pulgadas, jugando 21 años en la pelota profesional, ocho de ellas en la gran carpa.

Sus padres eran alemanes y vinieron  a América en donde nació su hijo Karl en 1920. y dos de sus hermanos también fueron profesionales de la pelota, jugando en Ligas Menores.
La velocidad era el principal atributo del Karl Drews joven pero al jugar un partido en la secundaria se lesionó un dedo y entonces fue cuando perfeccionó el pitcheo del sinker que todavía Yogi Berra, su catcher en las sucursales del Yanquis, lo recuerda como un lanzamiento muy efectivo.
Fue en el otoño de 1938 cuando asistió a un campo de pruebas de los Yanquis y fue firmado para lanzar tan pronto como terminara la secundaria. Tenía 19 años y no tuvo problemas en su primera temporada con el equipo de Butler en una liga de novatos, teniendo record de 16-5 para comenzar.
Al recibir el diploma en enero de 1940 comenzó en forma completa  su carrera en el Béisbol aunque en 1943, con Estados Unidos en guerra, decidido entrar al ejército pero fue rechazado cuando los doctores escucharon un murmullo en su corazón.

YANQUIS DE 1947

Drews regresó a Ligas Menores en 1944 con el Binghamton  y ese mismo año fue promovido al Newark, su principal sucursal. Finalmente en 1945 estuvo con un solo equipo, el Newark, y puso un impresionante record de 19-9 y 2.70, en el año que terminó la segunda guerra mundial. Fue en ese 1945 que se casó .
En 1946 entrenó con los Yanquis y viajó  con ellos para celebrar varios juegos en Panamá, pero ese año fue enviado a la sucursal de Kansas City también de clase triple A.  El ocho de septiembre fue llamado por los Yanquis y auque tuvo un mal debut, luego tiró por dos entradas de relevo en cero.

En 1947 volvió  a entrenar con los Yanquis y esta vez se quedó, relevando en un juego en abril. En su primera campaña de Ligas Mayores tuvo record de 6-6 con 4.91. Cuatro de sus victorias fueron en trabajos de relevo, pero su mejor juego de la temporada fue al abrir el 10 de agosto contra Medias Rojas en el Parque Fenway de Boston y solo aceptó una carrera y cinco hits en ocho entradas y dos tercios para ser el ganador. Ya no pudo sacar el último out por una ampolla.
Drews pitcheó en dos juegos de la Serie Mundial que Yanquis le ganó  al Dodgers en siete juegos. Antes de tomar parte en su segundo juego recibió la noticia que ya era padre por segunda ocasión. En el sexto juego de la Serie Mundial lanzó dos entradas de cero en relevo a Allie Reynolds y luego Joe Page, el gran relevista, entró por él. Se llevó su anillo de Serie Mundial ganada y vaya si la serie de 1947 fue una de las más emocionantes de la historia.

DREWS CON FILIS
En 1948 tuvo 19 juegos con los Yanquis, solo dos como abridor, y en agosto fue vendido su contrato en 10,000 dólares a los Cafés de San Luis. Tuvo 2-3 con Yanquis y 3-2 con San Luis.
Drews, que quería ser pitcher abridor,  logró su deseo en 1949 con los Cafés de San Luis ya que abrió pero tuvo una horrible campaña de 4-12 y 6.69 en carreras limpias.
Para 1950 los Cafés lo vendieron al Orioles de Baltimore de la Liga Internacional, clase triple A, y durante uno de los juegos al cubrir la primera base el tiro de su infielder fue malo y al bajar por él se encontró con la rodilla del jugador que iba corriendo y le dio fuerte golpazo en la cabeza.
Durante varios días, Drews trató de vencer mareos y malestares hasta que fue hospitalizado para que se encontrara que tenía una fractura en el cráneo, por lo cual fue operado y le colocaron una placa de plata de protección.
Luego confesó Drews que al estar en la cama del hospital pensó mucho en su futuro y estaba seguro de no poder volver a lanzar. lo cual no le preocupaba mucho ya que no parecía ir a ningún lugar bueno. Por estar preocupado por lo del murmullo en el corazón y por la manera que había ido su carrera se había convertido en una persona enojona, habiendo perdido el entusiasmo por el juego.
Sin embargo bien dicen que Dios sabe porque hace las cosas. Esa operación  le hizo un cambio total en la personalidad y volvió a ser una persona que disfrutaba estar viviendo.  Lo cambió por completo.

