Por muchos años me ilusionaba al pensar que, con el tiempo, iba a poder tener un diario de solamente BEISBOL, lo cual resultó una idea imposible de realizar. Afortunadamente logré parte de mis sueños al poder armar una página de internet que me permite recordar a los grandes héroes y los momentos inolvidables que ha tenido el rey de los deportes en su glorioso pasado.

Tomás Morales Fernández

miércoles, 26 de marzo de 2014

CANANEA 11


El Libro de Cananea


EL SUPER MANAGER
CANANEA REYES
Capítulo 11

LA gran rivalidad entre  Angel Vázquez con los Diablos Rojos y Chara Mansur de los Cafeteros de Córdoba comenzó y explotó en 1973, el segundo año del equipo veracruzano en el retorno a Liga Mexicana. El año de 1972 ganaron el campeonato en una gran sorpresa ya que era equipo de expansión y una de las grandes contrataciones logradas por Chara y sus hijos Roberto y José Antonio fue la del pitcher dominicano Silvano Quezada. No hay duda que fue clave al ganar la corona y cuando  pensaban en contratarlo otra vez para 1973 logró Angel Vázquez con los Piratas de Pittsburgh,  equipo de Ligas Mayores a los que pertenecía Silvano, obtener  su contrato para los Diablos.
Cananea Reyes
El anuncio de Silvano para los Rojos armó un escándalo en Córdoba ya que pensaban tenían el derecho de tenerlo otra vez. Recuerdo que la siguiente convención en invierno de 1972, fue en Culiacán, Sinaloa, y allí los Cafeteros protestaron porque los Diablos les habían quitado el contrato de Quezada. A raíz de esa pugna por Quezada la Liga Mexicana iba a terminar poniendo una reglamentación que todo  jugador importado que había jugado con un equipo de la liga  no podría jugar con otro a menos que el tim anterior lo diera de baja.
En 1971 había lanzado Quezada algunos juegos con el Charleston, la principal sucursal de los Piratas en clase triple A, estando lesionado, pero con los Cafeteros de 1972 se recuperó totalmente y tuvo una gran temporada de 21 juegos ganados y 11 perdidos con 3.31 y siguiendo ganando en la  serie final.
Se armó un tremendo lío por el caso de Silvano, quien deseaba volver a jugar con los Cafeteros aunque su contrato  fue comprado en 10,000 dólares por los Diablos. Al final de los días de protestas y más enconos, la Liga Mexicana, con el Ingeniero Alejo Peralta actuando como Alto Comisionado, decidió que Silvano pudiera jugar en la Liga Mexicana pero con otro equipo que no fuera ni los Diablos ni los Cafeteros, siendo el ganón por el fallo los Alijadores de Tampico, con su propietario Cono Canavati pagándole  al Diabllos los 10,000 dólares que había pagado por Quezada.
Chara Mansur

El caso es que Silvano tuvo una super temporada con los jaibos de 22 ganados y dos perdidos con 1.98 en efectividad, siendo el lanzador campeón en ganados y perdidos. Sin embargo la presidencia de la Liga Mexicana había decidido que al terminar ese año, Silvano Quezada iba a ser suspendido para siempre de nuestro circuito.
En lo particular pienso que este castigo fue la peor decisión que ha tenido la Liga Mexicana en toda su historia. Quezada todavía jugó hasta 1976 en Ligas Menores americanas antes de retirarse del Beisbol Organizado y en Estados Unidos siempre perteneció a los Piratas, aunque no le dieron nunca oportunidad ni de asomar la nariz en las Ligas Mayores.