Para el mes de agosto, tres meses después de la operación, estaba pitcheando otra vez y mejor que nunca ya que ganó seis juegos seguidos.
Explicó en aquel entonces que cambió en su manera de tirar, ya que era de esos lanzadores que tras recibir la pelota del catcher ya estaba listo para hacer el siguiente lanzamiento, pero la operación  lo hizo pitchear más despacio, tomar más  segundos entre cada lanzamiento. Y eso  lo hizo un mejor serpentinero. El pitchear con tanta rapidez lo había hecho más wild, pero al tomar más tiempo vio que podía controlar  mucho mejor sus envíos. Y lanzar mejor hizo que estuviera tan feliz que nunca más se volvió a preocupar por aquel murmullo en el corazón.
RIZZUTO, DERECHA, EN LA JIRA A CUBA
En 1951 volvió Drews a Ligas Mayores con  los Filis de Fladelfia ya que el manager Eddie Sawyer lo había visto tirar bien en Ligas Menores.

Ganó un juego al final de la campaña  y en 1952 fue un pitcher destacado al ganar 14 juegos, dos de ellos blanqueadas sobre los  Dodgers, aunque perdió 15 para un Filis que terminó en cuarto lugar. Su promedio de efectividad fue de 2.72 por lo que se puede considerar como el mejor momento de Kart Drews en las Ligas Mayoes. En 1953 con los mismos Filis tuvo 10-11.
Ya para ese tiempo su esposa y él decidieron poner su casa en Hollywood, Florida, en donde ella fue una excelente nadadora y trabajó como instructora de natación.
En 1954 estaba Drews de regreso al bull pen con Filis que lo cambiaron al Rojos de Cincinnati  donde tuvo record de 4-4 y ya para entonces estaba en los 34 años de edad.
Pitcheó su último juego de Ligas Mayores el 20 de septiembre ya que lo dieron de baja al terminar la campaña.

JOE DIMAGGIO
Ben Epstein, cronista de Nueva York, escribió en el Post que cuando estaba con los Yanquis y lanzaba en la práctica de bateo muchos bateadores no querían entrar a la jaula ya que el sinker de Drews podía ser muy incómodo. Aun Joe DiMaggio comentó que practicar con un pitcher como Drews lo sacaba de ritmo.
Después de cuatro años sin nada especial en las Menores, Drews comenzó  la temporada de 1959 con los  Marlins  de Miami de la Liga Internacional  pero fue dado de baja tras dos salidas. Drews decidió, ya con 39 años,  viajar a México donde tuvo una oferta de los Diablos Rojos.
Su hija Geraldine recuerda que cuando estaba jugando en México, su papá le dijo que comprara un mapa del país mexicano para que al hablarle por teléfono supiera en qué lugar estaba en ese momento.
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Al retirarse del Béisbol, Karl Drews trabajó en Florida en diferentes empleos, desde vendedor de coches hasta  salvavidas en la playa. Al final le estaba yendo bien como vendedor de artículos deportivos.
Sin embargo tres años después de iniciar su nueva vida la tragedia llegó para Drews y su familia. El 15 de agosto de 1963 su coche se descompuso en una carretera de Dania, Florida, cerca de su casa en Hollywood.  Cuando desde la cuneta comenzó a buscar ayuda entre los carros que pasaban, un conductor que iba ebrio lo atropelló y lo mató. En la mañana de ese último día había llevado a su hija Geraldine a una competencia de natación en Jacksonville, Florida
Drews solo tenía 43 años cuando dejó a su esposa por 18 años y a cuatro hijos. Su esposa Nancy murió en el 2010.
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También hay historias muy interesantes aun dentro de los jugadores que no fueron grandes estrellas, aunque Karl Drews fue un brazo estelar de los Diablos Rojos sobre todo en 1959, aunque esta historia terminó trágicamente, como las películas europeas de aquel tiempo. Recuerdo la noche que llegó en un cabe la noticia de la muerte de Karl Drews en un accidente de carretera y lo sentí bastante. Nos dejó muy buenos recuerdos aquellos dos años de Drews con los Diablos, como gran pitcher y gran persona. Un real profesional.
   

   

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