Silvano Quezada
Después de aquellos dos años formidables de 1972 con el Córdoba y 1973 con Alijadores no me cabe la menor duda que Quezada  hubiera podido estar en las Grandes Ligas en la actualidad. Pero entonces eran menos equipos  en la gran carpa y menos peloteros de habla hispana eran contratados. Actualmente sigue viviendo en República Dominicana y tiene 75 años de edad. Fue 1973 su último año en Liga Mexicana antes de la absurda suspensión vitalicia en nuestro circuito.
La pugna por Silvano Quezada hizo que la rivalidad entre Cafeteros de Córdoba y Diablos llegara hasta los límites más altos imaginables y por ese tiempo, la rivalidad entre esos dos equipos fue mayor a la de Tigres contra Rojos que eran los tims de la capital.
A raíz de aquel incidente los Diablos sufrían cada vez que viajaban a Córdoba ya que se encontraban con un público hostil.
Al poco tiempo fue Cananea Reyes el que le puso más gasolina a la gran hoguera al bautizar al Beisborama de Córdoba como el “Canibal Park” por la dureza que los aficionados trataban a los Diablos. Era un odio total.
Es curioso que Cananea Reyes fue primero un gran amigo de Angel Vázquez y después  aun mejor amigo de Roberto Mansur al trabajar para los dos famosos directivos con la misma franela de los Diablos Rojos.
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Sergio Robles
Una tarde llegaba temprano como siempre al Parque del Seguro Social antes de un juego y me  sorprendí al encontrar en la parte de afuera de la entrada a dos jugadores muy famosos de la pelota mexicana, el cátcher Sergio Robles y el tercera base Celerino Sánchez. Estamos en 1974 así que Celerino había estado dos años con los Yanquis de Nueva York, en 1972 y 73, mientras Robles había tenido sus juegos con los Dodgers de Los Angeles y los Orioles de Baltimore, pero al ver que esos dos equipos ya los tenían en sus planes y los pensaban jugar en Ligas Menores, decidieron volver a la Liga Mexicana. Sin embargo se habían ido sin ningún trato, sin ningún   permiso ni aviso, y tanto Diablos tuvo que negociar con los Orioles para quedarse con Kalimán Robles mientras los felinos tuvieron que devolver bastante de los 30,000 dólares que Yanquis les habían dado por Celerino dos años antes.
Para un Diablos incompleto en aquel 1974 la llegada de un señorón del catcheo como Sergio Robles fue una gran ayuda y ya Cananea Reyes podía ver más claro. Con la llegada de Robles el joven receptor Arturo Orozco había perdido su titularidad como cátcher escarlata y al poco rato fue cambiado al Petroleros de  Poza Rica. Nunca olvidaré la noche en que se despidió  de los Diablos en el Parque del Seguro conectando un cuadrangular. Me hizo recordar a aquella noche unos antes cuando “Pasitos” Echeverría, en su última actuación ´ con los Tigres ya que había  sido cambiado también al Petroleros de Poza Rica, dio un jonrón en la última entrada para hacer ganar a los felinos. Nunca he visto una despedida de equipo como aquella de “Pasitos”, o la de Orozco en 1974 con los Diablos.
En la temporada de 1972, la primera con Angel Vázquez al frente de los Rojos, Arturo Orozco dio dos jonrones en una misma entrada para entrar al libro de records con otros jugadores que lo han logrado. Del Diablos Rojos también lo han hecho Miguel Becerril Fernández y el boricua Samarito Vega.

Celerino Sánchez
Orozco era un pelotero berrinchudo, difícil de manejar, pero prometía  bastante por el poder que estaba demostrando de vez en cuando. Dio 95 cuadrangulares en 15 años de Liga Mexicana y en su mejor año en este renglón dio 22 con los Osos de Toluca en 1980, el año de la huelga. De allí terminó sus dos últimos años con Tabasco donde entonces era tan difícil volarse la barda, y su porcentaje global fue de .243.
Fue durante esa campaña de 1974 cuando Sergio Robles aumentó su leyenda como gran receptor defensivo al brincar del terreno hasta las mallas de faul que había en el Parque del Seguro Social y atrapar la pelota casi acostado en la misma malla. Varias otras veces intentó esa jugada que fue la marca registrada de la casa Kalimán. Así como los toreros llegan a inventar un nuevo pase, ya sea con la capa o con la muleta, Robles fue el precursor de esas jugadas en que el receptor se lanzaba sobre la malla que era como una gran hamaca al ir en curva hasta el techo de las gradas principales.
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Cananea Reyes se mostró contento con las nuevas adquisiciones de los Diablos ya que al enviar a Arturo Orozco al Poza Rica los Diablos obtuvieron al cañonero de color americano Roy Foster que unos días antes había conectado hasta tres jonrones en un partido. El jardinero Foster le daría mucha fuerza al orden al bat escarlata, sobre todo porque el zurdo Joe Stanton tardó un buen tiempo en conectar apenas su primer jonrón con  la franela.

Espinosa, Vega y Abulón 
El bateo mexicano fue consistente y allí estuvieron bateando sobre los .300 el antesalista Abelardo Vega, el gran Diablo Montoya que había vuelto a brillar intensamente, el mismo Sergio Robles, el utility Trinidad Aguirre, y Miguelito Suárez que fue por varios años un bateador de gran consistencia.
Los mejores brazos que llegó a tener Cananea en esa campaña lo fueron el zurdo Alfredo Ortiz y el derecho Enrique Romo. Stanton  mejoró en su porcentaje y logró  terminar en .297 mientras el infield era formidable a la defensiva con Vega en la tercera, Antonio Villaescusa en el short y Abulón Hernández en la segunda base.
Un equipo que estuvo metido en la pelea por el campeonato y terminó de líder en la División  Sureste con record de 75-61.


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En el mes de mayo de 1974 el primer año de Cananea Reyes como manager de los Diablos Rojos, hubo un gran juego de 1-0 en que le ganaron a los Pericos de Puebla con pitcheo de Alejo Ahumada y cuadrangular del Diablo Montoya para la única carrera del gran partido. En ese mes de junio hubo varias noticias, como la de que los Leones de Yucatán contrataron al famoso Orlando Cepeda que había sido un gran bateador en Ligas Mayores, sobre todo con los Gigantes, pero después de 28 juegos solamente bateó .213 con cuatro jonrones y mejor renunció al no poder hacer el trabajo.



Plinio Escalante, actualmente presidente de la Liga Mexicana y entonces con Leones de Yucatán, recuerda que Cepeda intentó  ponerse en forma y batear bien, pero posiblemente su desilusión porque había salido de la gran carpa fue demasiado para él. Pero al anunciarse su contratación y los primeros juegos, fue noticia importante en las páginas deportivas.
Cepeda tuvo en ese 1974 su último contacto en Grandes Ligas y al jugar con Reales de Kansas City solo bateó .215 en 33 juegos con un solo jonrón antes de venir a Yucatán. Todavía en 1973 había tenido un buen año como el primer bateador designado en la historia de los Medias Rojas de Boston al dar 20 jonrones con .289. 

Actualmente vive en Puerto Rico y tiene 75 años de edad. Ya de retirado tuvo problemas con la justicia al ser sorprendido cuando junto a aquel Herminio Cortés que jugó varias temporadas en la Liga Mexicana recogían paquetes en el aeropuerto de San Juan llenos de estupefacientes. Pasó un tiempo detenido y luego fue coach de bateo un tiempo en  la gran carpa.
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Por su parte en el mes de junio los Cafeteros de Córdoba de Chara Mansur anunciaron las importantes contrataciones del pitcher zurdo boricua Juan Pizarro y del jardinero venezolano Vitico Davalillo, los dos con temporadas en las Ligas Mayores. Sin embargo y a pesar de las grandes contrataciones los Cafeteros se alejaban de los Diablos que ocupaban  el primer lugar y Cananea estaba demostrando que ciertamente era una manager mágico. Por esos días los Cafeteros 
Juan Pizarro

cesaron  su manager Mario “Toche” Peláez, que había ganado el campeonato con ese club en 1972, para poner en su lugar al coach Alberto Joachín.
Ya a fines de junio, Cananea tuvo un incidente muy curioso ya que al jugar Diablos en Chihuahua le protestó una decisión al ampáyer Valentín  Gómez quien terminó tirándole golpes al manager escarlata. Naturalmente Valentín Gómez fue suspendido por la presidencia de la Liga Mexicana.

Ya al comenzar el mes de julio, el día ocho para ser más exactos, Abelardo Vega que estaba teniendo una gran temporada en la tercera base de los Diablos vivió una gran jornada de cinco hits en  cinco veces al bat para que los Diablos apalearan al Alijadores de Tampico por 14-1.
Ese mismo día los Tigres anunciaron haber vendido el contrato de Celerino Sánchez, que había regresado de jugar dos años con los Yanquis de Nueva York en las Grandes Ligas  a los Cafeteros de Córdoba. Con sus grandes contrataciones como Rico Carty, Davalillo, Juan Pizarro, ahora Celerino, no hay duda que Chara

Celerino Sánchez
Mansur nos estaba recordando a Jorge Pasquel cuando en los años cuarenta  nos trajo a la Liga Mexicana muchos jugadores de las Grandes Ligas en la famosa guerra beisbolera.
El 20 de julio otra gran serie contra Córdoba en el parque del Seguro ante gran asistencia y mucha pasión, ganando Diablos el primero de la serie 3-2 con hiit de Miguel Suárez decidiendo en la novena. División de honores el domingo con dos jonrones de Córdoba, de Rico Carty y de Davalillo, y dos de los Rojos por Roy Foster y Joe Stanton.
El primero de agosto los Diablos amarraron  el primer lugar de la División Sureste con una doble victoria sobre los Leones de Yucatán, por 8-0 con Ahumada en la lomita y 8-3 con Enrique Romo tirando.
Cananea había salido adelante en su primer año como manager de los Diablos al calificar para los play offs como primero de su grupo, enfrentándose al Puebla en el primer play off con Charros de Jalisco, el de mejor record en la temporada, luchando frente a los Cafeteros de Córdoba que terminaron en segundo lugar a siete juegos y medio de los Diablos.
Pericos era un fuerte equipo pero los Diablos ganaron el primer play off aunque no llegó  la serie esperada contra Cafeteros de Córdoba ya que los Charros de Jalisco barrieron al equipo de la ciudad de los 30 caballeros en cuatro juegos seguidos. Los Diablos tuvieron que ir a seis juegos para ganar una dura serie contra los Pericos manejados todavía por Tony Castaño, el legendario timonel cubano lleno de historias y sagaz como un zorro.
Llegó entonces la segunda serie por la corona del sur entre Charros y Diablos, una serie de pronóstico reservado ya que Jalisco  había tenido mejor record que los Rojos.
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LAS series de post temporada entre Diablos Rojos y Puebla, ya fueran Pericos o Angeles  después, fueron espectaulares, muy peleadas, y en 1974 el primer play off para Cananea Reyes como manager del México fue precisamente contra el equipo de la Angelópolis que eran los Pericos con Tony  Castaño que estaba en su penúltimo año al frente de los verdes a los que había llevado a la corona en 1963.


La serie comenzó en el Parque del Seguro y los Pericos se vieron de primera al ganar 7-0 con brillante pítcheo de Aurelio Monteagudo  en la lomita y perdiendo el zurdo Alfredo Ortiz, pero los Rojos emparejaron la serie  al día siguiente con Enrique Romo lanzando por 7-2 así como jonrón de Abelardo Vega y dos hits del panameño Adolfo Phillips. Por ese tiempo existía la costumbre que la porra de los Diablos organizaba una colecta entre sus aficionados llevando la guapota Chabelita Rodríguez un casco que le prestaban para la ocasión. Se juntaron mil  pesos para Abelardo Vega por su cuadrangular y al paso de los años esa costumbre pasó a la historia, pero mientras duró fue muy agradable y llena de entusiasmo y admiración a los jugadores del club. El que daba un jonrón por los Diablos sacaban para la cena y mucho más.
Con la serie empatada viajaron a  Puebla donde los Pericos habían estrenado nuevo parque en 1973, dejando atrás al Estadio Olímpico Ignacio Zaragoza, incómdo pero que dejó muchos gratos recuerdos, donde se revivió el Beisbol profesional en la muy bonita ciudad. Ahora el parque, muy beisbolero, se llamaba el de los Hermanos Serdán.
Ya jugando en Puebla los Diablos ganaron el tercero 8-2 con dos carreras empujadas por Roy Foster y dos más por Abulón Hernández.

Diablo Montoya
Para  el cuarto luego los  Pericos contaron otra vez con su as Aurelio Monteagudo pero esta vez fue un juego de muchos palos en que los Diablos terminan ganando 11-9 con  relevo de Aurelio López anotándose el triunfo y con una ofensiva que incluyó jonrones del Diablo Montoya, Adolfo Phillips y Joe Stanton.
El panameño Phillips no dio tantos jonrones como se esperaban de él y se ponchaba más de la cuenta, pero cuando encontraba un lanzamiento del pitcher enemigo sus jonrones eran simplemente panorámicos. Levantaba mucho la pelota y la ponía hasta   que caía  en algún lugar  detrás de la barda.
En la novena entrada los Pericos estuvieron cerca del empate al poner dos en base con dos outs, las carreras de la igualada, pero Aurelio López dominó al novato torpedero “Houston” Jiménez en elevado al cuadro.
Para Tony Castaño el utilizar a Monteagudo  con un día menos de descanso no dio buen resultado a pesar de que el derecho cubano que tuvo sus juegos en Ligas Mayores era un pitcher de brazo fuerte.
Nacido en Caibarién, Cuba, en 1943, Aurelio fue hijo de René Monteagudo, un jardinero que bateaba la izquierda que vimos jugando en la Liga Mexicana en los cuarenta con los Diablos Rojos, Azules del Veracruz, Unión Laguna y Tuneros de San Luis Potosí que en cuatro temporadas bateó un excelente  .334 con 12 jonrones, siendo jugador titular de los Rojos de Habana en la fuerte Liga Cubana por varios años. Era pequeño de estatura pero picoso.
René Monteagudo también tuvo sus momentos en Ligas Mayores durante los años de la segunda guerra mundial y antes. Estuvo en 1938, 1940 y 1944 con los Senadores de Washington y su mejor temporada fue la de  1945 con los Filis de Filadelfia en que bateó para .301 en 193 veces al bat. En cuatro años de la gran carpa bateó  un respetable .289 y ya para 1946 vino a la Liga Mexicana contratado por Jorge Pasquel que estaba dando mejores sueldos  que en las Mayores.
Su hijo Aurelio estuvo en parte de siete años en el mejor Beisbol del mundo con Kansas City, Houston, Medias Blancas y California, teniendo record de 3-7 y 5.05. Fue un brillante pitcher en la Liga de Venezuela donde estaba residiendo tras la llegada del comunismo a Cuba hasta que vino a jugar en la Liga Mexicana y encontró  el amor de su vida por el estado de Coahuila,  quedándose  a vivir en nuestro país. Desgraciadamente el 10 de noviembre de 1990 y cuando tenía solamente 46 años de edad falleció en un accidente de carretera por la localidad de Ramos Arizpe. Fue enterrado en Sacramento, Cohuila, y se nos fue una gran persona que dejó huella en la pelota mexicana y en muchas partes más por su calidad de lanzador, su profesionalismo y su caballerosidad.
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Pericos ganó  el quinto juego por 4-2 con una destacada actuación de Jesús Sommers que tanto con ese equipo como con los Diablos después fue otro Mr. Play Off por las buenas actuaciones que tuvo en esos juegos.
Con ventaja para Diablos de tres juegos a dos, la serie regresó al parque del Seguro Social, ganando el México.

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El segundo play off de 1974, la antesala de la serie final, fue una gran oportunidad para que Cananea Reyes, en ese año debutando como manager de los Diablos Rojos, lograra la venganza contra los Charros de Jalisco que lo habían cesado de timonel en la temporada de 1972 a pesar de que un año antes le había dado el campeonato al equipo tapatío en el que fue su debut de director en la Liga Mexicana. La directiva de los Charros no lo apoyó con los problemas que tuvo con los medios de comunicación  y con los aficionados. Y tuvo que ir en busca de otros horizontes.
Vinicio García 

Ahora en 1974, Vinico García estaba en su segundo año de manager de los Charros de Jalisco. Es curioso como Vinicio no  tuvo ningún campeonato en tantos años de manager en Liga Mexicana pero en la liga de invierno ganó títulos con Algodoneros de Guasave, Cañeros de Los Mochis y dos con Tomateros de Culiacán.
Como jugador fue formidable y en su época fue el segundo mejor segunda base de México, con Beto Avila en primer lugar, el rey. Llegó a estar en 1954 con los Orioles de Baltimore en el primer año de ese equipo en esa ciudad tras abandonar  San Luis, Misuri, donde eran conocidos como  los Cafés (Browns) y el público nunca los apoyaba en las taquillas ya que generalmente estaban en el sótano de la Liga Americana o cerca de él. Jugaban ante muy poca gente. Ese  año Vinicio fue suplente del segunda base titular que se llamaba Bobby Young.
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Una serie que levantó mucha expectación  y que iba a comenzar en Guadalajara por haber tenido mejor record en la temporada. Como siempre los Diablos se hospedaron en el bien recordado Hotel Morales y  los mismos cronistas de Guadalajara que habían causado el despido de Cananea deseaban ahora con toda el alma que  fracasara  en esta serie como manager de los Rojos.
Para el primer partido tuvo que usar Cananea al derecho Manuel “Pollo” Rodríguez, quien le respondió con su mejor trabajo de la temporada  para que los Diablos ganaran 4-0 ante el abarrotado parque universitario de la perla tapatía. Un jonrón del antesalista Abelardo Vega sirvió para la primera carrera del equipo.
“Pollo” Rodríguez fue un pitcher alto y corpulento que parecía tener todo para convertirse en un pitcher estelar y por lo  menos  en esa noche de 1974 en Guadalajara se vio como tal. Nativo  de Hermosillo en ese 1974 había tenido el “Pollo” Rodríguez record de 10-4 en la temporada y en 1975 tendría su mejor año de Liga Mexicana con 16 victorias,  pero ya no repitió esas campañas y tras 10 años, cinco y fracción con los Diablos  tuvo record de 65-59 en la liga con 4.08.
El segundo juego fue algo parecido, pero ganando Charros 4-0 con el boricua José Marcos Sevillano venciendo al zurdo Alredo Ortiz que abrió por los Rojos. Con la serie al que ganara cuatro de siete juegos empatada a un triunfo viajaron al Parque del Seguro para los tres siguientes partidos.
El tercer encuentro fue uno descorazonador para los Diablos que perdieron 3-1 en duelo en que Ernesto Córdoba fue el pitcher ganador por los Charros y Enrique Romo el perdedor, con dos carreras empujadas por Ted Ford. Fueron aquello tiempos en que los Charros juntaron a cuatro muy buenos bateadores de color en su orden al bat y los llamaron los Doberman, uno de ellos Ted Ford. Y en 1974 estaba debutando un americano de color llamado Jack Pierce que tanto hizo con su bat durante varios años en la pelota mexicana. Ese año dio 28 jonrones.
La serie se estaba poniendo crítica para los Diablos pero reaccionaron al ganar el cuarto juego 6-1 con otro formidable trabajo del “Pollo” Rodríguez y una fantástica atrapada del 

El Super Manager
“Diablo” Montoya en el jardín central, de esas que no se olvidan. Joe Stanton y Miguelito Suárez empujaron dos carreras cada uno.
El quinto juego, el llamado partido pivote, fue el último en el Parque el Seguro y los Diablos ganaron 4-1 con el zurdo Alfredo Ortiz cubriendo la ruta y sacándose la espina de la derrota en el segundo juego.
Con los Diablos en ventaja por tres juegos a dos la serie regresó a Guadalajara ante un gran entusiasmo y con los aficionados  de esa ciudad pensando que al igual que en 1971 iban a venir de atrás para ganar el campeonato.
Sin embargo esta vez el manager mágico estaba al frente del equipo contrario.
Continuará.



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